domingo, 18 noviembre 2018
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Los lunes en el Ritz

Ambientada en el lujoso hotel madrileño y protagonizada por personajes inolvidables y repletos de verdad, esta novela posee todos los ingredientes para convertirse en una de las novelas del año

28 abr 2018 / 08:52 h - Actualizado: 27 abr 2018 / 07:06 h.
  • Nerea Riesco. / Fotografía cortesía de la autora
    Nerea Riesco. / Fotografía cortesía de la autora
  • Portada de ‘Los lunes en el Ritz’. / El Correo
    Portada de ‘Los lunes en el Ritz’. / El Correo
  • Jardín de invierno del Hotel Ritz de Madrid. / El Correo
    Jardín de invierno del Hotel Ritz de Madrid. / El Correo

En los tiempos del booktrailer, el bookcrossing y los booktubers, no debería sorprendernos que una novela histórica cuente con su propia Playlist o listado de canciones en Spotify. Propuesta con la que los lectores pueden ambientarse mientras disfrutan de la lectura en el salón de su casa, en la playa o el autobús. Sin embargo, a poco que se sumerjan en la moderna plataforma, podrán comprobar que la cuidada selección va más allá de un simple repertorio musical. Muy al contrario, sus piezas resumen buena parte del ambiente que se respiraba en la España de finales de los años veinte y principios de los treinta; ocho años cruciales para la historia de un país que cambiaron el destino de sus habitantes para siempre. Así, tanto melómanos como simples curiosos podrán descubrir los ecos lejanos de Broadway en la sugerente voz de Ruth Etting —la llamada «novia de América»—, pero también melodías castizas, como el Suspiros de España de Lolita Sevilla, pasando por la reina de las revistas musicales Celia Gámez y la cupletista Lilián de Celis. Precisamente un cuplé de esta artista asturiana es el que inspira el título de la novela, Los lunes en el Ritz (Espasa), el último trabajo de la escritora vizcaína afincada en Sevilla Nerea Riesco, que posee todo lo necesario para convertirse en una de las novelas del año.

Un canto a la libertad

Surgida en un momento de necesario revisionismo histórico, y con un grupo de mujeres adelantadas a su tiempo como protagonistas, Los lunes en el Ritz es, fundamentalmente, un hermoso canto a la libertad, donde la España de la Segunda República se nos muestra de un modo certero y originalísimo, y cuyo continente —en este caso el hotel madrileño— tiene tanta importancia como su contenido. Una historia coral estructurada en ocho capítulos (amén del prólogo y el epílogo), en la que se nos narran los profundos cambios políticos, sociales y económicos experimentados en España entre 1929 y 1936, y que se articula en torno a la hija del director del lujoso establecimiento, una joven pintora llamada Martina, así como el resto de su familia y amigos. Personajes cuyas vidas logran atrapar al lector desde las primeras páginas y que, a medida que avanza la trama, le instan a convertirse en cómplices de sus éxitos y fracasos. Es el caso de la citada Martina, inspirada en la artista zamorana Delhy Tejero, pero también del joven aspirante a actor Juan Bosco, remedo de José Crespo —murciano que pasó de encarnar personajes en modestos teatros a conquistar Hollywood—. Una terna que se completa con el padre Eugenio, sacerdote ‘en mangas de camisa’ que, a pesar de su txapela, nos evoca constantemente al fundador de Mensajeros por la Paz, el popular padre Ángel, para quien «cada vida es un milagro»; y sobre todo con las Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl, el mejor hallazgo de la novela, en cuya composición Nerea Riesco despliega todo su talento. Estas son Tatita, la esposa de un contraalmirante y miembro de la nobleza, que se dedica a echar las cartas; Piluca, ex actriz de éxito, casada con un hombre poderoso e influyente, así como la propia Martina y su madre Eveline.

De Jardiel Poncela a Buero Vallejo

Dichas mujeres, además de asistir a bailes y fiestas llenas de glamour y frecuentadas por figuras preeminentes —Alfonso XIII, los hermanos Machado o Miguel Primo de Rivera— dedican su tiempo a organizar actos benéficos en los salones del hotel, siempre bajo los dictados de su admirado padre Eugenio. Una misión que cobrará aún más sentido a partir de 1931, cuando la sinrazón y el anticlericalismo tomen las calles, y su acusado sentido del deber las obligue a emplearse a fondo. Es ahí donde la novela comienza a ganar en intensidad, pero también en ternura y humor blanco, ingrediente que la autora utiliza para ‘sazonar’ algunos momentos clave de la historia, aliviando la tensión con acierto. Dicha comicidad nos remite a grandes dramaturgos como Jardiel Poncela o Miguel Mihura, e incluso al cine de Berlanga, pero también a maestros del retrato psicológico como Clarín, Pérez Galdós y Buero Vallejo. Aunque si hemos de destacar algo en esta deliciosa y entretenidísima novela es su capacidad para ‘remover cosas’ en nuestro interior. En primer lugar, por la sabia utilización de los espacios comunes, desde la religión al fútbol, sin dejar atrás el arte, la gastronomía o el mundo de la moda; asimismo por la fluidez y cercanía de su discurso, culto, pero sin artificios, excitante a la par que verosímil, y siempre, siempre sincero. Y sobre todo por su definición exquisita del amor en sus múltiples variantes. Sin duda uno de los puntos fuertes en la trayectoria de Nerea Riesco, que, en el caso de Los lunes en el Ritz, se eleva a categoría de arte. Únicamente por la descripción de las relaciones íntimas de los protagonistas merece la pena leer la novela, pues destilan sensualidad y elegancia a partes iguales. A todo ello hemos de sumar la vocación periodística del texto, con guiños constantes a la publicidad, su capacidad sensorial y su estilo contemporáneo, que lo capacitan para conquistar tanto al público femenino como a un amplio espectro de lectores. Sólo falta que, al igual que ocurriese con La voz dormida, El tiempo entre costuras o Lo que escondían sus ojos, algún productor se fije en ella para llevarla a la gran pantalla o a la televisión. Mimbres desde luego no le faltan.

Calificación: Muy buena

Tipo de lectura: Fácil, divertida.

Tipo de lector: Interesados en echar un vistazo a unos años fundamentales de la Historia de España

¿Dónde puede leerse?: Paseando por el Paseo del Prado de Madrid. O sentado en casa en el sofá. Tampoco es necesario exagerar.


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