In fraganti

¡Entre bobos anda el juego! Apuesta Rubén Sánchez

Los libros y manuales alcanzan al consumidor. Un sevillano mediático nos defiende con experiencia de fraudes. Publica una reveladora obra: ‘¿Por qué dejas que te roben?’

Juan-Carlos Arias jcdetective /
07 may 2022 / 04:00 h - Actualizado: 07 may 2022 / 04:00 h.
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  • ¿Por qué dejas que te roben?’, de Rubén Sánchez. 
    ¿Por qué dejas que te roben?’, de Rubén Sánchez. 

Al periodista-portavoz-secretario general y factótum de FACUA le encanta la palestra. Su tirón viral es ubicuo en pantallas de TV, internet y redes sociales (RRSS). Es hábil colocando mensajes y denunciando todos los días. Alerta al personal de los peligros tras compras y servicios que se venden con truco y dan dividendos, con engaño previo, a empresas y entes llamémosles heterodoxos.

Rubén Sánchez es tributario del consumerismo que inventó su padre, Francisco Sánchez Legrán, hace décadas. El laureado (Medalla de Oro de Sevilla 2021) ex sindicalista y líder vecinal forjó esa rebeldía atizado por la Brigada Político-Social franquista. Descreído del comunismo y sindicalismo del PCE creó La Defensa, germen de FACUA, cuya Fundación hoy preside.

Rubén heredó el oficio. Además, sobresale cueste lo que cueste. Denuncia, asesora, informa y vindica lo que sea, ante quien corresponda. Todo es real, como sus reveladores libros. Defiéndete (2015) y Timocracia (2017) preceden como best sellers a ¿Por qué dejas que te engañen? (Aguilar, 2022). La obra merece lectura; nos vacuna ante eléctricas, aseguradoras, bancos, tarjetas crediticias, aerolíneas, hipers, telefónicas, concesionarios de automoción, financieras y un infinito etcétera que, cada vez más, estrechan el canal de reclamo, devolución, denuncia o de protestar con razón.

¡Entre bobos anda el juego! Apuesta Rubén Sánchez
Rubén Sánchez con un ejemplar de su libro.

Un libro didáctico, útil

Leyendo los distintos capítulos de la última obra de Sánchez navegamos por la ‘picaresca de contrario’. Así podíamos definir la maldad de empresas que ven en la clientela una manada de tontos para quitarles el dinero. Las modalidades del fraude las conocen también ciertos bufetes, el periodismo investigador, los activistas estilo Robin Hood u otros rebeldes con causa.

La obra de Sánchez ilustra el engaño al contratar promociones, ofertas seductoras, pólizas-ganga o tarifa única que se agota. Los vívidos casos que Sánchez relata tienen la base de su cotidiano. Defiende al consumidor que llama, escribe o visita la sede real o virtual de FACUA. De paso, le añade toques de cine a los casos que hila sobre conocidos títulos del celuloide.

Desde FACUA se las ingenian con talento para pillar al ‘malo’. Y aporta pruebas de esa eficacia: A un Peugeot nuevo con luces locas le retornan al comprador lo pagado o se sustituye por uno sin fallos. Deudas ficticias ‘desaparecen’. O sin serlo el moroso es solvente, o se avala pedido sin firmar, o se borra de ‘listas negras’. O decaen las cláusulas-suelo bancarias. Con la complicidad notarial cobran demás. Hasta que el TJUE destapó la parcialidad del Supremo español. La buena fe del consumidor da para eso y más.

La guía práctica que desliza el libro es necesaria. Cava la trinchera desde la que cualquiera reclama derechos, dinero defraudado más el tiempo perdido. Importante: en juzgados demandar hasta 2000 euros no exige abogado, ni procurador, ni perito. Si se insta el reclamo donde tiene sede el objetivo ni siquiera aplica la condena a costas. Hablamos de un 30% de lo reclamado. Sólo se paga si se pierde el pleito. Podemos, pues, guerrear aun siendo la Justicia lenta para la reclamación del ciudadano-consumidor.

El ajuste de cuentas

Sorprende que el tándem FACUA-Sánchez de la obra [¿Por qué dejas que te roben?] traspase al ego del autor. En su capítulo 8, Las amistades peligrosas, choca que se repase para mal a casi todos los competidores de la causa del consumismo. A ADICAE, OCU, UCE y Ausbanc el autor los descalifica sin recato por subvenciones de agravio, corruptelas, clientelismo o dictámenes a la carta.

