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Guía cofrade: Risco (208)

Prosigue la Guía Cofrade de El Correo para saber de la Semana Santa sevillana tanto como los especialistas de El Correo de Andalucía

10 sep 2017 / 08:31 h - Actualizado: 10 sep 2017 / 08:31 h.
  • El risco de la Pastora de Cantillana es el de mayores dimensiones de la provincia. / El Correo
    El risco de la Pastora de Cantillana es el de mayores dimensiones de la provincia. / El Correo

Dice el diccionario de la Real Academia Española que un risco es un peñasco alto y escarpado, difícil y peligroso para andar por él. Sin querer dudar de la rigurosidad de la academia, lo cierto es que seguro que son muchos los cofrades los que no están muy de acuerdo con la acepción y no porque no sea certera. Y es que, para ellos, más que ser peligro representa uno de los símbolos de su manera de creer y acercarse a Dios y a la Virgen.

Para cualquier hermanad pastoreña, el risco es parte indisoluble de su identidad. Se trata de un monte silvestre ideado para ubicar a la imagen de la Pastora. Se suele utilizar, fundamentalmente, en los altares de cultos y en los pasos de salida, aunque hay corporaciones que tiene su risco propio en los camarines donde sus titulares reposan durante todo el año.

Por lo tanto, se trata de un altar bucólico propio de la devoción pastoreña. Según los documentos existentes, el risco nació cuando empezaba a aflorar el Romanticismo, acompañado por ese retorno a la naturaleza.

Todas las hermandades cuya titular es la Pastora Divina cuentan con su propio risco pero, sin duda, el mayor exponente de este motivo se encuentra en el municipio sevillano de Cantillana, donde se le rinde a la advocación pastoreña una gran devoción.

En Cantillana, la tradición del risco cuenta con tres siglos. Durante los últimos trescientos años, el risco cantillanero ha pasado por diferentes fases. La última novedad llegó en 2007, cuando se estrenó el lienzo que sirve como telón de fondo. Un lienzo realizado por el pintor sevillano Juan Palomo, con pinturas acrílicas y que tiene unas dimensiones de trece por nueve metros. Unas medidas realmente sorprendentes.

Para la Pastora de Cantillana, uno de los momentos cúlmenes de sus cultos, que se están celebrando durante este mes de septiembre, llega la noche del 31 de agosto, cuando la imagen es trasladada hasta el risco.

La mayoría de los riscos cuentan con animales campestres distribuidos por la superficie, así como viviendas y todo tipo de habitáculos, para emular un entorno campestre. Todo ello presidido por la imagen de la Virgen.


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