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La Gazapera

Un Grammy Latino para Antonio Rey

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
22 nov 2020 / 08:38 h - Actualizado: 22 nov 2020 / 08:44 h.
"La Gazapera"
  • Un Grammy Latino para Antonio Rey

El guitarrista madrileño-jerezano Antonio Rey Navas (1981) ha recibido el Grammy Latino al Mejor Álbum Flamenco y las grandes cadenas de televisión del país han pasado olímpicamente de la noticia. Les importa un pimiento el flamenco, cada día menos, y eso que nuestra música nos representa en el mundo entero desde hace siglo y medio. Han salido más las imágenes de la consejera de Cultura de la Junta Andalucía, Patricia del Pozo, destrozando en Canal Sur Televisión un bolero de Machín al aire de Bambino, que Rey dando las gracias emocionado por un premio que tiene su importancia porque reconoce la calidad de su quinto disco, Flamenco sin fronteras, una obra que lo consolida como uno de los mejores guitarristas del mundo. Los guitarristas flamencos son los peor tratados del género, con diferencia. Para tocar como lo hace Rey hay que dedicarle muchas horas diarias al instrumento. Me dijo un día Paco de Lucía que “a la guitarra la dejas un rato en el estuche, tras cuatro horas de ensayo, y si tardas otras cuatro en volver a cogerla te recibe de uñas”. En España cuesta vivir de la guitarra de concierto porque apenas se programan recitales en los teatros. Exceptuando a la Bienal, el Festival de Jerez y el de la Guitarra de Córdoba, en pocos festivales de música del país cuentan con los concertistas flamencos. Tienen que vivir medio año fuera de casa para poder dedicarse de lleno a esta faceta. Su último disco, el premiado con el Grammy, se grabó entre Jerez y El Cerrito, California, y, naturalmente, es de flamenco, de una música jonda de enorme frescura sin renunciar a la esencia que caracteriza a nuestra música: el alma, el pelllizco, la emoción... Antonio es un superdotado sin ser efectista, algo en lo que caen muchos guitarristas flamencos. Como ejecutante es de una técnica brutal que le permite componer pensando precisamente en esa técnica tan depurada. Se conoce muy bien como guitarrista y puede componer sin miedo a fracasar. Ayer tuve la oportunidad de escuchar completo este trabajo y acabé destrozado por la intensidad de la mayoría de sus piezas, elaboradas desde dentro, desde esos rincones interiores del músico donde se fragua el sentimiento. Me conmovió la farruca, dedicada a su padre, el también guitarrista Toni Rey, una pieza que por sí sola justifica toda la obra. Crear de la nada es imposible, pero Rey compone aquí como si se hubieran descubierto los dos, la música y él, en un encuentro prodigioso del destino. Otra pieza descomunal son las alegrías, Calle cañailla, descriptivas y envolventes, sin duda bailables. Todo el disco, las nueve piezas, se nos antoja una obra monumental, con colaboraciones como las de los cantantes Pablo Alborán y El Barrio, entre otras, todos grandes músicos como el bajista Manolo Nieto, el percusionista Paco Vega o la cantaora Mara Rey, su hermana, que parece que saca la voz de un café cantante decimonónico. Felicidades al maestro por esta maravillosa obra flamenca que ha merecido tan importante reconocimiento internacional. Y en enhorabuena al flamenco por tener a un músico de tanta pureza, siempre entendida como sinceridad.


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