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Morante: Pero sigo siendo el Rey...

La faena del diestro de La Puebla ha sido un bálsamo para la maltrecha salud del México taurino aunque el remedio definitivo sigue lejos. Mientras tanto preocupa la reincidencia de Roca Rey en la cama de los hospitales. También tenemos sitio para alguna polémica reciente

13 dic 2016 / 11:00 h - Actualizado: 14 dic 2016 / 18:32 h.
  • El toreo español Morante de la Puebla celebra luego de lidiar su segundo toro de la tarde "Peregrino", de 520 kg., durante la octava corrida de la temporada grande de la Plaza de Toros México hoy, domingo 11 de diciembre 2016, en la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán
    El toreo español Morante de la Puebla celebra luego de lidiar su segundo toro de la tarde "Peregrino", de 520 kg., durante la octava corrida de la temporada grande de la Plaza de Toros México hoy, domingo 11 de diciembre 2016, en la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

La faena del diestro de La Puebla ha sido un bálsamo para la maltrecha salud del México taurino aunque el remedio definitivo sigue lejos. Mientras tanto preocupa la reincidencia de Roca Rey en la cama de los hospitales. También tenemos sitio para alguna polémica reciente

Un hermoso planeta taurino en horas bajas

El grandioso triunfo de Morante de la Puebla se ha vivido como un auténtico masaje en la Monumental del D. F. Pero no sabemos si es flor de un día. La imparable decadencia taurina del trascendental escenario mexicano sólo puede revocarse con un espectáculo de calidad y, sobre todo, con este tipo de acontecimientos resonantes que podrían ser el único remedio que necesita la afición capitalina y su inmenso coso para volver a soñar con tiempos más felices. Desgraciadamente, la revelación morantista -le basta un faenón de tarde en tarde para mantener intacto su misterio- puede quedarse en un fugaz oasis en medio del desierto. Desandar el mal camino se antoja complicado. La decadencia del toro mexicano, el acoso antitaurino, la falta de figuras aztecas de auténtico tirón y la legislación proteccionista que impide redondear los carteles están socavando poco a poco los cimientos de la plaza de toros más grande del mundo que sólo se llenó en los últimos tiempos con el tirón irresistible de José Tomás. Con Morante se ha vivido la cara más dulce de la moneda pero, ojo, tampoco alcanzó a congregar ni media entrada en la Monumental, que ha visto celebrar novilladas con tres centenares largos de personas en una plaza que roza las 50.000 localidades. En el festejo del pasado domingo las alarmas ya estaban encendidas. Hace algo más de una semana, con Perera y dos mexicanos en el cartel, se rozó el ridículo. Allí no había ido ni el dueño. La fachada más poderosa de la América taurina amenaza con derrumbarse y la nueva empresa, comandada por el todopoderoso Bailleres –que tiene un pie en América y otro en la Madre Patria- no parece haber tomado el pulso al asunto. La subida de precios ha sido un nuevo tiro en el pie de la salud taurina azteca. Se está bordeando un punto de no retorno. Cuidado...

Y hablando de América: Roca vuelve al hule

Y ya que estábamos dando vueltas a ese México lindo y querido hay que volver al proyecto más sólido de figura del toreo mundial. Hablamos del peruano Roca Rey, que tuvo que cancelar su segundo compromiso en el anillo azteca por un nuevo percance que le va a tener alejado de los ruedos dos semanas. El paladín limeño acumula demasiados golpes. Resulta difícil criticar o cuestionar a un torero por echar la moneda al aire pero sí cabe preguntarse cuántos de esos tremendos porrazos habrían sido evitables. El valor se vende en una botella que cambia de tamaño en función de cada torero. Pero en todos los casos se derrama poquito a poco hasta vaciarse. Nadie está exento de quedarse sin esa esencia. Y Roca Rey podría estrellar sus impresionantes cualidades contra lo tozudez de los hematomas y las cicatrices. El toreo es riesgo y apuesta. Pero tampoco conviene navegar contra las olas. Se acaba zozobrando. Ánimo y pronta vuelta. Se le espera, matador

Algunos fritos variados para concluir

Son dos asuntos que han servido para polemizar en los últimos días. Ya se sabe: se trata de entretener el invierno. El primer debate nacía de un extraño informe publicado por El País en el que se aseguraba que la Tauromaquia, lejos de ser el segundo espectáculo de masas de este país era el ¡décimo! Había que leer más detenidamente el asunto para comprobar que la tabla comparativa no se sostenía por ningún lado: se consideran espectáculos los parques temáticos y acuáticos, los zoológicos y hasta las mesas redondas. El asunto, que ya es añejo, no hay por dónde cogerlo. En esa línea de polémica ha llamado la atención la lista negra de ganaderías publicada por la Unión de Abonados de Sevilla. El caso es que condenan vacadas en gran momento -las que más y mejores triunfos han brindado en los últimos años en Sevilla- y reivindican algunas en pésima forma bajo el socorrido paraguas torista. Ya lo dijo don Julio Iglesias Puga: raro, raro, raro...


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