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Así habla Sevilla

el 13 jul 2011 / 19:22 h.

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¿Y por qué tomar rabitos de pasa? Porque según se dice coloquialmente por Sevilla es la "receta milagrosa que potencia la memoria", o al menos así reza en el libro Diccionario del habla sevillana (Almuzara) de Manuel González Salas, un auténtico best-seller a lo ‘sevillano modo' en el que se compilan 3.000 definiciones de "andar por casa" ,frases y palabras típicas que rezuman sevillanía.

Algunas corresponden a su fonética, tal y como se pronuncian, así que no vaya a pensar que se escriben así. De la misma forma que no aparecen de tal manera y definición en el diccionario de la Real Academia Española. Así que si es usted un quinqué (y no referido a una lámpara de las de antaño sino "al que nada se le pasa por alto") seguro que no se le escapa ninguna de las siguientes.

Supongamos que se ha ido de tapeo con un amigo suyo, que por mucha amistad que haya no quita que sea muy pejiguera ("persona latosa, y por latosa, molesta") cuando se pone a hablar de su equipo de fútbol, el Betis. Betis por aquí, Betis por allá, y de vez en cuando suelta un ¡mussho Betis! ("deformación deliberada del adverbio mucho, en este caso identifica a los seguidores en sus momentos más exultantes"). Les ha costado hasta encontrar sitio para sentarse, porque con este calor que persigue a los sevillanos y los deja apamplaos ("lacio") está todo el mundo apegotonao en el bar ("apelotonado") en busca del aire acondicionado. Se piden su cuenco de salmorejo con coscorrones ("taquitos de pan frito") y que gustirrinín ("sensación placentera") de repente el que siente al sentir bajar por el esófago tan fresquito manjar. Llega la hora de pagar y el compare ("compadre") además de pejiguera es un encogío ("que no suelta un euro sin que antes le den en el codo"). Y eso que el amigo se ha zumbao ("comer con gula") como quien no quiere la cosa media carta. Menos mal que el sitio no es caro y la cuenta es una mijilla ("insignificancia, algo inapreciable).

O pobres de aquellos a los que les toca madrugar a horas extrañas como a las cinco o las seis de la mañana, que todavía ¡no están puestas las calles! Y recuerdan a veces las palabras de su madre de riña, "tevanterá tú de lo que es trabajar". No son pocos los que curran muy duro y desde temprano para ganarse el sueldo de cada mes, mientras que otros se lo llevan crúo ("el dinero fácil, injustificado").Oséase (o sea) que los sevillanos hablan de esta manera aunque con algunas palabras pequen con los vicios de dicción como por ejemplo viá salir a comprar ("contracción de la forma verbal voy"). La historia es que cada uno hable como guste pero, por favor, sin caer en catetadas ("dicho o hecho propio de cateto"). Y yastá (ya está). Sacabó.

Y MÁS...

Alcachofa: Micrófono.
Burgaillo: Burgado.
Cagalí: De mala calidad.
Coscorrón: Taquito de pan frito.
Desagerao: Exagerado. Algo de buenísima calidad (‘¿El menú ha sido desagerado!').

Embebío: Tratándose de una persona, depauperado, seco y disminuido por enfermedad o por avanzada edad. Malajá: El hecho que produce una contrariedad.Oé: Exclamación que disimula otra muy similar con jota incluida. Repetida, también suele emplearse coreada. Pasopalio: Paso procesional de la Virgen bajo palio.
Pejiguera: Persona latosa, y por latosa, molesta.
Sevillana: Por antonomasia, la Compañía Sevillana de Electricidad.
Zapalistroso: Zarrapastroso. 

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