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Los medios y los días

Luchas con los cajeros automáticos

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14 feb 2021 / 04:00 h - Actualizado: 14 feb 2021 / 04:00 h.
"Banca","Tecnología","Universidad","Cajeros automáticos","Los medios y los días"
  • Foto: EFE
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Señoras y señores, queridos lectores, queridas lectoras, sobre todo quienes ya contamos demasiadas décadas: nos encontramos en plena etapa de transición hacia el mundo digital y robotizado y lo estamos notando sobre todo en llamadas telefónicas desesperantes y usureras -de las que los humoristas llevan años cachondeándose- y en los cajeros automáticos de los bancos. Pues nada, no hay que desesperar, hay que adaptarse o morir, no vamos a estar siempre tirando de los hijos, nietos y demás, las neuronas de nuestro cerebro son increíblemente flexibles y si las obligamos se acostumbran, no vamos a ser como las generaciones digitales ni ellos como nosotros -entre ambas, el humano casi perfecto- pero sí nos podemos defender y bien, hasta cuando mueren unas neuronas otras hacen el trabajo doble y ni siquiera se puede asegurar del todo que no nos salgan neuronas nuevas a pesar de la edad. Si hay que decirles de vez en cuando a los hijos que no les vamos a durar toda la vida, nosotros debemos actuar lo más autónomamente posible y ser libres hasta cuando se pueda.

El plan bancario estaba trazado desde mucho antes de la pandemia que ahora todo se le carga a la pandemia. Fusiones, cierre de sucursales, gente a la calle y máquinas, implantación de lo que llaman sucursales inteligentes en las que estará una o dos personas gestoras para asesorar a los que deseen llevar a cabo operaciones digamos financieras de verdad mientras que el resto de los mortales, es decir, una inmensa mayoría, nos quedaremos a solas con los cajeros que son cada vez menos cajeros y más robots.

En este momento de transición aún disfrutaremos de la compañía de personas que nos asesorarán pero ya ven que cada vez menos y con menos ganas y modales no muy agradables a veces. Ya ven además que los horarios de caja se van restringiendo mientras que la inteligencia de los cajeros aumenta, no pocos de los empleados que aún nos orientan tal vez estén cavando sus propias tumbas y al final las empresas les digan que ya pueden enterrarse en ellas, en el fondo se busca que nos arreglemos con el ordenador, desde casa, como hacemos con las clases online y como se podría hacer hoy con las elecciones catalanas si los políticos no vivieran del espectáculo y de meternos la ilusión de una sociedad democrática en lugar de tecnocrática, son los tiempos, esto se podría evitar como se evitan otras funciones tecnológicas aún ante el efecto terrible que van a causar entre las personas con edad de trabajar, siempre digo que el terror no está en la ficción -me río bastante con las horribles películas de terror que proyectan en el canal Dark, dedicado supuestamente a meterme miedo-, no, el terror está en la realidad porque es verdad que van a llegar trabajos nuevos, algunos los conocemos y otros no pero serán muy cualificados y mientras tanto lo cierto es que podemos vivir muchos años y el mercado no nos necesita, de ahí que, vamos a hablar sin pelos en la lengua, tantos muertos ancianos por el virus vienen de perlas para ahorrar pensiones y además es evidente que hay que jubilarse más viejos, en la universidad hasta los 70 tacos podemos estar en activo.

Verán ustedes, creo que sabrán que ya se pueden aplicar robots a la construcción de edificios, robots que colocan en un día muchos más ladrillos que un ser humano. Un taxi sin chofer puede recogerte en tu casa y llevarte adonde desees, una máquina puede componer una sinfonía o escribir una noticia, la actividad algorítmica de la tecnología puede proponerte las características de la persona que puede ser tu pareja si dejas acceder a la tecnología a tus emails privados. Y los médicos cirujanos que no se duerman porque ya conocen que la nanociencia y la tecnología combinadas pueden operar por ellos.

Bueno, pues nada de acojonarse, adelante, que nuestros abuelos estuvieron en la guerra civil, nuestros padres la sufrieron de niños y nosotros hemos protagonizado la resistencia al franquismo o la resistencia contra quienes queríamos terminar con el franquismo -depende del pensamiento de cada cual- y también estuvimos ahí, en la transición política. Nos tenemos a nosotros mismos y mientras que el cuerpo aguante que no nos dé miedo de un artilugio lleno de pantallas y de teclas, no es más que un cacharro al que se le cruzan los cables en cuanto nosotros lo deseemos. ¿No se divierten ustedes engañando al ordenador? La Inteligencia Artificial sabe muchísimo pero los cien mil millones de neuronas que tenemos en el cerebro son capaces de ejecutar acciones que nuestra consciencia no conoce. Eso se llama capacidad sincrónica, entre otras expresiones.


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