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25.000 luces y un montón de corazones

El pistoletazo de salida de la Feria de Abril 2018, con homenaje a Los Romeros de la Puebla, supo a advenimiento de la primavera

15 abr 2018 / 00:29 h - Actualizado: 15 abr 2018 / 12:46 h.
  • Los farolillos del Real de Los Remedios iluminaron con fuerza el primero de los grandes días que aún le quedan que vivir al recinto ferial. / Reportaje gráfico: Manuel Gómez
    Los farolillos del Real de Los Remedios iluminaron con fuerza el primero de los grandes días que aún le quedan que vivir al recinto ferial. / Reportaje gráfico: Manuel Gómez

Hay cosas de Sevilla que a la gente de fuera le cuesta comprender. Por ejemplo, que para muchos escritores sea el sueño de toda una vida ser invitado a pronunciar un pregón. O ser elegido para inaugurar el alumbrao de la Feria de Abril. Y sin embargo, no hay vecino de la capital hispalense que no entienda el orgullo y la felicidad que supone participar en tales acontecimientos. Esta noche, fueron nada menos que diez afortunados –cinco hombres y cinco mujeres mayores de 65 años elegidos por sorteo– los que vivieron la emoción única de pulsar el botón al filo de la medianoche.

Un botón que, dicho sea también para el buen entendimiento del lector foráneo, no solo prende las 25.000 bombillas de la portada, obra de César Ramírez, sino también los corazones, los ánimos y la disposición a divertirse de muchos miles de visitantes y locales.

El ambiente que se respiraba esta noche en Los Remedios no dejaba lugar a dudas: hay muchas ganas de Feria, léase de baile, de vino, de tardes soledas y noches perfumadas de azahar. Tras los aguaceros y las ventoleras de la última semana, los próximos ocho días van a ser acogidos como un verdadero advenimiento de la primavera.

Pero hubo otros cinco veteranos que también se sintieron esta noche especialmente honrados con el acto de alumbrado. Se trata de Los Romeros de la Puebla, a quienes el Ayuntamiento dedicó el evento en reconocimiento a su medio siglo recién cumplido sobre los escenarios, lo que los convierte –salvo que algún entendido nos desmienta– en los decanos del género, además de los más prolíficos, con más de tres millones de copias vendidas de sus discos.

Junto a los Romeros, estuvieron Brumas, Las Carlotas, Los del Guadalquivir, Somos del Sur, María de la Colina, Laura Gallego y Pascual González y Cantores de Híspalis, todos ellos acompañados por la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla con la dirección de Francisco Javier Gutiérrez Juan. En el acto, presentado por el periodista Francisco Robles, también estaba prevista la presencia del Ballet de Laura Salas y del Ballet de Pepi Vaquero, con el cuadro flamenco de Javi Fernández al cante.

Durante el espectáculo, además, se estrenaron unas sevillanas dedicadas a la Portada de la Feria, que este año conmemora el 150 aniversario del Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, escritas por el propio Robles con música de Manuel Marvizón e interpretada por Laura Gallego. Asimismo, tras el encendido de la Feria, el espectáculo finalizó con la actuación de Pascual González y Cantores de Híspalis junto a la Banda Sinfónica Municipal, que interpretaron las célebres sevillanas Portada de Feria y A bailar a bailar.

«La única preocupación de la gente es que no lloviera, y viendo las previsiones de que no va a llover, y tampoco a hacer mucho frío, todo perfecto», comentaba anoche María, una asidua impenitente de la Feria, camino de su caseta. «Hoy y el martes son los días grandes. Este año la preferia no ha sido tan fuerte, pero ya estamos a piñón hasta el domingo que viene».

Susana y José son dos de los muchos sevillanos que viven en el extranjero y se pasan el año soñando con la llegada del mes de abril para volver a pisar el albero y reencontrarse con los suyos. «Cuando estás fuera la Feria se vive mucho mejor, porque aprovechas para ver a la gente que no ves tan a menudo. Intentas aprovechar cada segundo, porque lo que antes dabas por seguro cada año, sabes que ahora no lo puedes vivir cuando quieres», afirmaba ella. «Es volver y reconectar con tus raíces e identidad. Cuando estás lejos necesitas reafirmar tus raíces».

«Es una ocasión perfecta para reunirte con familia, amigos y compañeros, en una sola semana y sin salir del Real. Es como una Navidad en versión intensa y compriomida, y te vuelves a tu país de acogida habiendo cumplido con todos», comentaba José con el primer vaso de rebujito en la mano. «Es también un gazpacho de sensaciones, un océano de sntimientos», añadió con el segundo vaso.

El único vecino de Los Remedios que lucía anoche un tanto cariacontecido era José María, a quien la paternidad de un bebé de tres meses le ha desbaratado cualquier plan de cachondeo. «¡Qué más quisiera ir, pero este año estoy con la coleta cortada, como Antoñete!», suspiraba. «Estoy como los caballos de los picadores, cruzo la Feria con los ojos tapados. Tan pequeñito no se le puede llevar al Real, y tampoco me voy a escapar y se lo voy a dejar a la madre... Así que nada, el año que viene me desquitaré», apostilló.


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