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La vida del revés

Pablo Iglesias nació del mal y Díaz Ayuso mueve sillas sin saberlo

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30 abr 2021 / 07:28 h - Actualizado: 30 abr 2021 / 08:02 h.
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  • Pablo Iglesias. / EFE
    Pablo Iglesias. / EFE

Vivimos en la sociedad del exceso. Consumimos más de la cuenta, viajamos más lejos de lo que se podría esperar de un ser con nuestras características, utilizamos Internet como si fuera el néctar de la eterna juventud y decimos frases imposibles que están por encima de las posibilidades de las inteligencias medias. Todo es excesivo.

Pablo Iglesias es un producto de la televisión y de la oportunidad. Pablo Iglesias suele usar frases e ideas gastadas y más viejas que Matusalén. Pablo Iglesias ha resultado ser más flojo que un nudo de maroma. Pero resulta excesivo decir que ha nacido del mal y para hacer el mal. Eso es pasarse de la raya. Porque esta sociedad del exceso está formada por personas y Pablo Iglesias es una de ellas.

Isabel Natividad Díaz Ayuso debería saber que estas cosas tan extraordinarias perfilan el contorno del adversario haciendo que parezca más grande, mejor, más bueno. Iglesias no es nadie y si se dicen estas cosas de él puede parecer que es mucho más y mejor de lo que realmente es. Porque ¿qué ha logrado Iglesias estando sentado en su sillón ministerial? ¿Qué futuro le espera en política? Entre todos hemos ayudado a que una ensoñación imposible se convirtiera en un milagro y ahora queremos destruirlo a base de excesos.

Lo que deben hacer, los que quieren ver cómo se derrumba ya, es dejar que todo caiga por su propio peso. A Iglesias le queda un round en la política. Y eso si tiene suerte. Pero, cuidado, porque a Isabel Natividad Díaz Ayuso tal vez le quede poco más que a él, mucho menos de lo que ella cree y desea. Ay, esas subidas tan rápidas y deslumbrantes. Ay, esos castañazos políticos que provocan los que se sienten amenazados. Y es que si Pablo Casado siente que su silla se mueve un solo milímetro buscará la caída de la que fue su apuesta personal. Que nadie lo dude. Un milímetro es suficiente.

¿Recuerdan lo que le sucedió a Cristina Cifuentes? En el mismo momento en el que sonó su nombre para ocupar puestos relevantes, se abrió el fuego amigo y un vídeo guardado con mimo apareció entonces para acabar con ella. El asunto del máster fue la puntilla.

Cuidado señora Díaz Ayuso. Los hilos que le sujetan a usted son manejados por otros. No le quepa duda.

Señor Iglesias, bye bye.


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