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El Arenal alerta del rebrote de botellona 14 años después del fallo del TSJA

Los vecinos se quejan también de la apertura de bares de copa y de la proliferación de «tablados flamencos» en una zona acústicamente saturada

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
21 nov 2016 / 07:00 h - Actualizado: 21 nov 2016 / 07:00 h.
  • El Arenal alerta del rebrote de botellona 14 años después del fallo del TSJA
  • La plazoleta interior de General Castaños es el nuevo foco de la botellona en el Arenal. / Fotos: El Correo TV
    La plazoleta interior de General Castaños es el nuevo foco de la botellona en el Arenal. / Fotos: El Correo TV

He tenido que comprar cemento y rellenar los agujeros de la acera porque mean por las noches y se queda todo estancado, provocando luego un olor nauseabundo». Cada uno de los vecinos del barrio del Arenal tiene su propia historia con la botellona, que, según explican, ha rebrotado hace unos meses en la puerta de sus casas. «...A mí me ha hecho limpiar esta mañana [por el viernes pasado] toda la fachada de mi casa. Han tirado una botella y me lo han puesto todo perdido», añade María del Carmen, quien asegura que por las noches se ponen grupos de jóvenes bebiendo «con bolsas y botellas, como antaño» en el triángulo que conforman las calles traseras de Don Pelayo, General Castaños y San Diego. También en Dos de Mayo.

El veterano líder vecinal del Arenal, Antonio Fernández, busca entre las abultadas carpetas de su despacho en la calle Antonia Díaz, al que «aún llegan cartas de la asociación vecinal» de los años en los que aquello fue el cuartel general del barrio. «Aquí está...», apremia al leer en uno de ellos la fecha de 2002 que aparece en el membrete del tocho de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que daba la razón a los vecinos en el conflicto creado en los años dorados de la movida. Era la primera sentencia dictada en España contra la botellona. Pero, como reconoce con impotencia, pasan los años y «las sentencias se olvidan» y además siguen abriendo nuevos bares de copas. A los hechos se remite: «Si cierra una peluquería, abre un bar. Si se cierra una carnicería, se pone un bar o una abacería, que al final hace de bar de copas». Es el panorama que, dice, se ha dibujado en los últimos años a ambas orillas de la calle Arfe, donde además se montan «tablados flamencos y espectáculos desde las cuatro de la tarde y hasta la madrugada» en una zona acústicamente saturada (ZAS), según advierte María Jesús Luque, portavoz adjunta y «vocal de ruidos» de la asociación de vecinos Torre del Oro, Centro Histórico Monumental y Barrio del Arenal.

«El ruido de la calle no es tanto de botellona, que también, sino de copas y de cigarros. Como no se puede fumar dentro, la gente sale con la copa en la mano y empieza a hablar...», describe Fernández al aludir a «dos normas contradictorias» que motivan esta nueva movida. Pero también ha resurgido, aunque en menos volumen, el fenómeno de finales de los 90 en el que los jóvenes se citan en la calle para beber alcohol. «Acabo de recibir un whatsapp en la que una vecina dice que han pasado una noche terrorífica por la botellona», apunta María Jesús, que insiste en que se cumplan las normativas y la ley andaluza antibotellona.

«La calle Pelayo es el baño público de la zona. Aquí vienen a mear, vomitar, cantar... y rematan la noche en la plazoleta de General Castaños. Amanecen rotos los espejos retrovisores de las motos. Esto necesita seguridad». A sus más de 90 años, Fernández avisa de que va a «seguir dando guerra» para defender el derecho al descanso: «Nos están obligando a ir al Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo», concluye.


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