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Semana Santa 2019

Sábado Santo: Epílogo de desquite

Las cinco cofradías del Sábado Santo, amén de La Resurrección de este domingo, cierran una Semana Santa de contrastes en la que la lluvia se erigió en protagonista y dejó encerradas en sus templos a trece hermandades

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
20 abr 2019 / 23:42 h - Actualizado: 21 abr 2019 / 11:34 h.
  • Contraluz del misterio de las Cinco Llagas. Fotos: Jesús Barrera.
    Contraluz del misterio de las Cinco Llagas. Fotos: Jesús Barrera.

El final sí pudo ser pleno. Las cinco cofradías del Sábado Santo –amén de La Resurrección que lo hará este domingo por la mañana- han protagonizado un epílogo de desquite después de la aciaga tarde de Viernes Santo en la que ninguna hermandad pudo poner su Cruz de Guía en la calle por el mal tiempo. Sevilla se echó ayer a la calle y se resarció en sus últimas horas de una Semana Santa de contrastes en la que la lluvia ha hecho acto de presencia en tres jornadas seguidas -Miércoles, Jueves y Viernes-, y ha dejado en sus templos a un total de trece cofradías.

El día amaneció nublado pero en el Plantinar salía el Sol. Lo hacía en el cielo, de manera tímida; y también en la plaza del Aljarafe para templar los nervios de sus vecinos. “Venga valientes, qué salimos. Yo creía que no iba a estar hoy aquí”, arengaba en la puerta del templo una hermana que lo vivía todo intensamente tras sobreponerse hace poco a una enfermedad. El barrio era dichoso. La cofradía se ponía en camino. Un año más... “Diez años ya. Vaaaamos a darle Sol a Sevilla. Por muchos años más”. El paso del Santo Varón de Dolores comenzaba a recibir la luz de un día de cierta incertidumbre pero con muchas ganas de ver cofradías. En especial, el palio donde se entablaba la Sacra Conversacion entre la Virgen, San Juan y la Magdalena. “Nos parece una estampa antigua, como de otros tiempos. Esta hermandad cuida mucho los detalles”.

Así lo ha venido haciendo desde aquella Semana Santa en la que por primera vez hizo estación de penitencia a la Catedral. Bien lo sabe José Manuel Palomo, capataz del palio, que ha vivido todo desde el principio. También la importancia de ‘dar para recibir’, como reza en las velas de la candelería: “Por los donantes de órganos. Porque el primer donante fue el Señor. Hay que dejar aquí en la tierra los órganos, para dar vida y seguir vivos”. No se puede decir ni más claro ni más convencido. Palomo y sus hombres predicaban con el ejemplo, como mostraban en las estampas de los relevos con la foto de la cuadrilla de costaleros con la tarjeta de donante.

Sábado Santo: Epílogo de desquite

En su camino hacia el centro, la comitiva de ruan verde se encontró con un percance en el barrio de San Bernardo. Un cable, “en principio pirata y de última hora”, obstaculizaba el paso al Santo Varón de Dolores. Algo que se solventó rápidamente con la intervención de los bomberos llegados del cercano parque.

Sábado Santo: Epílogo de desquite

La plaza de San Marcos contenía la respiración. La maniobra de salida de Los Servitas requeriría de más destreza que fuerza bajo las trabajaderas. Un año más se obró el milagro y el paso de la Piedad servita acariciaba el adoquinado de la calle en un abrir y cerrar de ojos. La melancolía zarandeaba lentamente el sudario de la cruz, que como el resto de la hermandad diseñara Antonio Dube de Luque. “Han sido sólo unos garabatos. Todo lo han hecho los hermanos”, decía con humildad el padre artístico de esta corporación: un cortejo digno de ver desde su Cruz de Guía hasta el palio de la Virgen de la Soledad.

