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17.000 empleos peligran si se rechaza el dragado del río

El Puerto tendría que renunciar a un 75% más de crecimiento si no pueden entrar grandes barcos

el 27 jun 2011 / 19:12 h.

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El proyecto Mejora del Acceso Marítimo del Puerto, que prevé la construcción de la nueva esclusa -ya en marcha tras una inversión de 160 millones- y el dragado del Guadalquivir para permitir la entrada en Sevilla del 90% de los buques de la flota mercante mundial, pretende que el Puerto crezca 2,5 veces. Medio centenar de empresas comprometieron una inversión de 383 millones, se estimaron unas ventas de 3.200 millones y la creación de 17.000 empleos directos, indirectos e inducidos en diez años desde la puesta en funcionamiento del proyecto. Para ese periodo, se pronosticó un volumen de negocio total de nada menos que 1.600 millones.

Así reza en un informe elaborado por la Universidad de Sevilla Evolución del impacto económico del Puerto de Sevilla en el quinquenio 1995-2000 y posibles previsiones y en los datos que baraja el Puerto, pero el parón del dragado por la falta de consenso impide que dichas previsiones (matizadas por los efectos de la crisis) se cumplan. Lo cierto es que no hacer el dragado supondría renunciar a un 75% más de crecimiento del Puerto y poner en riesgo la inversión. Con el dragado, el tráfico de mercancías pasaría de cinco millones de toneladas a casi doce.

El problema del Puerto no es sólo el menor crecimiento, sino que tampoco alcanzarían los empleos previstos ni se consolidaría la inversión privada comprometida después de haber invertido, en los últimos 10 años, tanto como en los últimos 50.

Lo cierto es que en la actualidad parte de las mercancías transportadas en buques y con destino final a la provincia se desvían a puertos competidores como Huelva o Cádiz por problemas de calado. Y, en cuanto a los cruceros, llegan buques más grandes tras la puesta en marcha de la nueva esclusa, pero con no más de 1.000 pasajeros. Los grandes cruceros siguen sin poder atracar en Sevilla.

Además, un no al dragado del río podría hacer peligrar el 40% de la financiación que Europa se comprometió a aportar a esta obra con la que sueña el Puerto de Sevilla, valorada en 30 millones de euros, a los que hay que sumar otros 10 millones para la protección de las márgenes. El 60% restante de la inversión lo aporta el Puerto, cuyo margen de maniobra es limitado para hacerse cargo de toda la inversión en tiempos de recortes.

Y en este escenario, la Autoridad Portuaria ya no es tan tajante al afirmar que empezará la obra del dragado en 2011, como estaba previsto, y las administraciones siguen sin querer tomar una decisión que podría afectar de muchas y diversas formas al Guadalquivir. Por ahora, el Puerto ultima el proyecto de recuperación de las márgenes que espera el Ministerio de Medio Ambiente y no hay fecha para que se reúna el comité de autoridades competentes que debe tratar el asunto, así como el órgano de participación (antiguo Patronato) del Parque Nacional de Doñana . Lo cierto es que los expertos consideran que antes de acometer el dragado (de dos metros) se tienen que corregir los problemas del río, que lo requiere poner de acuerdo a ecologistas, arroceros, Puerto, municipios...

La CES avisa de que está en juego la industria en Sevilla

"Ya tenemos la esclusa que necesitábamos y no podemos ni debemos poner ahora una puerta delante que impida la circulación de barcos de más calado". Con estas palabras Antonio Galadí, presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), destacó ayer la importancia económica del dragado del río. A su juicio, el Guadalquivir tiene que ser "la gran autopista Sevilla-Sanlúcar porque ello engrandecería y potenciaría nuestro tejido productivo".

Galadí recordó que desde el año 2003 ya existe una plataforma formada por la CES, la Cámara, UGT y CCOO y más de cien instituciones ciudadanas y colegios profesionales en defensa de la construcción de una nueva esclusa y del dragado del río "para lograr un puerto más competitivo". "Hemos conseguido que sea en 2010 cuando ya contamos con una nueva esclusa que permitirá el paso de barcos de mayor calado, siempre y cuando se cuente con un dragado del río en límites razonables y de acuerdo con la normativa medioambiental", apostilló.

A su juicio, hay que poner de manifiesto "la necesidad de que todos tomemos conciencia de lo que nos jugamos en este envite, cuando se pone en duda el dragado". "Es el momento -sostuvo- de acometer unas obras tan necesarias si queremos apostar por el futuro de una Sevilla industrial, sobre todo cuando las obras de mejora del puerto se iniciaron con los informes a favor y el visto bueno del ministerio de Medio Ambiente y la consejería". Para Galadí, Sevilla no puede fiar su futuro a vivir del "monocultivo turístico", necesita incrementar el PIB industrial.

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