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Diabetes: el mal común

La necesidad de la enfermera

Las asociaciones de familiares de diabéticos como Anadis reclaman persona sanitario en los colegios, acceso a la tecnología médica y evitar las amputaciones

12 nov 2017 / 19:19 h - Actualizado: 13 nov 2017 / 22:02 h.
  • Una madre lleva a su hija diabética a un colegio del Aljarafe. Arriba, inyecciones de insulina. Abajo, medidor de glucosa inalámbrico. / Fotos: Javier Díaz, Flickr- Heather Aitken-CCBY y Efe
    Una madre lleva a su hija diabética a un colegio del Aljarafe. Arriba, inyecciones de insulina. Abajo, medidor de glucosa inalámbrico. / Fotos: Javier Díaz, Flickr- Heather Aitken-CCBY y Efe
  • Manifestación de niños diabéticos en 2014. / Manuel Gómez
    Manifestación de niños diabéticos en 2014. / Manuel Gómez
  • La necesidad de la enfermera
  • La necesidad de la enfermera

Las asociaciones de familiares de diabéticos, como Anadis (Asociación para la Atención y Defensa del Niño y Adolescente Diabético de Sevilla) reclama la presencia de enfermeras en los colegios andaluces. ¿Por qué? Porque los niños diabéticos necesitan un control de la glucosa (mediante el pinchazo de un glucómetro que analiza la cantidad de azúcar en su sangre). Si la tienen demasiado baja se pueden desvanecer. Y al revés, si está alta, los pequeños necesitan que se les administre insulina.

Los profesores les saben enseñar, pero sería irresponsable poner en manos de los docentes esta atención que requiere de conocimientos sanitarios. «Y es que estos desajustes del azúcar pueden ocurrir en horario escolar», explica Ana María Álvarez, presidenta de Anadis.

«Muchos padres tienen que dejar de trabajar para poder hacerles ellos mismos estos controles a los niños, algo que no sería necesario con personal sanitario. Y cada vez hay más niños diabéticos», lamenta la dirigente de esta organización. En el conjunto de la comunidad autónoma, 1.100 menores de entre 0 y 15 años.

La diabetes que padecen en su gran mayoría niños y jóvenes se conoce como de tipo 1 y es una enfermedad autoinmune que tiene poco que ver con los malos hábitos en la alimentación (que por otra parte, necesitan de más años que los que tiene u niño para transformarse en diabetes de tipo 2). Los niños, explica Álvarez, necesitan tratamientos de insulina de por vida.

«La responsabilidad para administrar insulina a un niño en el colegio recae en el profesor que quiera encargarse de eso» –los menos, porque no reciben esa formación– «o bien en el centro de salud, pero ante una urgencia no da tiempo a que el niño sea atendido. Por eso la solución es una enfermera», insiste la presidenta de Anadis. «Ya existe la figura de la enfermera en el colegio en la comunidad de Madrid, y no solo se encargaría de los niños diabéticos: también puede atender cualquier incidencia sanitaria de otros pequeños, divulgar temas relacionados con la salud, con la dependencia a determinadas sustancias y también ofrecer educación sexual. Sabemos lo complicado que puede ser llevar una enfermera a todos los colegios [solo en Sevilla hay 1.016 colegios e institutos, según el listado de la Consejería de Educación], pero puede haber una enfermera de referencia para varios centros, como mínimo. Su figura la vemos necesaria».

Otras de las reivindicaciones de esta asociación es el acceso a las nuevas tecnologías para el tratamiento de la diabetes, como sensores de medición que se acoplan al cuerpo del diabético, que no cubre la Seguridad Social y que cuestan 120 euros al mes el más sencillo.

«Son adelantos que facilitan que la enfermedad esté más controlada y a la larga evitan costes porque previenen los grandes efectos de la diabetes: la ceguera, las enfermedades coronarias y las amputaciones. Si no nos lo puede pagar la Administración al 100 por cien, que pague una parte. Pero hay otras autonomías donde son gratuitos: Extremadura y Valencia, y en Andalucía tenemos una proposición no de ley en este sentido aprobada desde 2015 y no puede acabar la legislatura sin que la cumplan», sostiene.

Anadis quiere asimismo el retorno de las unidades de prevención en los centros de atención primaria para los afectados por la diabetes de tipo 2, así como la implantación de unidades de pie diabético para evitar las 1.500 amputaciones de estas extremidades que se producen en Andalucía.

«Es un drama en casa que se ampute un pie a una persona joven», expresa la presidenta de Anadis. «Y se puede evitar porque quienes padecen la diabetes de niño se la saben controlar e interpretar cuándo ponerse insulina, no así quienes la adquieren de adulto. Un pie con una úlcera se puede tratar y curar, pero como no se controle la diabetes la herida no cicatriza nunca». Estas unidades de pie deberían sumar a un podólogo y un endocrino, a juicio de Anadis.


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