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Pacientes que vuelven a nacer

María del Mar sufrió un ictus el viernes en Olvera y ya se recupera en el Virgen del Rocío. A José le salvaron la vida hace un año

30 oct 2017 / 06:02 h - Actualizado: 30 oct 2017 / 06:02 h.
  • María del Mar Domínguez, con las enfermeras Maribel Martín y Rosa García, se recupera satisfactoriamente en el Virgen del Rocío. / El Correo
    María del Mar Domínguez, con las enfermeras Maribel Martín y Rosa García, se recupera satisfactoriamente en el Virgen del Rocío. / El Correo
  • José López Ferrera en su domicilio. / El Correo
    José López Ferrera en su domicilio. / El Correo

A veces la medicina obra milagros. Que se lo pregunten si no a María del Mar y José, quienes han vuelto a nacer –no, tampoco es una exageración– después de padecer un ictus repentino y, curiosamente en ambos casos, sin que hubiera un factor de riesgo evidente que haya ejercido de desencadenante.

María del Mar Domínguez es un ama de casa de Olvera (Cádiz). A sus 41 años ha visto cómo la vida le daba una sacudida inesperada: «Fue el viernes tras el almuerzo. Me tomé dos cafés y empecé a no sentir la pierna y el brazo derechos», cuenta desde una cama del Virgen del Rocío. Prosigue su relato: «Me llevaron al centro de salud de Olvera y enseguida me trasladaron a Ronda». Esta gaditana no sabe a qué se ha podido deber el accidente que ha sufrido, ya que «ni fumo ni bebo».

El caso es que en torno a las 17.00 horas estaba volando en helicóptero desde el municipio malagueño hacia Sevilla, dado que el caso era grave y la fibrinolisis que le habían practicado en Ronda no había surtido efecto y «no había abierto la arteria», explica Alfredo Palomino, neurólogo del centro hispalense, que añade: «Cuando entró no podía hablar ni entender bien, no veía y no sentía por el lado derecho». Así las cosas, la opción estaba clara y enseguida le realizaron «una trombectomía mecánica por aspiración para la extracción del coágulo», dice Palomino.

«Me encuentro más o menos bien, la verdad, he recuperado la movilidad en el lado derecho y un poquito el habla –todavía se le nota cierto temblor en la voz–. Espero recuperarme poco a poco», dice María del Mar, a la que acompañan sus hermanos Juan Manuel –vive en Sevilla– y Noelia, que vino de Olvera. «La verdad es que me han salvado la vida, en otro tiempo no sé qué hubiera pasado», concluye agradecida.

El doctor Palomino ratifica su recuperación paulatina: «Sólo le ha quedado por ahora cierta alteración en el lenguaje; de los siete elementos que valoramos tiene sólo uno dañado, que es la articulación. Por lo demás, ya comprende, lee y escribe bien, ha mejorado mucho», puntualiza.

Susto en plena carretera

Más mayor (69 años) es José López Ferrera, un empresario del sector de la vigilancia de San José de La Rinconada que casi no lo cuenta. Sucedió en septiembre de 2016: «Estaba en El Corte Inglés de Sevilla Este con dos personas mayores y mi nieta de siete años. Nada más salir se me empezó a dormir la mano derecha. Cogí el coche y en la autovía hacia Madrid, de repente, perdí el control del coche porque me quedé sin fuerza en el lado derecho del cuerpo. Menos mal que mis acompañantes pudieron accionar el freno de mano», dice aliviado.

José sigue relatando: «Dicen que me cambió la cara por completo, tenía un ojo en la frente». Tremendo. Un conductor que pasaba llamó a urgencias. «Me sacaron porque no podía ni quitarme el cinturón y me llevaron al Macarena y de ahí al Virgen del Rocío». «Me dijeron que me habían dado dos ictus y tenía dos coágulos de sangre en la cabeza, pero me dejaron limpio del todo. Eso fue un sábado y el martes me dieron el alta y ya no tengo ninguna secuela».

José sigue trabajando cada día e incluso viaja a menudo. «Y voy tan tranquilo. Me levanto por las mañanas y ni me acuerdo de aquello, estoy formidable, me salvaron». La vida sigue (y sonríe) para los dos... afortunadamente.


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