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Dos horas de ruan y silencio en Triana

El aumento del riesgo de lluvia trunca la estación de penitencia de Pasión y Muerte, que tuvo que volverse sin poder alcanzar la parroquia de Santa Ana

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
18 mar 2016 / 22:51 h - Actualizado: 18 mar 2016 / 23:00 h.
  • Un nazareno anuncia la salida del Señor de Pasión y Muerte. / José Luis Montero
    Un nazareno anuncia la salida del Señor de Pasión y Muerte. / José Luis Montero

Poco ha durado este año el silencio en Triana. Y no porque no sepa callar el viejo arrabal –que de ello saben muy bien con la hermandad de Pasión y Muerte- , sino por la amenaza de lluvia, que fue in crescendo desde que los nazarenos de ruan negro se desplegaran solemnemente por las calles. Pasaban unos minutos de las diez de la noche, cuando el crucificado de Navarro Arteaga era descendido de nuevo sobre el monte silvestre de su paso para quedar dispuesto en posición horizontal y así poder entrar en el interior de la parroquia de Nuestra Señora del Buen Aire. Se repetía entonces la misma ceremonia de bajar la imagen con el mecanismo habitual, de retirar los cuatro hachones de cera de la mesa del paso y los zancos de las andas. El sueño de este Viernes de Dolores había quedado truncado por unas leves gotas que cayeron y que soliviantaron a esta corporación que presentaba como estreno el barnizado del canasto del paso, un trabajo en el que los Hermanos Caballero habían empleado seis meses. La estación de penitencia apenas había durado unas dos horas.


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