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Entrevista

«Quien no conoce su patrimonio está abocado a ignorarlo y a pintar graffitis en la Giralda»

Entrevista a Juan Luis Ravé, responsable del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Sevilla durante 33 años. Acaba de jubilarse y con él estas instituciones públicas únicas en España, dedicadas a difundir entre los escolares el patrimonio histórico en Andalucía

06 may 2019 / 10:36 h - Actualizado: 06 may 2019 / 10:36 h.
  • Juan Luis Ravé. / El Correo
    Juan Luis Ravé. / El Correo

Juan Luis Ravé, profesor de Secundaria adscrito a la Consejería de Cultura, ha sido el responsable del citado gabinete en Sevilla, junto a otros dos funcionarios de Educación, Pedro J. Respaldiza y José J. Fernández Caro. Licenciado en Filosofía y Letras (sección de Arte) por la Universidad de Sevilla, nació hace 66 años en el Arahal, aunque desde niño ha estado muy vinculado a Marchena, cuyo ayuntamiento lo ha nombrado por unanimidad hijo adoptivo. Reivindica que la educación patrimonial debe estar institucionalizada a nivel nacional, al igual que lo está desde el siglo XIX la figura del conservador. Del patrimonio de Sevilla destaca el conjunto monumental San Luis de los Franceses y de la provincia considera que hay muchos rincones desconocidos, pese a la existencia de grandes ciudades monumentales como Osuna, Marchena, Utrera, Lebrija, Estepa, Écija o Cazalla de la Sierra que merecen la pena visitar.

Es usted todo un referente del patrimonio histórico-artístico de Sevilla, en especial como gran divulgador del mismo. ¿Con su jubilación, desparecen los Gabinetes Pedagógicos de Bellas Artes en Andalucía?

Sí, prácticamente han desaparecido los gabinetes en todas las provincias, excepto en Jaén, donde el funcionario responsable se jubila próximamente. Desaparecen estas instituciones públicas porque se jubilan sus coordinadores y la tendencia actual es a externalizar. Ahora son empresas las que gestionan las visitas a los museos. Es una situación a nivel estatal, salvo en el Museo del Prado que tiene un Departamento de Educación. Ahora en el Museo de Bellas Artes de Sevilla las visitas de escolares están subvencionadas por empresas bancarias externas o a través de las actividades que realiza la Asociación Amigos del Museo, en colaboración con los conservadores de la pinacoteca. Hoy en día las visitas están organizadas mayoritariamente por empresitas y se dirigen al primer ciclo de Primaria, pero bajo mi punto de vista los escolares más indicados deberían ser los de Secundaria.

¿Funcionan los gabinetes pedagógicos en el resto de España?

No, sólo en Andalucía. Han sido únicos en España y han durado 33 años. Son un referente a nivel español porque, con su creación, por primera vez se institucionaliza la relación que tiene que haber entre la educación y el patrimonio a través de funcionarios de carrera a los que se les asigna un presupuesto. Es una idea peculiar que surgió de los directores generales de Bienes Culturales y de Ordenación Educativa, respectivamente, dos políticos malagueños que sacaron adelante esta iniciativa en el año 1986.

¿Qué han aportado durante más de tres décadas los gabinetes en Andalucía?

Han sido un puente entre el patrimonio y la escuela. La educación es inherente a la gestión, hay que enseñar para qué sirve conservar en un museo. Históricamente la Escuela de Bellas Artes de Sevilla estuvo unida al Museo. Los gabinetes han aportado la divulgación del patrimonio que está fuera de los museos. En enero de 1986 se publicó en el BOJA un decreto que puso a trabajar juntos a las consejerías de Cultura y Educación y se crearon estas instituciones con rango de unidad administrativa y dotada de funcionarios de Educación seleccionados por concurso de méritos. Una serie de funcionarios teníamos el perfil adecuado para cubrir estas plazas. En el caso del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Sevilla se constituyó con un equipo de tres profesores integrado por un medievalista e investigador como Respaldiza, un especialista en arqueología como Fernández Caro y yo mismo experto en Renacimiento y Barroco. Por tanto, personal docente que daba clases y cualificado en patrimonio.

Una vez creado el equipo, ¿cuáles fueron sus prioridades?

Cuando empezamos a trabajar faltaba por hacer un material didáctico para los alumnos y profesores en las visitas a los monumentos. Se trataba de conseguir que fueran los protagonistas y que las visitas estuvieran integradas en el curriculum escolar. Por ello procuramos hacer materiales divulgativos y se elaboraron más de 50 cuadernos diferentes y montañas de cursos para los Centros Educativos de Profesorado (CEP), estudiando el patrimonio local y dándoles recursos didácticos. Por nuestros cursos del gabinete han pasado casi 4.000 profesores y los niños se convirtieron en el 80% de las visitas que acudían a los museos. En la actualidad algunos jubilados aún seguimos impartiendo cursos en colaboración con los CEP.

¿Qué cuadernos y guías didácticas destacaría de entre todas las publicaciones que han realizado?

