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Guadalcanal y Constantina celebran sendas romerías a sus patronas

Nuestra Señora de Guaditoca en Guadalcanal, y Nuestra Señora del Robledo en Constantina vuelven a sus respectivas ermitas en una jornada festiva y cargada de emociones. La primera regresará a su pueblo en abril, mientras que la segunda lo hará en agosto.

25 sep 2022 / 09:32 h - Actualizado: 25 sep 2022 / 09:35 h.
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  • Fotos: Cristian García y M.A.F.
    Fotos: Cristian García y M.A.F.
  • Guadalcanal y Constantina celebran sendas romerías a sus patronas
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Hay dos madres en la Sierra que alumbran la penumbra de septiembre. Dos madres que con sus benditas manos dan cobijo a sus hijos e hijas, a los deseos, inquietudes y problemas de estos. Hay dos madres en la Sierra que cuando se otoña el tiempo, por más que verano parezca, emprenden camino de vuelta. Guaditoca y Robledo. Robledo y Guaditoca, dos madres que dejan vacío en al altar, huella en la memoria y gozo en el corazón.

Guadalcanal y Constantina celebraban este sábado sendas romerías en honor a sus patronas, Ntra. Sra. de Guaditoca y Ntra. Sra. del Robledo, respectivamente. Dos romerías en las que tan veneradas imágenes regresan a sus ermitas. Dos romerías que suponen el culmen de los actos que tienen lugar durante los meses predecesores.

Guaditoca. Siempre Guaditoca.

Guadalcanal puede presumir de ser el único pueblo de la comarca que celebra dos romerías. Una en el mes de abril, cuando la Virgen es trasladada desde su santuario en la Vega del Encinar hasta la Capilla del Convento del Espíritu Santo, donde un día más tarde, ya vestida de reina baja hasta la Parroquia de Sta. María de la Asunción, y otra en septiembre, en la que realiza el camino inverso. Durante su estancia en el pueblo son cuatro las salidas procesionales que realiza, pues a las dos de los traslados se le suma la del Corpus y la de la visita al Real de la Feria, a finales de agosto.

En esta ocasión tocaba despedirla. Allá, en la Vega del Encinar permanecerá durante siete largos meses. El otoño y el invierno la abrigarán y la primavera la devolverá de nuevo, como cada mes de abril, resplandeciente.

Una última mirada

A las ocho de la mañana, como dicta la tradición, la Virgen asomó por la puerta de la capilla del Convento del Espíritu Santo. Envuelta en un mágico silencio que nadie se atrevió a romper, se volvió a su pueblo para dedicar una última mirada y entre vivas se volvió para emprender un nuevo camino de vuelta. Un camino que le llevó, a hombros de hermanos, fieles y devotos, a recorrer cada una de las siete cruces que en días como este se cubren de oraciones, canciones y buenos deseos. Siete cruces, siete paradas, siete momentos especiales que completaron un camino bendito que desembocó en su Ermita al borde del mediodía. Una vez ubicada en el altar se celebró la tradicional Misa de Romeros.

La jornada transcurrió con total normalidad, sin incidentes reseñables y alargándose la fiesta hasta la madrugada gracias a la música del grupo Agustele y de Dj Dávila.

Ahora tan solo queda aguardar pacientes hasta que llegue una nueva primavera. Entretanto, Guadalcanal soñará que ya está aquí abril.

De blanco impoluto

Uno de los aspectos más significativos de esta Romería de Septiembre fue el traje de pastora que lució la Virgen. Acostumbrados a verla en este día de rojo, el atuendo elegido para esta nueva romería fue el de color blanco. Un traje que ha sido recuperado para la ocasión, según hizo público la misma hermandad, siguiendo el mismo diseño del que tiene, confeccionado prácticamente de nuevo dado su estado de deterioro. Con este mismo modelo, ha sido la hermana de la corporación, Felisa Gordón Guerrero quien ha realizado el nuevo traje, conservándose los galones dorados y parte del flecaje de la esclavina anterior. El importe ha sido donado completamente por otro hermano, Miguel Ángel León Morán, quien curiosamente donase en su día el mismo. Además, la imagen de la Patrona de Guadalcanal estrenó un nuevo corpiño de brocado en seda de colores. Complementó su atuendo el cayado de plata y la pamela estrenada en la romería de abril de 2022.

