Vuelve el debate del doble pivote

La doble cara ante el Liverpool rescata las dudas sobre cómo rinde mejor el Sevilla

23 nov 2017 / 19:06 h - Actualizado: 24 nov 2017 / 21:59 h.
"Sevilla FC","Banega","N'Zonzi","Franco Vázquez","Eduardo Berizzo","Pizarro"
  • Benega celebra un gol con Ben Yedder, con Nzonzi por detrás. / Manuel Gómez
    Benega celebra un gol con Ben Yedder, con Nzonzi por detrás. / Manuel Gómez

Dijo el pasado martes Eduardo Berizzo que la clave no está en la pizarra sino en la voluntad por llevar hasta el extremo la idea de juego. Básicamente, el preparador sevillista se afanaba en centrar la idea de la reacción de sus hombres en la segunda parte frente al Liverpool en el espíritu, en el orgullo y en el «alma» más que en el hecho de su evidente retoque táctico: prescindir de Nzonzi, retrasar a Banega y colocar a Franco Vázquez como enlace con el ataque, en busca de mayor verticalidad. El caso es que el Sevilla asombró con una segunda parte que le valió para hacer historia y empatar a tres un encuentro Champions que iba perdiendo 0-3 en el descanso. Y todo por un cambio de dibujo evidente.

Tras la semana negra de octubre, en la que el Sevilla fue goleado por Spartak de Moscú y Valencia, Berizzo dio un paso atrás en su objetivo de lanzar a su Sevilla al ataque y empezó a colocar a Pizarro y Nzonzi juntos con mayor frecuencia de la que venía sucediendo. Parecía claro que esa idea solidificaría al Sevilla en defensa, como así hizo aparentemente. Sin embargo, lo ocurrido el martes en el Sánchez-Pizjuán ha vuelto a lanzar el debate sobre la forma idónea para ver al mejor Sevilla. ¿Se perjudican mutuamente Nzonzi y Pizarro jugando juntos? ¿El doble pivote desplaza a Banega a una posición menos adecuada? ¿Sarabia o Franco Vázquez por delante mejoran el ataque en cuanto a profundidad y verticalidad?

Hay opiniones para todo a la hora de evaluar de qué manera ataca y defiende mejor el Sevilla. Y los números alimentan el debate, pues nos encontramos con una balanza equilibrada en cuanto a resultados con ambas fórmulas. Dejando apartado hasta unas líneas más adelante el Sevilla-Liverpool y obviando el Cartagena-Sevilla, con una alineación plagada de suplentes, el Sevilla ha jugado nueve partidos con Pizarro y Nzonzi juntos por delante de la defensa (incluyamos contadas apariciones de Krohn-Dehli como pivote). Ganó cinco (1-0 a Las Palmas, 2-1 a Leganés, Celta y Spartak de Moscú y 1-2 al Basaksehir), empató dos (2-2 con el Basaksehir en casa y con el Liverpool fuera) y perdió otros dos (por la mínima en Bilbao, 1-0, y en Barcelona, 2-1). Y disputó otros nueve con un solo pivote, cinco con Nzonzi y cuatro con Pizarro. El balance es casi exacto: cinco triunfos (3-0 a Eibar y Maribor, 2-0 al Málaga y 0-1 a Getafe y Girona), un empate (en casa frente al Espanyol: 1-1) y tres derrotas (2-0 ante el Atlético de Madrid, 5-1 en Moscú y 4-0 con el Valencia en Mestalla). A estos datos tan parejos hay que añadir el elocuente choque del martes: 0-3 en 45 minutos con Pizarro y Nzonzi juntos y 3-0 en otros 45 en los que Banega retrasó su posición para ocupar el lugar del francés y Franco Vázquez enlazó con la vanguardia, actuando Pizarro solo de pivote.

Dividiendo este último encuentro en dos por motivos obvios, los números en cuanto a goles que arroja un dibujo más conservador, con dos pivotes, no atestiguan demasiada mejoría defensiva: 15 goles encajados por 14 anotados. En los partidos jugados con un solo futbolista por delante de la defensa, el Sevilla marcó uno más (15) y encajó tres menos (12, nueve de ellos en sólo dos citas). La portería propia quedó a cero en seis ocasiones con esta variante (una sola vez con doble pivote). Son datos muy reveladores.

Por si fuera poco, en caso de apostar por un dibujo más parecido al del curso pasado, con un solo pivote (4-1-4-1 o 4-3-3), aparece otra duda: ¿Pizarro o Nzonzi? El argentino es más agresivo sin balón pero el francés ayuda mucho mejor a Banega y compañía (bien el Mudo, bien Sarabia) a la organización y distribución del juego. Berizzo tiene, en ese caso, dos opciones diferentes según a lo que elija jugar, que viene relacionado con cómo se comporta el Sevilla como visitante y como local. A las puertas de visitar un estadio difícil como el de la Cerámica y tras lo acontecido el martes, las dudas revolotean por la mente del entrenador.


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