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30 años contra abusos y estafas

el 08 ene 2012 / 20:08 h.

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Una de las primeras manifestaciones convocadas por Facua en los 80 contra los abusos en recibos.

A comienzos de los 80, dentro del movimiento vecinal, surgió la idea de constituir asociaciones de consumidores para plantar cara a los mercados y defender a usuarios y clientes de abusos y estafas. Se llamaba La Defensa y la idea era crear una estructura nacional y delegaciones provinciales, pero Sevilla fue una de las pocas ciudades en las que cuajó. Por eso, la federación de consumidores Facua, su heredera, es hoy una referencia nacional. Comenzó con un grupo de vecinos comprometidos que iba de barrio en barrio celebrando asambleas para explicar a la gente que las compañías eléctricas y de gas les estaban cobrando recargos que no debía, o que tenían derecho a que les revisaran instalaciones peligrosas. Entonces los fraudes en estos sectores centraban sus quejas y contra ellos lograron sus primeros logros.

Hoy, su principal enemigo son las telecomunicaciones, especialmente las compañías de telefonía móvil que impiden darse de baja o cobran por servicios no contratados, lo que ha hecho que baje la media de edad de sus socios, muchos de los cuales contactan con la asociación a través de las redes sociales. Ha cambiado el enemigo pero en un mundo cada vez más dominado por los mercados, siguen representando a David contra Goliat. Y como aquel, ganan batallas.

Históricas son sus primeras luchas contra Gas Natural (entonces Catalana de Gas) por no cumplir con su obligación de inspeccionar las instalaciones cada cuatro años, que llevó a la Junta a expedientar y sancionar a la empresa; la investigación abierta en el Parlamento andaluz por la facturación irregular de millones de las antiguas pesetas por parte de Sevillana de Electricidad, que también fue multada y tuvo que devolver el dinero; o las denuncias a varias ayuntamientos andaluces por el cobro ilegal de tarifas de agua que no habían sido aprobadas por la comisión pertinente y que obligó al Gobierno a legislar al respecto.

Más recientemente, Facua tramitó y se personó en el pleito presentado por las víctimas del desplome de Muebles Peralta por las indemnizaciones o de los clientes estafados por las academias de idiomas Opening que tenían que seguir pagando los créditos de los cursos tras cerrar éstas.Desde Sevilla, primero en la calle Pajaritos y desde 1983 en su sede de Resolana -ambas cesiones municipales-, Facua se convirtió en federación regional en los 90 con presencia en las ocho provincias andaluzas y en 2003 dio el salto nacional, según explica su portavoz, Rubén Sánchez, vinculado desde el principio por vía familiar, ya que su padre, Francisco Sánchez, es el presidente. Actualmente tiene una veintena de sedes en Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Valencia, Galicia, Baleares, Madrid y Murcia. Superan los 29.000 socios en Sevilla y los 100.000 en toda España.

¿Y han cambiado las empresas en estos años? "Al menos ya saben que no nos pueden comprar". Y es que, según recuerda Sánchez, los primeros años era frecuente que "ofrecieran dinero, directamente o vía subvenciones, para que no los denunciáramos. Hoy nos amenazan con llevarnos a los tribunales cuando sacamos algo a la luz pública pero luego no lo hacen, la que te denuncia no te suele avisar". La última denuncia recibida este año es de Ryanair que pidió al juez medidas cautelaras para que Facua no hablara mal de la empresa -denunció que cobrara por expedir los billetes y tarjetas de embarque-, "o sea pedía censura. De momento el juez se lo ha denegado".

También es cierto que más del 50% de las reclamaciones se resuelven previo diálogo sin llegar a los tribunales.¿Y los consumidores? ¿Reivindican más sus derechos o siguen quejándose sin hacer nada? El portavoz de Facua cree que están más informados sobre sus derechos por la repercusión pública de sus denuncias, pero sigue echando en falta que "igual que cuando tienen un problema laboral van a los sindicatos, ante un abuso de este tipo acudan a las asociaciones de consumidores". "Siguen pensando que es pagar porque te tramiten una reclamación", explica Sánchez, para quien se trata de unirse para hacer presión y hacerse fuertes como contrapoder a los mercados porque "eso sí que crearía conciencia en las empresas contra el fraude y la estafa".

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