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Agricultura

Consideran «una locura» que la UE elimine las ayudas al girasol cuando más falta hace

COAG Andalucía exige al Gobierno que luche contra la supresión, sin previo aviso, de las ayudas a las producciones de girasol y colza, dos cultivos prioritarios que paliaban el desabastecimiento general de cereal desde que comenzó la guerra en Ucrania

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
06 jul 2022 / 14:04 h - Actualizado: 06 jul 2022 / 14:26 h.
"Agricultura","Coag","Comisión Europea","Agua"
  • Un campo de girasoles. / EFE
    Un campo de girasoles. / EFE

La Comisión Europea suprimió hace solo unos días, de un plumazo y sin previo aviso, las ayudas que daba desde hacía 20 años a las producciones de girasol y colza al considerar, de repente, que no se trata de cultivos proteicos. El mazazo ha cogido desprevenidos no solamente a sus productores, en las dos Castillas y en Andalucía, sino al propio Ministerio de Agricultura, donde tampoco se entiende la medida después de que la producción en nuestro propio país se haya convertido en la alternativa ante el desabastecimiento general de cereales desde el comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania, pues en los puertos del Mar Negro se han ido acumulando hasta 20 millones de toneladas bloqueadas.

En Castilla-León, de hecho, se ha pasado de producir 250.000 hectáreas anuales a 452.000, justamente por los cambios permitidos por Bruselas ante el panorama de desabastecimiento general de los mercados internacionales. En Andalucía, por otro lado, se produce casi el 30% del girasol de todo el país. De modo que la decisión de la Comisión Europea no solo se ha recibido como una incomprensible paradoja, sino como un auténtico jarro de agua fría que la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG) no parece dispuesta a permitir. En ese sentido, su responsable de Herbáceos, Ramón García, ha insistido en que, lógicamente, la eliminación de estas ayudas “aumentará la dependencia de la importación de proteína vegetal, ya que va a reducir a medio y largo plazo el suministro interior sin que se plantee ninguna alternativa”.

Para la COAG, la posición de Europa es no solo inoportuna, sino “un despropósito”, máxime cuando el cultivo de girasol está viendo mermada su superficie en los últimos años por su falta de rentabilidad. García, en este sentido, ha afirmado que “es de locos quitar las ayudas al girasol cuando más girasol se necesita”. A su juicio, el Ministerio de Agricultura español tiene la obligación de combatir este nuevo varapalo de la Comisión Europea a un cultivo tradicional andaluz que, además de producir aceite, es básico para la alimentación animal por su valor proteico y su importante papel medioambiental.

García ha explicado que “dado que el objeto es fomentar los cultivos de alto contenido proteico para la alimentación animal, buscando reducir la dependencia de productos provenientes del exterior, se ha de seguir fomentando el cultivo del girasol”. “Eliminar de los posibles perceptores de las acopladas a proteicos al girasol”, ha añadido, “supone considerar como subproducto de la extracción del aceite las harinas o las tortas, y no un coproducto que realmente representa en torno al 60% de la producción (porcentaje que conforma el precio precisamente por esta aptitud proteica)”.

Asimismo, desde COAG Andalucía recuerdan que la eliminación de las ayudas ocasionaría también que el agricultor perdiera alternativas para mejorar la sostenibilidad de la actividad a largo plazo, pues se trata de un cultivo altamente adaptado a nuestro medio, cuya raíz recupera nitrógeno profundo para el suelo, es aprovechado mucho por los apicultores y que se puede considerar prácticamente ecológico al no requerir tratamientos, además de ser un reclamo paisajístico.


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