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Premios a la solidaridad, premios por salvar vidas

En el Día Mundial del Donante de Sangre, en la capital andaluza se organizan diferentes actos para incentivar a la donación

13 jun 2018 / 23:30 h - Actualizado: 13 jun 2018 / 23:31 h.
  • Casi 30 camillas se instalaron en el patio de la Fundación Cajasol para la donación de sangre. / Jesús Barrera
    Casi 30 camillas se instalaron en el patio de la Fundación Cajasol para la donación de sangre. / Jesús Barrera

La sangre no se fabrica. No puede sintetizarse. No puede conseguirse si no es por medio del cuerpo humano. Por eso la donación de sangre es algo tan importante. Una persona que dona sangre puede ayudar enormemente a los que lo necesitan. Con la donación de plasma, un solo donante genera tres bolsas para la transfusión, y con la donación de plaquetas, hasta seis.

Y es que, la donación de sangre, plasma y plaquetas no solo es necesaria para la gente que necesita sangre, sino que es muy útil para elaborar medicamentos que después sirven a pacientes con dolencias diversas.

Por eso, celebrando el Día Mundial del Donante de Sangre, en la capital andaluza se han llevado a cabo diversos actos para concienciar e incentivar la donación.

Así se organizó un gran maratón de donaciones en la sede de la Fundación Cajasol, en la plaza San Francisco, en la que se instalaron 24 camillas para la donación de sangre y cuatro para la donación de plasma.

Del mismo modo, a las 12.30 horas, en el Real Alcázar, se realizó un acto homenaje a los donantes habituales. A aquellos donantes que han alcanzado cifras de donaciones espectaculares y que Centro de Transfusión de Sevilla ha querido premiar por su generosidad.

Ya desde antes de las 10 de la mañana, hora de apertura del centro de donaciones de Cajasol, había gente esperando ansiosa donar. Durante todo el día, de 10 a 14. 30 horas y de 17 a 21.30 horas, pasaron por las camillas muchos sevillanos, atraídos por la idea de convertirse en donantes en este día tan especial.

Por allí pasó a primera hora Antonio, uno de esos donantes habituales, con más de 75 donaciones a sus espaldas de sangre y plasma.

«Yo empecé tarde a donar, porque tenía 22 años», dice. «Al principio era muy ocasional, cuando me acordaba iba, pero ahora que tengo más tiempo, me lo tomo más en serio», asegura.

Ya le reconocieron su generosidad cuando alcanzó las 50 donaciones. «Yo solo llevaba 50, cuando había gente que iba por las 125. Yo era un novato», dice, pensando en un futuro seguir los pasos de sus compañeros.

Y, a las 12.30, se organizó el acto de reconocimiento, en el cual fueron entregadas 277 distinciones, diplomas, insignias y medallas, a personas que en el año 2017 alcanzaron las 50, 75, 100, 125 y 150 donaciones.

José y Manuel alcanzaron las 50 donaciones.

«Mi padre era donante y me atraía y en cuanto cumplí los 18 empecé a donar», cuenta Manuel.

«Yo doné por primera vez porque creo que es algo necesario. La sangre no se puede fabricar y hace falta en muchas cosas. Me hice donante ya en la mili», dice José, «con 19 años».

Felipe ha alcanzado ya las 107 donaciones. «No me puedo resistir», asegura. «Me mandan mensajes, me llaman porque hace falta plasma, sangre o plaquetas y vengo».

Pero el más veterano de todos es Manuel, con 152 donaciones a sus espaldas. Él empezó muy joven, antes de los 18, y dice que lo seguiría haciendo siempre. «La gente tiene que donar porque si no muchos caerían. Yo he donado 152 veces y me imagino que muchas de ellas habrán servido»

Durante el emocionante acto, en el que estuvieron presentes el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, el director del Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Sevilla, Salvador Oyonarte, y Manuel Marín, coordinador médico del centro, acudió la presidenta de la Fundación Sandra Ibarra, Sandra Ibarra, quien agradeció a los donantes su gran solidaridad, ya que ella pudo vencer el cáncer hasta en dos ocasiones, después de haber sido diagnosticada con tan solo 23 años de leucemia gracias a su hermano César. «Quiero dar las gracias a mi hermano César y a todos los César del mundo. Vosotros cumplís los sueños de las personas», dijo emocionada a los grandes donantes.

También el hijo de uno de esos donantes quiso agradecer enormemente la solidaridad y generosidad de todos aquellos que, como su padre, durante su enfermedad, ya que él también ha padecido leucemia, le han ayudado a tener una buena calidad de vida y le han dado la oportunidad de vivir.

Espadas terminó el acto haciendo alusión a la necesidad de fomentar la donación de sangre entre los más jóvenes y felicitó a los asistentes, a los que dice admirar, ya que a el todavía le quedan unas pocas donaciones para alcanzar las 50. ~


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