domingo, 16 diciembre 2018
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Movilización popular en Carmona por el asesinato de un joyero

Francisco Cintado fue hallado muerto en su comercio por su mujer e hija con la cabeza reventada

07 ago 2018 / 22:53 h - Actualizado: 07 ago 2018 / 23:21 h.
  • Centenares de vecinos de Carmona arroparon a la familia del joyero asesinado el lunes. / Jesús Barrera
    Centenares de vecinos de Carmona arroparon a la familia del joyero asesinado el lunes. / Jesús Barrera

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El asesinato el lunes del joyero Francisco Cintado en Carmona ha movilizado a los vecinos de la localidad que ayer se echaron a la calle para reclamar más seguridad. La manifestación partió a las 21.00 horas de la plaza de San Fernando y se convocó ante la sensación de inseguridad que se vive en este municipio de Los Alcores. A este crimen del joyero se une que hace cuatro meses, en plena feria, el propietario de un bazar chino, Jian Lin Wan, murió acuchillado por un individuo al que le recriminó que le había robado una litrona. La rápida convocatoria de la movilización de ayer se debió también a que el lunes fue un día negro en Carmona. Además del asesinato del joyero hubo un caso de violencia de género con un apuñalamiento leve y un detenido, y dos robos, uno en el restaurante Sala Iluminada y otro en un horno de pan de la calle Prim.

Por la mañana, la junta local de portavoces decretó tres días de luto y a las 12.00 horas se celebró una concentración silenciosa en las puertas del Ayuntamiento contra el brutal asesinato de Francisco Cintado.

Este joyero fue hallado muerto por su mujer y una de sus hijas –tenía dos– sobre las 21.00 horas, después de haber intentado contactar con él y que este no cogiese el teléfono. Por ello, decidieron acercarse al comercio y es cuando se encontraron a Francisco atado de pies y manos a una silla y con la cabeza reventada, según ha podido saber este periódico. Al parecer, recibió varios golpes y uno muy contundente en la cabeza, lo que hace sospechar que pudo morir por esta brutal agresión o porque le dio un infarto. La autopsia que se le practicó ayer será la que revelará las causas del fallecimiento. En un principio se apuntó a que pudo recibir un disparo, pero en el día de ayer esta hipótesis prácticamente estaba descartada.

Y es que los vecinos de la zona no oyeron en la tarde del lunes ningún ruido que les hiciese sospechar. El silencio solo se rompió con los gritos desgarradores de la mujer de Francisco Cintado: «¡Me lo han matado, me lo han matado!», decía.

Al cierre de esta edición la Guardia Civil no había practicado ninguna detención por este asesinato. En un principio se encargó de la investigación el equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Carmona y posteriormente se hizo cargo la Unidad Orgánica de la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla. El Instituto Armado guarda el más absoluto silencio sobre el suceso, ya que el caso está bajo secreto de sumario.

Los vecinos y las personas cercanas al asesinado confían en que pronto quede esclarecido el crimen, porque la joyería contaba con medidas de seguridad. En su interior había instaladas tres cámaras de vigilancia, aunque una de ellas fue desactivada por uno de los asaltantes. En Carmona nadie se explica cómo pudo ocurrir semejante barbaridad, porque este joyero trabajaba con la puerta cerrada y solo abría si tocaban al timbre de la puerta, esto ha desatado algunas alarmas, ya que hay voces que apuntan a que podía conocer a sus asaltantes. Otras indican que los delincuentes pudieron abordarle cuando se disponía a entrar en su establecimiento.

Tampoco ha trascendido si tras el brutal asesinato los agresores se llevaron algo de la joyería, donde además de las piezas que tenía a la vista también contaba con una caja fuerte en el taller, en la que guardaba las piezas de más valor.

A las 19.00 horas de ayer se celebró el funeral en la iglesia de San Antón, donde se vivieron momentos de mucho dolor –su mujer y sus dos hijas estaban destrozadas– y de indignación. Al sepelio acudieron centenares de personas, debido a que Cintado era una persona muy querida y conocida en la localidad, puesto que había elaborado piezas para las hermandades de la Humildad y Paciencia y La Columna. Además era el relojero de la iglesia de Santa María.

El alcalde de Carmona, Juan Ávila, fue una de las primeras personas en reaccionar ante este crimen. El mismo lunes por la noche en Facebook escribió: «Han golpeado a otro buen hombre» y «como alcalde y carmonense siento indignación y un profundo dolor por lo ocurrido. Confío en que las Fuerzas de Seguridad detengan a los responsables de esta atrocidad y les caiga el peso de la ley». Ávila indicó ayer que ya ha solicitado por escrito a la Delegación del Gobierno que algunos de los agentes de la Guardia Civil que van a ser trasladados a la provincia de Sevilla sean destinados a Carmona. Remarcó que tiene un término municipal de 924 kilómetros cuadrados en el que se ubican más de 40 urbanizaciones y núcleos de población.

Respecto a la plantilla de la Policía Local, señaló que se van a cubrir las tres plazas que han quedado vacantes, pero se lamentó de que la ley solo permita que esto se pueda hacer cuando un Policía Local se jubila o está de baja por enfermedad, «no cuando pasan a segunda actividad», momento en el que no hacen tarea de calle y se dedican fundamentalmente a labores administrativas, un número que es muy elevado en Carmona, porque del medio centenar de agentes, casi el 40 por ciento está en segunda actividad.


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