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Aprendiendo a ser torero

Formación. Las escuelas taurinas forman a los jóvenes que quieren ser profesionales del toro. El Club de Aficionados Prácticos ofrece la posibilidad de torear a los aficionados

25 mar 2017 / 19:08 h - Actualizado: 25 mar 2017 / 19:31 h.
  • Un grupo de niños aprendiendo a torear en la plaza de toros de Espartinas. / José Manuel Cabello
    Un grupo de niños aprendiendo a torear en la plaza de toros de Espartinas. / José Manuel Cabello
  • Aprendiendo a ser torero
  • Dávila Miura muestra cómo se coge el capote. / Manuel Gómez
    Dávila Miura muestra cómo se coge el capote. / Manuel Gómez

La educación taurina evoluciona con la sociedad. Hace décadas, quienes querían dedicarse profesionalmente al mundo del toro y soñaban con ser figuras tenían que aprender el oficio a base de un extremo sacrificio que implicaba caminatas y mucho auto stop para poder echarse a la muleta algún animal al que poder pegar algún que otro pase en caso de no querer torear furtivamente de noche en alguna finca. Si no se tenían posibilidades económicas y contactos en el mundillo, sería muy difícil abrirse camino.

Hoy día, la situación es bien distinta y afortunadamente los jóvenes tienen a su disposición un buen número de escuelas taurinas por toda España donde aprenden la técnica de las diferentes suertes del toreo, así cómo la historia de la tauromaquia así como sus ritos y costumbres. En definitiva, se trata de ofrecer una formación global del mundo del toro para que el aficionado sepa por qué las cosas se hacen de una determinada manera, y no de otra.

Así lo corrobora Luis de Pauloba, matador de toros y responsable de la Escuela Taurina de Sevilla desde el año 2008. Los lunes, martes y miércoles en la recién remodelada Real Venta de Antequera se encarga de enseñar a un grupo de unos 25 chavales que quieren ser profesionales del toro los secretos de la tauromaquia y toda la técnica necesaria para poder ponerse con garantías delante de un animal sin perder de vista el rendimiento que en las aulas que tenga cada uno de ellos.

«Incidimos mucho en la educación, en el respeto a las personas mayores, al animal y a la profesión», explica Pauloba sin olvidar que el rendimiento académico del alumno «es muy importante» para que pueda continuar formándose como futuro profesional del toreo en la escuela taurina. «Les vamos revisando las calificaciones del colegio y si no está sacando buenas notas pues no lo llevamos al campo a los tentadores. Antes que nada, les insistimos mucho en que llegar a ser profesional del toreo, y mucho más una figura, es tremendamente difícil y son muy pocos los que llegan por lo que es muy importante que no abandonen sus estudios», apostilla el torero de Aznalcóllar.

Actualmente tienen niños entre 6 y 21 años, y normalmente los tienen en la escuela hasta que debutan en las novilladas de promoción de Sevilla o en el certamen de novilleros de Canal Sur. «A partir de ahí, si el chaval vemos que empieza a funcionar bien pues ya se le busca un apoderado y más o menos empieza por libre aunque siempre estaremos pendiente, lógicamente», finaliza Luis de Pauloba.

Aficionados prácticos

Aquellos que no tienen en su mente ser profesionales del torero, pero son muy aficionados, tiene la oportunidad de practicar en un tentadero real con una becerra gracias a la iniciativa que hace años puso en marcha el matador de toros Eduardo Dávila Miura, junto a Ignacio Moreno de Terry y Rafael Peralta, de crear el Club de Aficionados Prácticos Taurinos.

Bajo el lema Atrévete a sentir la magia del toreo, han pasado por sus clases varios miles de alumnos, han tentado en las ganaderías más importantes de España y han recibido lecciones magistrales de Morante de la Puebla, El Juli, Alejandro Talavante o Curro Romero, entre otros matadores.


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