Robledo Coronada, querida y venerada

Y si Guadalcanal vive con pasión su romería y todo lo que tiene que ver con la Virgen de Guaditoca, Constantina hace lo propio con la imagen bendita de su patrona, la Virgen del Robledo Coronada. Una madre que se cubre de amor y pétalos de rosa cuando baja al pueblo en ese primer domingo de agosto. Un camino que es más corto que el de Guaditoca a Guadalcanal, pero no por ello menos intenso. Un camino breve pero muy esperado en el que sus hijos aguardan su llegada y cuando esta se produce todo se llena de música, de vivas y vítores. La Virgen es llevada en volandas y trasladada a su parroquia, donde durante casi dos meses se convierte en reina de Constantina, si es que antes ya no lo era.

Durante su estancia en el pueblo la imagen de la Patrona lo inunda todo. Ya no solo la Parroquia de Sta. María de la Encarnación, sino cada rincón de Constantina, pues la devoción, la fe y el amor por la Virgen del Robledo es tan grande en este pueblo que su eterno manto da cobijo a todo aquel que lo desee.

Salida procesional y visita a los barrios

La veneración de la Virgen no solamente se lleva a cabo en el templo, sino que también la calle es muy protagonista de la vida en la Virgen del Robledo durante los meses de agosto y septiembre. Así, tras la explosión de alegría que se vivió en ese nuevo traslado el 7 de agosto, la Virgen se puso en la calle nuevamente el día 15. Esta vez en su paso de procesión y llevando a cabo una de las salidas procesionales más emotivas y bonitas de la Sierra Morena Sevilla.

Toda procesión tiene un recorrido y, por desgracia, no puede abarcar la totalidad del pueblo. Sin embargo, la magia que despliega la Virgen del Robledo va más allá del recorrido procesional del 15 de agosto y, por ello, durante el mes de septiembre lleva a cabo varias salidas en andas, donde visita distintos barrios de la localidad. Barrios, calles, lugares, donde la procesión no pasa, pero donde la Virgen también se acerca para que todos la veneren.

Partida hacia la ermita

Tras dos intensos meses este sábado tocaba despedir a la Virgen. Despedida triste por su partida, pero gozosa por todo lo que supone. Despedida, que como se suponía, volvería a aglutinar una cantidad importante de fieles en torno a ella. A las diez de la mañana tenía lugar la misa de romeros, que este año tenía el honor de presidir el nuevo párroco, D. Juan Manuel Morilla Delgado. Tras ella el difícil momento de la partida. Un momento que se hace más fácil cuando te arropa quien tanto quieres, quien tanto te quiere. Constantina volvió a volcarse con su Patrona y la acompañó en el camino hasta la Ermita. Una vez allí el júbilo inundó el ambiente romero de Constantina. La naturaleza se unió a la devoción, y la fe se dio de la mano con ese puro sentimiento que despierta en todo constantinense la Virgen del Robledo. Un sentimiento que ya solo piense en que vuelva a ser agosto.

Los Collejas

Y aunque el camino se haga con los pies, el motor que los mueve es el corazón, y el combustible lo proporcional el saber que sobre los hombros va la madre de Constantina. Eso motor nunca se romperá porque la fe va revestida del material más resistente. Y este se mejora con el paso de los años. Constantina es grande porque sí, y su gente aún más. Pero dentro de Constantina y dentro de su gente hay una parte importante que cada año demuestra la dureza de la fe, de la fidelidad, del amor y la pasión por la Virgen del Robledo. Se hacen llamar Los Collejas, y mientras el tiempo lo permita ahí estarán. Un grupo de amigos que no cesan en su empeño de coger su palo, su mástil, la parte izquierda del paso, y sobre sus hombros portar la Virgen del Robledo en el camino hacia su ermita. Un camino que se hace con los pies, porque a estos los mueve el corazón y porque este se llena gracias a que son conocedores del valor de la amistad y de la fe y la devoción por su Virgen.


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