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Sevilla Park

Un distrito portuario para conectar el río y la ciudad

El presidente del Puerto apunta su intención de mudar la actividad industrial al sur para volcar la ribera urbana al ocio

18 jul 2018 / 08:19 h - Actualizado: 18 jul 2018 / 08:19 h.
  • Recreación del proyecto Jardín de las Cigarreras que transformará los casi 16.000 metros cuadrados del solar junto al Mercantil en un aparcamiento subterráneo de 360 plazas, una zona ajardinada del 80 por ciento de la superficie, un edificio de usos múltiples y otro de actividades deportivas. Además, se explotará la línea del río con zona de restauración. / El Correo
    Recreación del proyecto Jardín de las Cigarreras que transformará los casi 16.000 metros cuadrados del solar junto al Mercantil en un aparcamiento subterráneo de 360 plazas, una zona ajardinada del 80 por ciento de la superficie, un edificio de usos múltiples y otro de actividades deportivas. Además, se explotará la línea del río con zona de restauración. / El Correo
  • El espacio tendrá zonas de paseo con sombras y agua. / El Correo
    El espacio tendrá zonas de paseo con sombras y agua. / El Correo

Conectar el Puerto de Sevilla con la ciudad es una de las máximas que tiene la Autoridad Portuaria marcada a fuego desde hace un tiempo. En lograr este objetivo centra gran parte de sus esfuerzos y, de hecho, será uno de los pilares del plan estratégico que está redactando y que se presentará tras el verano.

La idea que maneja el presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Gracia, pasa por trasladar a medio-largo plazo y de manera progresiva la actividad industrial de los suelos del Puerto a la zona sur, más cercana a los terrenos de la esclusa con la intención de que en los terrenos más próximos a la ciudad se desarrollen proyectos más volcados a lo comercial, al ocio o el turismo, como ya sucede en otras ciudades españolas y europeas como Málaga o Lisboa.

Este nuevo distrito portuario, por tanto, abarcaría desde el puente de Los Remedios hasta el muelle de Tablada y se centrará en la «vocación evidente de integrar de modo eficiente el puerto y la actividad de la ciudad y no mantenerse de espaldas a ella. Es el objetivo evidente de un puerto marítimo de interior», explicó Gracia en la presentación del Jardín de las Cigarreras, uno de los proyectos que ejemplifica el plan que la Autoridad Portuaria tiene en mente para los solares que se vayan despejando tras las mudanzas industriales. «Esta es la muestra más tangible e inmediata pero no es la única propuesta para constituir el distrito portuario urbano», afirmó el presidente del Puerto, que pasó a detallar otros planes que ya se han desarrollado o están sobre la mesa en este proyecto global. Es el caso de la terminal de cruceros y toda la ribera colindante en la que se localiza el Acuario de Sevilla así como diversos bares y restaurantes. En 2017 fueron un total de 80 escalas, un ocho por ciento más que el año anterior, a lo que se suma el aumento de cruceristas en un 14 por ciento, hasta los 23.916. Al otro lado del río, está pendiente el desarrollo de los suelos del Batán, donde se levantará el futuro complejo de ocio de Sevilla Park. Este proyecto requiere del traslado de los depósitos de CLH, que será afrontado por la empresa concesionaria de los terrenos, y de una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana. Igualmente, Gracia se plantea ganar los terrenos del parque de Tablada para este proyecto del distrito portuario urbano, una vez que la industria de la zona se traslade más al sur.

Todo este plan, que no es tan novedoso, pues originalmente el Puerto de la capital hispalense comenzaba a la altura de la Torre del Oro por lo que progresivamente ha ido saliendo de la zona urbana, tiene también una explicación económica. Y es que el tráfico de mercancías encalla, por lo que la gestión del suelo propiedad de la Autoridad Portuaria a través de concesiones a empresas privadas es su salvavidas. «Somos el principal nodo logístico e industrial del sur de la península y queremos seguir creciendo como polo industrial», explicó en enero de este año Manuel Gracia, consciente de las limitaciones del recinto. Es el único puerto marítimo interior de España, su ubicación supone una ventaja competitiva logística e industrial, pero tiene desventajas respecto a Huelva o Cádiz: por el escaso calado no pueden entrar los grandes buques y por falta de infraestructuras y por la adjudicación al Puerto de Huelva de la terminal de Majarabique su tráfico de mercancías por tren cayó en picado en 2017. Se redujo a la mitad. El pasado año el Puerto de Sevilla movió 4,5 millones de toneladas, unas 260.000 toneladas menos que el año anterior (-5,3 por ciento). Y se trata de un bajón menor de lo que se esperaba, según explicó entonces Gracia.

Por ello, no es de extrañar que la alternativa de la concesión administrativa por determinado número de años a empresas privadas que exploten los suelos que se vayan liberando con el progresivo traslado de las industrias a los terrenos de la esclusa se dibuja como harto atractiva en el contexto actual. De hecho, durante la presentación de las cifras del pasado año, el presidente del Puerto sevillano ya aseguró que el seis por ciento de la superficie del recinto portuario se destinaría a la integración en la ciudad, a ese ahora denominado distrito portuario urbano. Gracia explicó que la avenida de Las Razas y el Mirador del Batán serían nuevas zonas para la ciudad y que para ello sería necesario un cambio de usos que, en el caso de la avenida del Guadalhorce (paralela a Las Razas) podría convertirse en El Palmeral de Málaga, también junto a su puerto, según dijo imaginárselo Manuel Gracia. Por ahora, el presidente de la Autoridad Portuaria aseguró que no hay proyectos de empresas privadas sobre la mesa para cambiar el uso de estos terrenos que, en cualquier caso, tienen que tener un destino «que tenga demanda».


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