domingo, 15 julio 2018
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Alguien tenía que decirlo

Once alemanes en Nervión

02 abr 2018 / 10:15 h - Actualizado: 02 abr 2018 / 12:08 h.

Me vino a la mente este domingo, tras ver diversos vídeos de arenga sevillista circulando por varios cauces audiovisuales, aquella magnífica historia de Jim Valvano y el North Caroline State, un equipo Cenicienta que de la nada se convirtió, a base de creérselo, en campeón universitario de baloncesto de los Estados Unidos de América. Se puede recordar echándole un vistazo al artículo que le dediqué allá por noviembre de 2015 con el título ‘Sobrevive y avanza’. A modo de recordatorio, el excéntrico entrenador de origen italiano llegó al deprimido equipo de baloncesto diciendo que iban a ganar el campeonato nacional, aquel que jugaban Michael Jordan, Olajuwon, Daugherty, Drexler y demás futuras estrellas. Las risas retumbaban por todos lados. Valvano tenía una regla: nada se consigue si no lo has soñado antes. Y desde el primer día puso a sus jugadores a ensayar cómo cortar las redes de las canastas para que cuando se cumpliera su profecía, porque se iba a cumplir, supieran cómo celebrar el campeonato conquistado. En 1983 sus jugadores supieron qué hacer exactamente cuando terminó la final y el marcador decía que habían conseguido el milagro.

El caso es que el Sevilla aplica la Ley Valvano: sueña y entonces podrás lograrlo. Ni la ira acumulada por la mediocre Liga, ni los tirones de pelo por la planificación errática en una temporada clave, ni el tremendo potencial, actual e histórico, del Bayern de Múnich, ni la ausencia de Banega, ni la alarmante falta de pegada. Nada priva al sevillista de disfrutar en estas horas de una nueva cita con la historia. Y, por supuesto, nada espanta el inexcusable objetivo de ganar. Vencer. Porque ir con cara de cordero degollado, de pobrecito, no va con el club construyeron y mantienen quienes moran por Nervión. El Sevilla es consciente de todo lo expuesto anteriormente, pero quiere ganar. Lo quería cuando llenó sus vitrinas en la primera mitad del siglo XX y cuando el polvo se acumulaba tristemente en las mismas en la segunda. Y si entonces, en el fango, el sevillismo mantenía sus sueños intactos, pese a las risas de sus rivales (como todo el mundo se mofó del charlatán Valvano hace 35 años) ahora que ha cumplido muchos de ellos cualquiera le dice al Sevilla que ni siquiera intente tumbar al Bayern. De Sánchez-Pizjuán a José Castro (con permiso de Ramón de Carranza). De Busto a Sergio Rico. De Campanal a Lenglet. De Arza a Ben Yedder. De Villalonga a Montella. Del blanco y negro de 1958 al color de 2018. Sesenta años llevan esperando a once alemanes en Nervión.


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