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La mejor nutrición para el calor

Los alimentos con mucha agua son los mejores para el verano

08 jun 2017 / 21:59 h - Actualizado: 09 jun 2017 / 08:55 h.
  • La mejor nutrición para el calor
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  • Un camarero sirve un cubata en un bar. / Antonio Acedo
    Un camarero sirve un cubata en un bar. / Antonio Acedo

¿Qué hábitos de alimentación permiten afrontar con éxito la operación bikini? ¿Hay alguna fórmula rápida –ya que no mágica– para perder el aspecto de morsa albina y ayudar a que la sirena o atleta que somos en la imaginación sea percibido por los demás?

Para aclarar dudas hemos acudido al jefe de la Unidad de Nutrición y Obesidad del Hospital Virgen del Rocío, Pedro Pablo García Luna, quien además es presidente de la Asociación Andaluza de Endocrinología: «Lo primero que hay que hacer es dejar atrás el mito de la operación bikini. No se puede someter al cuerpo y al cerebro a esos cambios constantes de tipo de alimentación porque sea antes de la Feria o antes del verano. Lo lógico es controlar nuestra alimentación y horas de sueño todo el año, además de hacer ejercicio. Porque lo mejor para evitar los problemas de la operación bikini es estar preparado todo el año, al igual que es mejor estudiar un poco todos los días que empollar tres días antes de un examen».

Una vez plantados en la antesala del verano, hay alimentos que pueden ayudar mucho.

Lo que aconseja el presidente de la Asociación de Endocrinología es «tomar en esta época de calor alimentos ricos en agua. Con mucha agua en relación con las calorías: fruta, verdura, ensalada... que en su mayor parte son agua, con ciertos nutrientes como hidratos de carbono solubles, vitaminas, minerales y micronutrientes».

«Consumir vegetales de temporada», prosigue, significa tomar agua, fibra, minerales y pocas calorías. Primeros platos muy adecuados en este sentido son los picadillos, las ensaladas frescas o incluso con frutas para hacerlas más variadas y apetecibles; también las sopas frías como el gazpacho, la vichysoisse o la sopa fría de calabacines e incluso el salmorejo, que ya tiene más calorías y también puede ser segundo plato».

Entre los segundos platos recomienda la ensalada de legumbres y los pescados –varios días a la semana–, así como la pasta y el arroz.

«Ahora solo nos faltan los lácteos, y el yogur está muy rico, además que vale como postre o como crema para el primer plato». ¿Y de postre? Además de beber más agua que en invierno –vale gazpacho, que además repone el sodio que se pierde por el sudor–, de postre el jefe de la Unidad de Nutrición destaca las infusiones «frías o calientes», los zumos naturales y las frutas. «Los helados en forma de sorbetes, o si las calorías no importan tanto, en su formato clásico».

Eso sí, el complemento a la alimentación es el ejercicio, que en verano «hay que realizar a primera o a última hora del día, porque no es bueno hacerlo a pleno sol, en las horas más calurosas: el golpe de calor puede afectar a cualquiera de cualquier edad.

¿Qué hábitos de alimentación permiten afrontar con éxito la Operación Bikini? ¿Hay alguna fórmula rápida –ya que no mágica– para perder el aspecto de morsa albina y ayudar a que la sirena o atleta que somos en la imaginación sea percibido por los demás?

Para aclarar dudas hemos acudido al jefe de la Unidad de Nutrición y Obesidad del Hospital Virgen del Rocío, Pedro Pablo García Luna, quien además es presidente de la Asociación Andaluza de Endocrinología: «Lo primero que hay que hacer es dejar atrás el mito de la Operación Bikini. No se puede someter al cuerpo y al cerebro a esos cambios constantes de tipo de alimentación porque sea antes de la Feria o antes del verano. Lo lógico es controlar nuestra alimentación y horas de sueño todo el año, además de hacer ejercicio. Porque lo mejor para evitar los problemas de la Operación Bikini es estar preparado todo el año, al igual que es mejor estudiar un poco todos los días que empollar tres días antes de un examen».

Una vez plantados en la antesala del verano, hay alimentos que pueden ayudar mucho.

Lo que aconseja el presidente de la Asociación de Endocrinología es «tomar en esta época de calor alimentos ricos en agua. Con mucha agua en relación con las calorías: fruta, verdura, ensalada... que en su mayor parte son agua, con ciertos nutrientes como hidratos de carbono solubles, vitaminas, minerales y micronutrientes».

«Consumir vegetales de temporada», prosigue, significa tomar agua, fibra, minerales y pocas calorías. Primeros platos muy adecuados en este sentido son los picadillos, las ensaladas frescas o incluso con frutas para hacerlas más variadas y apetecibles; también las sopas frías como el gazpacho, la vichysoisse o la sopa fría de calabacines e incluso el salmorejo, que ya tiene más calorías y también puede ser segundo plato».

Entre los segundos platos recomienda la ensalada de legumbres y los pescados –varios días a la semana–, así como la pasta y el arroz.

«Ahora solo nos faltan los lácteos, y el yogur está muy rico, además que vale como postre o como crema para el primer plato». ¿Y de postre? Además de beber más agua que en invierno –vale gazpacho, que además repone el sodio que se pierde por el sudor–, de postre el jefe de la Unidad de Nutrición destaca las infusiones «frías o calientes», los zumos naturales y las frutas. «Los helados en forma de sorbetes, o si las calorías no importan tanto, en su formato clásico».

Eso sí, el complemento a la alimentación es el ejercicio, que en verano «hay que realizar a primera o a última hora del día, porque no es bueno hacerlo a pleno sol, en las horas más calurosas: el golpe de calor puede afectar a cualquiera de cualquier edad.

OJO A LA MODA DE SUSTITUIR COMIDAS POR ALCOHOL

Es de esas cosas difíciles de explicar a un hijo y por tanto, difíciles de que entren en la cabeza. Pero se extiende la tendencia de sustituir las calorías de la comida por las del alcohol –sobre todo en verano, cuando apetece socializar– y muchas personas siguen la moda de beberse sus cubatas sin comer en la creencia de que así ahorran calorías. Si el alcohol y la comida engordan, me quedo con lo que más me gusta, resume esta teoría.

«En esta época apetece beber más porque tenemos más sed», empieza a rebatir este peligroso hábito el doctor García Luna. «Pero el alcohol solo aporta calorías vacías, que no dan nada de valor al organismo y por supuesto no pueden sustituir a las calorías de una alimentación variada. Es un gravísimo error», apostilla. «En las moléculas de alcohol no hay micronutrientes, y al contrario, su consumo puede provocar una subida de los triglicéridos, daños hepáticos, lesiones en la mucosa gástrica y lesiones neuronales, sobre todo cuando se sobrepasa el umbral de la embriaguez», alerta.


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