Pero Sánchez sólo ve la paja en el ojo ajeno. Tirando de hemeroteca vemos que fue precandidato de Podemos en 2015 a la Alcaldía de Sevilla. Y es pública su cercanía con el aún Ministro de Consumo Alberto Garzón (PCE-Podemos), siendo conocida su generosidad subvencionadora para con FACUA.

Entonces, Rubén Sánchez no sería apolítico. En la web de FACUA aclaran que son ‘...independientes de gobiernos, partidos políticos, confesiones religiosas e intereses empresariales...’. Añaden ser una ‘.....organización no gubernamental, sin ánimo de lucro.....’ Pero, como veremos, viven casi de los impuestos que pagamos

El capítulo 9 de libro, Difamadores SA, se remarca la neutralidad de Sánchez. Los periodistas mercenarios (sic), casualmente todos críticos con FACUA, desfilan (Inda, Alvise, Negre, Tersch...) por el libro. No falta en esa nómina de la caverna ultra el abogado Luis Pineda (Ausbanc), calumniador-extorsionador que conoció la cárcel condenado por varios sumarios.

FACUA-Sánchez, además, cita en el libro su querella contra el Juez Serrano, procesado tras apropiarse –presuntamente- de un crédito oficial (Reindus). ¿Denunciar el magistrado tejemanejes de las subvenciones explicaría ese patrocinio de FACUA, o haber sido Diputado de Vox?. Tanta querulancia de FACUA, especialmente a la que se le pierde la pista del ojo ciudadano es un dato que debería mirar con más atención por la selectividad de los objetivos y la opacidad de algunos reclamos.

La pugna consumerista de Sánchez-FACUA contra la OCU, fundada en 1975 por el jurista-antimonopolios García de Pablos y con 300.000 socios, no sería tampoco azarosa ni elegante. OCU ni acepta subvenciones, ni publicidad, ni patrocinios. Sus estudios, análisis o comparativas son dogma en prensa y organismos por su ecuanimidad, neutralidad y anonimato en la captación de datos. Desde OCU-Organización de Consumidores y Usuarios publican verdades útiles al consumidor, guste o no a sus competidores. Entre bomberos pisarse la manguera chirría.

FACUA, sin embargo, nutre su presupuesto con el 50% del dinero de Ayuntamientos, Consejerías, Diputaciones o de prepotentes monopolios (suministradoras de aguas). Tienen 196.885 socios adheridos, es decir casi el 80% de sus miembros; no pagan cuota alguna, pero abultan lo suficiente para lograr dichas subvenciones. https://www.ocu.org/info/quienes-somos

Hay muchas leyendas que revolotean sobre la guerra que hay en el gremio de los valedores de ciudadanos-consumidores. Habría maletines, comisiones, pagos publicitarios o contratos opacos por respaldar ‘a coste cero’ reclamos contra empresas, poderosos y multinacionales. La cuota Litis (pagar a porcentaje o iguala) o la práctica jurídica anglo del ‘no win, no fee’ (si no ganamos, no pagas) se impone en ciertos colectivos, bufetes, consultoras y hasta en ciertos medios informativos.

El ‘qué hay de lo mío’ o ‘sé algo tuyo que te hundirá’ se repite en licitaciones urgentes, ofertas temerarias con sobrecostes finales o el capitalismo de amiguetes. Ojo al dato: las denuncias son selectivas y teledirigidas, si analiza ciertas noticias, acciones legales o el persistente juego sucio y competencia desleal para captar consumidores anestesiados, sin criterio propio y subyugados por una publicidad manipuladora. Basta leer las etiquetas telegráficas de alimentos y bebidas o los pergaminos ilegibles que acompañan a cualquier fármaco.

Todo este tinglado de las denuncias pro consumidor no obviemos que bascula sustantivamente sobre la reputación corporativa, digital e imagen pública de grandes corporaciones, pymes y multinacionales. Descubrirles vergüenzas, negligencias, ilegalidades, abusos y fraudes, para no andarnos con rodeos, invita a pactos secretos. En ese terreno del ‘todo vale’ hay santones, gurús, expertos, abogados, aprovechados e influencers. ¿Llenarse la cartera es la pauta y consigna?

Hace bien Rubén Sánchez en publicar nuevo libro como el que comentamos. Pero cuando sólo luce la estrella propia (FACUA) y es oscuro el resto del firmamento consumerista las paradojas que alcanzan al autor brillan también. A la pregunta ¿Por qué dejas que te roben? la respuesta va en esta obra muy rentable por lo poco que vale adquirirla. Se amortiza enseguida. Constatamos, al final, que entre bobos anda el juego de picaresca sobre los sufridos consumidores.


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