martes, 23 abril 2019
17:56
, última actualización

Orgullosos del ‘bombón colorao’

Los Palacios y Villafranca ha hilvanado en el último lustro una espiral de promociones sobre su tomate

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
07 jun 2017 / 08:03 h - Actualizado: 07 jun 2017 / 08:03 h.
  • La Asociación de Productores de Tomate preparó una gran ‘fritá’ de más de 2 toneladas que le valió para conseguir un Record Guiness. / A. R.
    La Asociación de Productores de Tomate preparó una gran ‘fritá’ de más de 2 toneladas que le valió para conseguir un Record Guiness. / A. R.
  • Tomate de más de un kilo de peso. / El Correo
    Tomate de más de un kilo de peso. / El Correo
  • Niños palaciegos descubren de la mano de los manchoneros los secretos del cultivo. / El Correo
    Niños palaciegos descubren de la mano de los manchoneros los secretos del cultivo. / El Correo
  • Entrega del ‘Tomate de Plata’ al programa de radio ‘No es un día cualquiera’. / El Correo
    Entrega del ‘Tomate de Plata’ al programa de radio ‘No es un día cualquiera’. / El Correo

Lo de bombón colorao lo pusieron por escrito por primera vez dos escritores locales, Juan Manuel Begines y Francisco Cid, que han hecho toda su literatura de pueblo en torno a los valores de sacrificio y honestidad de los manchoneros, esos agricultores palaciegos que han legado una forma de vida sustentada en una economía familiar salvada por un pequeño trozo de tierra donde sembrar, por ejemplo, tomates. Pero ya la expresión forma parte no solo del habla coloquial de todos los palaciegos, orgullosos de su producto estrella, sino incluso del lenguaje institucional que, no obstante, consiguió crear la Marca Nacional Colectiva Tomate de Los Palacios.

El Ayuntamiento, gobernado desde 2011 por Juan Manuel Valle (IU), empezó a aspirar hace una década al mayor reconocimiento posible para el tomate del pueblo, la Denominación de Origen, aunque pronto descubrió que había otras distinciones intermedias que había que conquistar para al menos frenar «esa falta de respeto de que en localidades vecinas se vendiese tomate de cualquier parte diciendo que era de Los Palacios», como sostienen varios agricultores viejos en una tertulia espontánea en la cooperativa Nuestra Señora de Las Nieves, la más potente de la localidad; la que comercializa más del 70 por ciento de los 12 millones de kilos que se producen ya anualmente en este municipio del Bajo Guadalquivir (38.300 habitantes, el sexto por población de Sevilla), el que tiene mayor superficie de invernaderos de toda la provincia, concretamente 134 hectáreas de las 290 con las que cuenta. No todo el cultivo bajo plástico es de tomate, porque aquí también «se crían muy buenos calabacines, y patatas y pimientos y sandías», sostienen los viejos agricultores, pero desde luego el tomate ha enarbolado la bandera de la promoción de estas fértiles tierras rayanas con la marisma. De hecho, la agricultura aquí se divide en dos: la de los parcelistas de la marisma, que se dedican al cultivo extensivo del arroz, el algodón y la remolacha; y la de los manchoneros, que miman desde sus pequeñas explotaciones (en las arenas) la merecida fama de exquisita despensa agrícola que se ha ganado la localidad.

En plena crisis económica, hubo un punto de inflexión el año 2012 para que el tomate se convirtiera en el auténtico logotipo del pueblo. Por un lado, centenares de palaciegos achicharrados por el paro en la construcción volvieron al campo de sus ancestros. Incluso algunos jóvenes comenzaron su vida laboral en el campo de casa con una renovada ilusión. Por otro, fue en 2012 cuando se consiguió la Marca Nacional Colectiva Tomate de Los Palacios, el mismo año en que la Asociación de Productores del Tomate instauró un día dedicado al producto, en torno al 24 de mayo, que ya va por su quinta edición. No en vano, solo en este lustro se ha pasado de una producción total anual de 4 millones de kilos a 12. En los dos últimos años, la superficie convertida en invernadero se ha incrementado en un 19 por ciento. Para colmo, en 2013 se organizó la mayor fritada de tomates del mundo, y se consiguió el Récord Guiness, certificado oficialmente por una jueza, Kimberly Dennis, que aterrizó directamente desde Londres. Aquella jornada, el 15 de junio de 2013, quedará para los anales de la historia de este pueblo, no solo por la gigante perola de 2.662 kilos netos de fritada de la que no quedó ni para mojar pan una última vez, sino por la implicación de todos los sectores del municipio, desde las cooperativas agrícolas hasta los comerciantes y los restaurantes. «A partir de aquel día los restauradores de la localidad empezaron a formar una piña de verdad», recuerda el alcalde, Juan Manuel Valle. El futbolista palaciego Jesús Navas, que aquellos días estaba concentrado con la Selección Española, envió un vídeo de apoyo. Miles de vecinos se concentraron aquel día en el parque de Los Hermanamientos para asistir a un evento culinario que superó todas las expectativas y proyectó el pueblo y su tomate en los informativos de todo el país. Se prepararon 11.000 platos para otras tantas tapas y 22.000 porciones de pan para repartirlos entre los asistentes. No sobró nada, aunque las hermandades, que también se implicaron en el evento, tenían dispuesto un dispositivo para entregar a Cáritas lo que no se consumiera. «Aquello nos colocó como capital mundial del tomate», subraya el regidor palaciego, que recuerda asimismo que su pueblo cuenta con la segunda fábrica más importante de Europa de transformados de tomate industrial, del grupo Algosur.

