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Actualizado: 30 jun 2021 / 11:47 h.
  • El Brexit comienza a hacer aguas

Hoy acaba el plazo para formalizar la nueva situación a la que tendrán que sujetarse los más de cinco millones y medio de ciudadanos comunitarios que viven en el Reino unido desde hace, al menos, cinco años. Las negociaciones entre Bruselas y Londres han sido duras, pero todas esas personas conservarán sus derechos de residencia y empleo, tendrán acceso a la sanidad pública y algunos beneficios más. Esa es la buena noticia aunque la mala les toca de lleno a las empresas británicas puesto que la mano de obra escasea para cubrir labores que antes siempre realizaban personas de otros países que, ahora, tienen un acceso mucho más dificultoso a ese país. Sectores como el hostelero, el de la recolección de fruta o el servicio doméstico, comienzan a resentirse seriamente.

Esto es el reflejo de lo que es y representa el Brexit. Esta ha sido una aventura política sin sentido que nadie quería comenzar salvo un grupo de políticos equivocados que llenaron sus discursos de mensajes difusos y llenos de trampas. Esta es una aventura que comienza a convertirse en una pesadilla para los británicos que, ahora sí, parece que estarían dispuestos a volver atrás según las encuestas. Pero las encuestas no vinculan ni significan gran cosa para los políticos. Todo sigue su curso y no parece que pueda cambiar a corto o medio plazo.

El Reino Unido se encuentra sumido en una crisis interna que afecta a todos los sectores. Por ejemplo, el de la cultura pide auxilio con insistencia. Por ejemplo, todos los que tienen que ver con las exportaciones y dependen en gran medida de ellas se ven envueltos en incertidumbre y ruina. Es la consecuencia de una gestión política deficiente y populista que no puede servir para nada que no sea llegar al caos.

Es necesario que el populismo o cualquier extremismo no tengan espacio político en las democracias europeas, incluida la española.

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