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Jaque mate al calor en el torneo veraniego de ajedrez de Umbrete

La localidad sevillana acoge el XIII Torneo de Ajedrez San Bartolomé, una cita que reúne a los aficionados a este deporte de todos los niveles y edades

15 ago 2017 / 23:55 h - Actualizado: 15 ago 2017 / 23:56 h.
  • Los jugadores se concentran cada año en la plaza Leonardo Castillo de la localidad de Umbrete. / Escuela Sevillana de Ajedrez
    Los jugadores se concentran cada año en la plaza Leonardo Castillo de la localidad de Umbrete. / Escuela Sevillana de Ajedrez
  • El ajedrez es un deporte cada vez más extendido entre niños.
    El ajedrez es un deporte cada vez más extendido entre niños.
  • Dos pequeños disputan una partida en el torneo del año pasado. / Escuela Sevillana de Ajedrez
    Dos pequeños disputan una partida en el torneo del año pasado. / Escuela Sevillana de Ajedrez

Si alguna vez sintió envidia de los famosos jugadores de ajedrez y lamentó no haber nacido ruso y con un prodigioso intelecto, sepa que no hace falta ir tan lejos ni tener el coeficiente intelectual de Einstein para disfrutar de una buena partida de ajedrez este verano.

La Escuela Sevillana de Ajedrez, una institución ligada al Instituto Andaluz para el Fomento del Ajedrez, es la encargada de organizar y gestionar todos los años diferentes cursos, eventos y campeonatos de ajedrez en Sevilla y su provincia. Entre ellos, el Torneo San Bartolomé de Umbrete, que tiene lugar esta tarde a partir de las 19.30 horas en la plaza Leonardo Castillo, frente a la iglesia parroquial y el Ayuntamiento de la localidad aljarafeña, con lo que este año, la cita convoca a jugadores y aficionados a su decimotercera edición en el mismo enclave particular y privilegiado de otros años.

Francisco José Gutiérrez Gallego, presidente de la Escuela Sevillana de Ajedrez, celebra que tienen «jugadores que repiten todos los años», y que el número de participantes va en aumento. En años anteriores, la afluencia era más reducida «porque el espacio que empleamos tiene una extensión limitada ya que el Ayuntamiento dejaba abierta una vía para el paso hasta un garaje. Por suerte, este año ha habilitado la calle para nosotros, lo que nos va a permitir acoger a más gente nueva».

Aun así, la Escuela Sevillana de Ajedrez, que sufraga la mayor parte de los gastos, busca una mayor implicación del Ayuntamiento para próximas ediciones, ya que el torneo «empezó como algo informal» pero «cada vez tenemos más jugadores, incluso de otras provincias». Gutiérrez defiende que no quieren sentirse «relegados a lo anecdótico» y lamenta que, dada la gratuidad de la actividad para los participantes, no se les tome «lo suficientemente en serio».

En el torneo de esta tarde, en el que hay que inscribirse antes de las 15 horas a través de la Escuela de forma gratuita, se puede participar estando o no federado. Para asegurar una correcta y sana competitividad, el juego se dividirá en dos subtorneos: el B, para menores de 18 años, y el A, para mayores de 18 años y jugadores con ELO, el sistema de puntuación de ajedrez que calcula la habilidad relativa de los jugadores en torneos –a la manera de la ATP en el tenis–. «Tenemos a gente de todo tipo, pero los que parten de cero son los más importantes».

El papel de la ESA

La Escuela Sevillana de Ajedrez pone todos los medios y el compromiso en hacer descubrir el ajedrez porque cree que «se puede enseñar a pensar mejor. El buen pensador no siempre es el más inteligente». Con más de 2.000 alumnos en todo su ámbito de actuación, la Escuela organiza talleres extraescolares de este deporte en unos 200 colegios de la provincia.

Desde esta escuela, los profesionales insisten en que el ajedrez debería ser una disciplina integrada en el proyecto docente de los colegios e institutos. «Ahora mismo lo podemos hacer en algunos centros privados, donde se enseña el ajedrez dentro de Matemáticas» señala Gutiérrez, que afirma que una de sus grandes aspiraciones es que el ajedrez entre en la enseñanza pública. «No se ha destinado ni un euro en formar a profesionales. Nosotros estamos homologados para hacerlo». Por otro lado, el ajedrez, sin duda, contribuye mucho al desarrollo de los niños: «Algo habrá en el agua cuando la bendicen», bromea. En todo caso, remarca que hay motivos para la esperanza, ya que en centros públicos de Málaga o Almería hay experiencias piloto en marcha.

La cuestión, al fin y al cabo, no es practicar miles de horas para convertirse en un Kasparov, sino cimentar en la semilla de la sociedad, los más pequeños –y los mayores, por supuesto, nunca es tarde–, la capacidad del espíritu crítico. «Enseñamos el ajedrez para hacer felices a los demás, porque no hay persona más feliz que la autosuficiente, la crítica, la que tiene independencia por su conocimiento y su forma de pensar».


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