A partir de entonces no hubo evento local que no contara con el marchamo del tomate. Las ferias o rondas de la tapa lo erigieron en signo ineludible de la gastronomía local. Y no hubo restaurante que se preciase a partir de entonces que no lo luciera constantemente en sus vitrinas o como ingrediente principal de sus mejores platos. Por supuesto, una edición de la Feria Agroganadera del municipio, la XIX, se dedicó precisamente al tomate. Y el Ayuntamiento lleva ya dos años barruntando la posibilidad de integrar el tomate entre las modalidades de género gigantesco en el tradicional concurso veraniego de las sandías gordas, pues cada vez se dan más casos de tomates enormes, de más de un kilo de peso, gracias a las variedades que se cultivan ya, que no son solo el Matías o el Genaro, sino el Valderrama, el Pata Negra o el Panekra, entre otros.

Sin duda, el Día del Tomate, que va ya por su quinta edición, se ha convertido en una cita impulsadora del producto. Cada año, los alumnos de varios colegios le dedican clases y un día de conocimiento sobre el terreno. Esta vez fueron los chicos de los colegios Picasso y Maribáñez. Acompañados de sus maestros y guiados por manchoneros de pura cepa, los chavales visitaron varios invernaderos «para conocer la trazabilidad del producto desde su origen», como señala consciente de su importancia el concejal de Agricultura, Jesús Condán. Luego visitan las principales cooperativas del pueblo, donde se les explica las distintas variedades, la realidad del mercado y los destinos de los tomates que siembran sus propias familias, aunque a muchos les suena la información porque es el pan de sus casas. «Es primordial, porque si enseñamos a los niños la importancia del tomate para nuestro municipio, estos se convertirán en los mejores embajadores y allá donde vayan transmitirán sus conocimientos sobre uno de los productos estrella de la localidad», insiste Condán.

El Día del Tomate cuenta también con una gala en el teatro municipal Pedro Pérez Fernández en la que se entregan galardones a agricultores destacados y a instituciones que hayan contribuido de un modo especial al fomento de la buena fama del tomate palaciego. Este año, el Tomate de Plata recayó sobre el programa de Radio Nacional de España No es un día cualquiera, que dirige la periodista Pepa Fernández, por el especial que le dedicó al tomate palaciego durante el fin de semana del 21 al 22 de enero de este año. La famosa presentadora intervino a través de un vídeo grabado, pero vino a recoger el galardón Carlos Santos, quien indicó que «nunca deberían los palaciegos bajar la guardia con la innovación de su tomate, sino apostar por que gente joven y preparada siga los pasos de los agricultores mayores».

En el mismo acto, que estuvo dinamizado el pasado 23 de mayo por la Escolanía de Los Palacios, se les entregó los galardones Tomate del Año a tres agricultores merecedores de un homenaje, uno por cada cooperativa. Por parte de Las Nieves, se destacó a Antonio Crespo Contreras, que posee una superficie de 3.500 metros y una producción anual de 75.000 kilos. Ha cultivado diferentes variedades y este año ha sembrado algunas matas de prueba de la variedad Señora, así como tomates de pera y cherry. Como representante de la cooperativa Frupal recogió el galardón Manuel Gómez Gaitán, un joven que pasó de estudiar arquitectura a embarcarse en el tomate empezando solo una nave de mil metros. Hoy siembra el doble y produce unos 60.000 kilos anuales. Por último, de la cooperativa Parque Norte se destacó a Juan Gavira Sánchez, que tiene 3.500 metros de invernadero y produce 70.000 kilos de tomate.


Todos los vídeos de Semana Santa 2016