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Sevilla protege los restos de su acueducto almohade

El pleno aprueba incluir los Caños de Carmona y el Molino de la Torre Blanca dentro de los elementos patrimoniales a conservar en la ciudad

08 abr 2018 / 21:41 h - Actualizado: 08 abr 2018 / 21:49 h.
  • Tramo de los Caños de Carmona en el barrio de Los Pajaritos.
    Tramo de los Caños de Carmona en el barrio de Los Pajaritos.
  • Sevilla protege los restos de su acueducto almohade
  • El lienzo de Luis Montoto con la Virgen de las Madejas.
    El lienzo de Luis Montoto con la Virgen de las Madejas.

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Proteger el patrimonio de la ciudad es, históricamente, uno de los emblemas del Ayuntamiento de Sevilla. La ciudad guarda en su interior gran cantidad de elementos que hablan de la historia de la ciudad. Más allá de la Giralda, la Torre del Oro o la Muralla de la Macarena hay otros muchos elementos menos conocidos pero que también son parte del legado de las civilizaciones que pasaron por la capital hispalense.

Así, el pasado miércoles el pleno municipal decidió ampliar el catálogo de bienes patrimoniales que proteger con la inclusión de dos tramos de los Caños de Carmona y del Molino de la Torre Blanca en el Parque del Guadaíra. La propuesta, que fue aprobada por unanimidad, pretende proteger estos elementos que están fuera del centro histórico y «quizá son menos llamativos pero también es importante conservar en las zonas periféricas de la ciudad», explicó el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, durante la explicación de la moción en el pleno municipal.

En concreto, se aprobó de manera inicial, la protección de dos tramos de los Caños de Carmona. Los correspondientes a los tramos de la Alcantarilla de las Madejas –más próximo al centro con la imagen de una virgen en una de las arcadas– y el tramo de los Pajaritos –localizado junto al parque de La Ranilla–. Lo que ha llegado a nuestros días son los vestigios del acueducto que tuvo la ciudad. Su origen era romano y sobre los restos de su primitivo trazado, descubierto por los almohades, se construyó en 1172 el que llegó casi intacto hasta 1912 pero en lamentable estado de conservación. De este acueducto se mantienen tres lienzos: dos en el comienzo de la calle Luis Montoto, y el tercero al final de la avenida de Andalucía, en la zona de Ranilla. Este último tramo fue reformado en 1834. Los dos tramos iniciales están muy cercanos al lugar que ocupó hasta 1912 la alcantarilla de las Madejas para salvar el arroyo Tagarete, por ello toma este nombre.

Por otro lado, el Molino de la Torre Blanca está aún más alejado del centro y quizá es aún más desconocido. Los orígenes de esta pequeña torre defensiva están en la época islámica. Por el tipo de arco de su acceso principal, se calcula que el edificio debe tener dos metros de muro enterrados, siendo mucho más esbelta en su origen.

Con la conquista cristiana de la ciudad este tipo de torres fueron perdiendo importancia y la mayoría fueron derruidas o abandonadas. Algunas, sin embargo, tuvieron la suerte de ser reutilizadas para otros menesteres más productivos como es el caso de esta torre, que gracias a su cercanía a un meandro del Guadaíra fue utilizada como molino de harina, «siendo la torre el único resto de las antiguas construcciones molineras hoy destruidas y soterradas en su mayoría», como recordó Muñoz en su intervención.


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