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Manuel Escribano demora su aparición

El diestro de Gerena tenía previsto volver a enfundarse el traje de luces este viernes pero esperará al compromiso contraído el próximo martes en Portugal

07 sep 2018 / 10:41 h - Actualizado: 07 sep 2018 / 10:44 h.
  • Manuel Escribano demora su aparición

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Manuel Escribano ha dejado pasar la corrida de toros que tenía contratada este viernes en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Era la fecha que se había marcado el propio matador para volver a enfundarse el traje de luces tras el percance que sufrió el pasado día 27 de agosto en Belmonte. El diestro de Gerena, que se encuentra inmerso en la rehabilitación y los entrenamientos habituales para este tipo de lesiones aún no ha recuperado en su totalidad el rendimiento del músculo abductor afectado en el percance. La intención de Escribano, de no surgir ningún contratiempo, es reaparecer el próximo día 11 de septiembre, en la localidad portuguesa de Moita.

Atrás ha quedado, en cualquier caso, la insólita odisea que le llevó a viajar con la herida abierta y una hemorragia sin cortar desde Belmonte hasta la clínica Santa Cristina de Albacete para ponerse en manos del doctor González Masegosa. La atención recibida en la enfermería de la plaza no había sido la debida y sólo la insistencia de su apoderado, Raúl Gracia ‘El Tato’, logró que el torero fuera trasladado en una UVI móvil hasta la capital manchega.

El diestro de Gerena actuaba aquel día con Emilio Huertas y El Gallo para lidiar una corrida de Las Monjas. La cornada llegó cuando el torero, de rodillas, iniciaba la faena a su primer toro. El animal le alcanzó después de un pase por alto hiriéndole en la entrepierna y la cabeza y provocando una profusa hemorragia. A partir de ahí sólo se supo que el médico que atendía el festejo calificó la herida como “superficial” mientras trascendía el posterior traslado en UVI móvil al hospital albaceteño, forzado por la insistencia de El Tato.

En la clínica de la capital manchega advirtieron una gran cantidad de sangre acumulada que obligó a meter de nuevo al matador en el quirófano para ser operado durante dos horas por el doctor González Masegosa. Fue el transcurso de esa nueva intervención cuando el cirujano iba a detectar, además de ciertas deficiencias en la limpieza de la herida, una nueva trayectoria de quince centímetros que producía la rotura de la musculatura abductora sumada a una hemorragia arterial.

El propio Escribano explicó en su momento los pormenores del percance . “Los toreros vamos a tener que tomar cartas en el asunto porque nos jugamos la vida”, señal´´o el diestro de Gerena sin perder la calma. “No nos podemos poner en manos de personas que no estén capacitadas para esto y tengo que dar las gracias a El Tato, mi apoderado, que no paraba de insistir para que nos fuéramos de allí después de ver el reguero de sangre que iba dejando de la plaza a la enfermería”, precisó el matador.

El nuevo percance de Manuel Escribano, inevitablemente, recordó la fortísima cornada que sufrió hace dos años en Alicante. Un toro de Adolfo Martín le destrozó el paquete vascular poniendo en serio peligro su vida. La recuperación, que fue compleja y larga, se prolongó durante el resto del año obligando al torero a retrasar su reaparición hasta las Fallas de 2017. Antes, en septiembre de 2013, sufrió otro gravísimo percance en la plaza de Sotillo de la Adrada del que no se advirtió su gravedad en los primeros momentos obligando a su ingreso de urgencia, prácticamente exánime, en un hospital de Móstoles.


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