A esa misma hora la Ronda Histórica se inundaba de público. Muchos eran “novatos” en esto de salidas del Sábado Santo pero ávidos de cofradías. “Normalmente venimos el Viernes Santo, pero como este año no ha salido nada, pues aquí estamos apurando cada minuto de este final. Se nos ha hecho corta”, explicaba Carmen, que había llegado con sus dos hijos de Sanlúcar la Mayor para disfrutar de los tres pasos de La Trinidad.

Con un andar que siempre genera debate, el paso del Sagrado Decreto –uno de los tres alegóricos que salen en esta jornada- fue tomando la inmensidad de una avenida en la que cabía toda una vida. Desde personas mayores, con sus sillas plegables para aguantar la espera, hasta familias con niños pequeños a los que acechaba el tío de los globos.

No hubo que esperar mucho para atisbar la inconfundible silueta del misterio del Cristo de las Cinco Llagas, allá al fondo del patio salesiano. No venía solo. Le acompañaba la ‘tripulación’ de las Tres Caídas de Triana. Sus cornetas, como lo han hecho a lo largo de la Semana Santa, volvían a recordar al compositor y pregonero de la Semana Santa, Rafa Serna. Al llegar a la Campana, interpretaron en su honor la marcha ‘Sentencia de Cristo’.

Pero este punto inicial de la Carrera Oficial acogió también el recuerdo al hermano mayor José Rodríguez. Impulsor de la devoción de la Esperanza y de la tradición de la petalá de la Campana, justo en la esquina con Duque, donde un azulejo de la dolorosa recuerda el año de su coronación canónica. “Son unos 600.000 pétalos de unos 10.000 tallos de rosas”, explicaba a los micrófonos de ‘El Llamador’ de Canal Sur Radio una de las cuatro hermanas que se iban a encargar de tirarlos desde lo alto de la azotea.

Sábado Santo: Epílogo de desquite

Sonaban ‘Pasan los campanilleros’ para mayor gloria de la familia trinitaria. José Rodríguez sonreía desde el cielo. Los suyos no le habían fallado. El último palio de la tarde –y también de la Semana Santa- se perdía por la calle Sierpes. Su despedida llenaba de nostalgia el Sábado Santo. Era la belleza sublime de lo efímero. El final del principio.

Sin apenas tregua para asumir lo vivido, fueron llegando los nazarenos de la calle Alfonso XII. El paso alegórico de la Canina y las representaciones de todas las hermandades de la nómina de la Semana Santa abrían la variada comitiva del Santo Entierro del Señor. Los distintos estamentos de la ciudad fueron desfilando por la Carrera Oficial. Este año junto al alcalde Juan Espadas iba el obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra. Monseñor Asenjo estaba aún convaleciente de una intervención quirúrgica a la que fue sometido el Lunes de Pasión.

Mientras que se aproximaba el paso del duelo con la Virgen de Villaviciosa, el presidente del Consejo de Cofradías de Jerez, Dionisio Díaz, atendía a los medios desde el patíbulo de la Campana, que compartía con el delegado diocesano de hermandades, Marcelino Manzano, como invitado de honor. “Hoy en Jerez no sale ninguna cofradía y hemos venido a disfrutar de la Semana Santa de Sevilla. Allí también hemos tenido algún problema con el agua, aunque menos: Sólo hubo un leve chispeo el Miércoles y las cofradías se volvieron a casa. Por lo demás, ha sido una Semana Santa muy tranquila”.

Todavía había bastante luz del día cuando se aproximaba la hora del adiós en la Campana. El cada vez más numeroso cortejo de la Soledad permitió comenzar con las despedidas entre los abonados de las sillas. Eran momentos de tristeza por lo que está a punto de terminar. La dolorosa de San Lorenzo trajo consigo el más absoluto silencio. Escalofríos sacudían el alma con el rachear decidido de los costaleros. Ahora sí. Todo estaba consumado. A falta de La Resurrección, la Semana Santa se terminaba. Comienza también la cuenta atrás. El próximo Domingo de Ramos será el 5 de abril de 2020.


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