A parte los materiales, que son todos buenos, sobresalen las publicaciones sobre el Monasterio San Isidoro del Campo, Itálica y los dólmenes de Valencina de la Concepción y Gandul, situado este último entre Alcalá de Guadaíra y Mairena del Alcor. También es muy interesante el material editado para el profesorado sobre el Museo de Bellas Artes de Sevilla, que incluso ha sido utilizado por el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Alcalá de Henares para impartir sus clases. Sin olvidar, el de arte mudéjar e iglesias, que dio pie para que me encargaran la creación del Centro Mudéjar de Sevilla, puesto en marcha en el año 2013. Todos estos materiales los hicimos los tres compañeros del gabinete.

Tengo entendido que el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Sevilla también colaboraba en las Jornadas de Patrimonio Histórico y en exposiciones, ¿es así?

Sí, aparte de los materiales didácticos escolares, el gabinete ha hecho trabajos de difusión para el público en general con motivo de las Jornadas de Patrimonio Histórico o de otros programas de la Consejería de Cultura. También hemos participado, en colaboración con los gabinetes de otras provincias, en publicaciones como es el caso de los yacimientos arqueológicos de Munigua en Villanueva del Río y Minas, Castellón Alto en Galera (Granada), la Muralla de Almería, las Atarazanas de Sevilla, Carteia en San Roque o Doña Blanca en El Puerto de Santa María. Nuestro decreto regulaba hacer más didácticas las exposiciones y, por ejemplo, participamos en la titulada "Andalucía Barroca", entre 2007-2009, de carácter itinerante en las ocho provincias andaluzas. Además, coordinamos los catálogos de estas exposiciones sobre el patrimonio de "Granada en Sevilla", "Sevilla en Granada", "La platería en Córdoba", "El arte barroco europeo en Andalucía" o "Las fiestas barrocas en Málaga". Fuimos a los grandes pueblos andaluces a mostrar este patrimonio.

¿Quién no conoce su patrimonio está abocado a ignorarlo?

Así es, abocado a ignorarlo y a pintar graffittis en la Giralda. Una de las patas de la gestión debe ser la educación y la Administración de Cultura en general está olvidando esta pata fundamental. El interés por la cultura es como la guinda del pastel, ya que si los ciudadanos no exigen la conservación y protección del patrimonio porque no lo conocen, la administración tampoco le da importancia. Existen muchos rincones desconocidos en la provincia de Sevilla; conocemos la capital, pero no la riqueza de sus pueblos. Yo diría que hay una falta de cariño con el patrimonio. Morón de la Frontera, por ejemplo, no se ha podido declarar patrimonio histórico porque está bombardeado con construcciones contemporáneas de mucha altura que rompen la uniformidad del casco histórico. Caso contrario es el de Arahal, que conserva un casco histórico pequeño, pero interesante y coherente. En Osuna ha sido el propio pueblo el que ha luchado por su patrimonio, además tiene un Patronato de Arte desde los años 70 que tiene a su cargo la Colegiata y ha restaurado muchas cosas. Eso se llama implicación ciudadana. En Marchena funciona la asociación cultural Acupamar, dedicada a la defensa del patrimonio local. Este tipo de iniciativas civiles y ciudadanas son por las que se debe apostar actualmente, ya que la Administración tiene otras prioridades.

En Sevilla capital, ¿qué monumento recomendaría visitar?

San Luis de los Franceses, sin duda, por la coherencia de los antiguos fundadores, ya que se reunieron los patrocinadores y le dieron unidad al conjunto monumental construido entre 1699 y 1731. Se trata de los rectores del noviciado de los jesuitas, los mecenas que son los arzobispos de Sevilla y el canónigo Lelio Levanto de origen italiano, pero sevillano. Los artistas que colaboraron también jugaron un papel notable como son los pintores Lucas Valdés y Domingo Martínez, el escultor Duque Cornejo y el arquitecto Leonardo de Figueroa. Haber coordinado todo esto fue algo muy importante. Como curiosidad, el Papa Negro que existió en Roma, el general de la orden de los jesuitas en el momento de su construcción, fue un español, Tirso González, amigo de uno de los rectores de San Luis.

Durante todos estos años el gabinete de Sevilla ha constituido un importante fondo documental ¿Qué destino se tiene?

R- Me he encargado de donar, mayoritariamente libros, a la Biblioteca Pública “Felipe González”, ya que contaba con pocos fondos. El resto de material se queda en la sede provincial de Cultura, en la calle Castelar, donde hemos tenido nuestro despacho de trabajo, el cual creo que será ocupado por Informática. Debido a la crisis económica, nos quedamos sin presupuesto y pusimos en marcha una web, donde las personas interesadas se pueden descargar materiales educativos diversos como cuadernos, juegos y vídeos.

A raíz de su jubilación, ¿la administración le ha agradecido algo por su trabajo?

Tengo buena relación con los centros educativos y con el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). En 2010 se elaboró un Plan Nacional de Educación y Patrimonio y, desde la Junta de Andalucía, me mandaron a Madrid como representante de la región. Valoración de mi trabajo sí, lo tengo que reconocer.


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