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Local

Algo diferente

Un bar de vinos con tapas de alto nivel, detalles originales y un servicio de altura.

el 23 dic 2011 / 07:32 h.

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En una esquina acogedora, Rafael Bellido, en este pequeño local, guarda grandes sorpresas culinarias de corte contemporáneo.

Dice el propietario, el gran sumiller Rafael Bellido, que La Mojigata es el bar que le hubiera gustado tener siempre en la esquina de su casa, y a mí, y a cualquiera que aprecie los buenos vinos, las buenas tapas y el buen servicio, tres patas fundamentales para un trípode que sostiene un negocio glamouroso y que dará que hablar. Lo de glamouroso no sólo lo digo por la buena presencia del equipo, todos sumilleres profesionales, con experiencia profesional, trato exquisito e implicados en el proyecto, no es mal comienzo.

Aquí lo principal es el vino, en el sótano del pequeño local se guardan unas quinientas referencias. Todas las semanas se ofrecen once vinos distintos por copas, siempre un Champagne, un cava, un vino de postre, un rosado, tres blancos y tres tintos, aunque se pueden pedir otros vinos, siempre bajo la atenta orientación del personal, que se esfuerza por descubrir los gustos del cliente, te dan a probar el vino y si no te gusta te ponen otro. Las copas magníficas, con varios modelos adecuados al vino de que se trate y, por supuesto, a la temperatura adecuada.

El local, ya quedó dicho, es pequeño, una esquinita agradable y acogedora, recordamos en el sitio el antiguo bar AGA, que conoció días de gloria allí, en la esquina de la calle Mateo Alemán con Moratín. Curioso el pozo que hay en la barra, la decoración tiene paños de azulejos blancos, maderas en gris claro y una pared negra donde se anuncian los diversos cursos que se celebran en la planta superior del establecimiento, donde también se encuentran los cuidados servicios. Las tapas se anuncian con tizas de colores en las amplias cristaleras que dan buena luz al sitio.

Al ser calle peatonal hay una agradable terraza exterior donde sentarse al calor de las estufas. Cursos de iniciación a la cata de vinos, curso de cervezas, de café e incluso de sushi por el maestro Xiao Yang, se celebran mensualmente en la citada entreplanta.

Pero si hay algo que caracterice a La Mojigata son los detalles, esa gran bombilla lámpara en el techo, los estuches de colegio donde te ponen los cubiertos, las ratoneras para la cuenta, hasta el detalle del batidor en la cisterna del baño, detalles que no se quedan en lo accesorio, el hielo osmotizado para las copas, la cerveza de barril Carlsberg a 1,50 euros el vaso, la mezcla personalizada para ellos de cafés AB, el pan de Fidel Pernia, que les hace una masa especial para las pizzas que sirven. En fin, es verdaderamente un sitio diferente que merece la pena visitar, además, no será difícil encontrarse allí algún cocinero famoso, un futbolista o algún bodeguero.

En cuanto a las tapas son de varios tipos, van adaptándose a lo que Rafael selecciona por temporada y según la calidad que encuentra en el mercado. Están las creativas (de 3,50 a 9,95 euros), entre las que podríamos citar las crepes de confit de pato con salsa Hoisin (3,95 euros), las muy originales oreo de aceitunas prietas con crema de queso y bacon (3,95 euros), el salmorejo de pimientos asados (3,50 euros), la sardina a la llama con berenjena carbonizada al aceite de humo (3,50 euros), un sutil bocado de sabor intenso con una espectacular puesta en escena. Probamos antes unos originales Ferrero Rocher, que son bolitas de mousse con palomitas (3,50 euros).

Hay ensaladas (7,95 euros); pizzas rústicas (10,95 euros); cuchareo (3,50 euros) como la simple pero gran sopa de tomate kumato a lo pobre (3,50 euros); sushi (13 euros) de varios tipos y, como es norma de la casa, con cuidadas y originales presentaciones; y sashimi (10,95 euros) como el magnífico de caballa maridada al estilo tradicional, con suave toque de wasabi que potencia el sabor del pescado fresco. Un variado de quesos (9,95 euros) con un agradable Moscato D'Asti preludio en los postres (5,50 euros), todos caseros, de un gran courant de chocolate.

Gran equipo encabezado por Bellido, con Consuelo, Nadine y los dos Juanjos. Para rematar la velada, nada mejor que un buen gin tonic, servido con hojas de limas tailandesas, sin más historias que estropeen la fórmula de cada ginebra.

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