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Economía

Andalucía fija el objetivo de que el 43% de su electricidad sea ‘verde’ en 7 años

A pesar del recorte de las primas estatales a las renovables, el nuevo plan energético marca objetivos más ambiciosos y también en reducción de CO2.

el 19 ago 2014 / 12:00 h.

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PLANES DE LA COMISIÓN EUROPEA SOBRE CÓMO LOS PAÍSES MIEMBROS ALCANZARÁN EL OBJETIVO GENERAL DE LA UE DE RECORTAR LAS EMISIONES DE DIÓXIDO DE CARBONOA pesar del recorte de las ayudas públicas estatales a las instalaciones de energías limpias, traducido en un freno a su expansión, la Junta de Andalucía ha colocado de nuevo las renovables en el eje central de su estrategia energética de aquí a 2020, cuyo borrador acaba de someterse a exposición pública. Cinco de los objetivos del plan traen porcentajes concretos para cumplir, y todos encaminados a un menor consumo, una apuesta decidida por la generación verde y una sustancial descarbonización para ser más ecológicos. «El septenio 2014-2020 continuará la transición hacia un modelo energético descarbonizado ya iniciado a finales del siglo XX y que deberá culminar a mediados del XXI. El uso del gas natural en esta etapa se evalúa como una de las opciones más válidas, debido a su menor contenido en carbono. Es imprescindible también rebajar el uso del petróleo en el transporte para disminuir así nuestra alta dependencia energética y los efectos ambientales y sobre la salud que provocan las emisiones de los derivados del crudo». Primer porcentaje: el 25 por ciento del consumo final de energía procederá de fuentes renovables, 8 puntos más respecto al peso que éstas tenían en 2012. Pero la cifra se alcanzará no sólo por el aumento de la generación verde, sino también por la reducción del gasto energético total esperado. Serán, además, cinco puntos por encima del nivel fijado por la legislación de la Unión Europea (UE) para el horizonte 2020. «Las limitaciones existentes en la normativa española para el crecimiento de la generación eléctrica con renovables hacen prever que en el periodo de vigencia de la Estrategia Energética de Andalucía la puesta en marcha de nuevas instalaciones será más reducida que en años anteriores. No obstante, ese aporte de energía eléctrica renovable al consumo eléctrico de la comunidad se elevará hasta un 43 por ciento, que supondrá un aumento de 11,7 puntos respecto a 2012», reseña el documento. En otras palabras: el 43 por ciento de la electricidad será verde y el peso verde respecto a toda la energía consumida será del 25 por ciento. Segundo porcentaje: 25 por ciento menos de consumo (y demanda) de energía primaria respecto a 2012, gracias en buena parte a la mayor eficiencia que traen las nuevas tecnologías, a las medidas de ahorro y a la concienciación social. Y aquí entran desde colocar una bombilla de bajo consumo hasta la compra de coches híbridos, pasando por la mejora de la red de transporte eléctrico o el mero hecho de apagar la luz cuando ya no se necesita. Por cierto, una concienciación creciente desde que el recibo eléctrico no ha dejado de encarecerse en España en los años de la crisis económica tanto para las familias como para las empresas. Tercer porcentaje: el 5 por ciento de toda la electricidad gastada en esta comunidad andaluza procederá de fuentes renovables «generadas en el punto de consumo». Estamos hablando, pues, de autoconsumo, incluidas la cogeneración industrial e iniciativas acometidas conjuntamente por particulares. «El autoconsumo es un cambio hacia la producción descentralizada de energía que entraña numerosas ventajas derivadas de la utilización de fuentes energéticas locales y de minimizar las pérdidas en transporte y distribución, con lo que además se obtiene una mayor seguridad del suministro local de energía. Dicha descentralización fomenta también el desarrollo y la cohesión de la comunidad, al facilitar una fuente de ingresos y crear empleo a escala local, reactivando el sector empresarial relacionado (fabricantes y proveedores de equipos, ingenierías y consultorías, instaladores, etcétera)». Cuarto porcentaje: mejorar un 15 por ciento la calidad del suministro eléctrico. En suma, mejorar las redes (líneas) de transporte, «especialmente en zonas rurales», y de evacuación de la energía generada. El documento habla expresamente del desarrollo «de un plan de emergencia de suministro energético de Andalucía», de mejorar infraestructuras «en áreas con baja calidad» y de propiciar «el cambio del actual sistema de infraestructuras energéticas, caracterizado por grandes unidades de generación y por redes más rígidas y verticales, por otro más distribuido, horizontal y capilar, que favorezca la interacción entre múltiples suministradores y usuarios, permita gestionar adecuadamente la demanda y genere el mínimo impacto ambiental». Y llegamos al quinto porcentaje: descarbonizar en un 30 por ciento el consumo de energía respecto a 2007, esto es, reducir el dióxido de carbono. «El ahorro y la eficiencia energética y un notable incremento del uso de recursos renovables autóctonos permitirán avanzar en la consecución hacia un sistema bajo en carbono», según contempla el borrador. ¿Qué se dice del petróleo? «A pesar de una reducción importante –el 15,9 por ciento con respecto a 2012– debido a la mejora del uso en transporte, seguirá siendo la fuente energética de mayor demanda. El resto se cubrirá principalmente con gas natural. Éste favorecerá la transición hacia un sistema más descarbonizado, experimentando un crecimiento del 18,2 por ciento respecto a 2012, mientras que el carbón continuará en descenso». El borrador, que estará durante dos meses en exposición pública en la Agencia Andaluza de la Energía, señala que la estrategia diseñada hasta 2020 «permite conciliar el crecimiento económico con el consumo energético. En el septenio se prevé que la economía crezca un 14,4 por ciento, «mientras que el consumo energético será análogo al de 2012 [no confundir con la caída de la demanda de energía primaria, pues hay que tener en cuenta también la eficiencia] y respecto a ese mismo año las emisiones de CO2 serán un 5 por ciento menor».

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