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"Ayudamos a los llaneros solitarios de la economía 'verde' a tener éxito"

el 12 may 2012 / 21:19 h.

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A Antonio Aguilera (Isla Cristina, 1971) su pasión por la naturaleza le ha llevado al papel de empresario. A finales del pasado año se instituyó Iniciacom, una consultoría orientada a empresas de economía verde que fue gestada unos años antes. El crecimiento de estas firmas va en paralelo con el de la suya, que pocos competidores encuentra al tratarse de una actividad "tan nueva".

-Iniciacom nace hace seis meses. ¿Qué le lleva a abrir una firma en plena crisis y, además, de espíritu conservacionista?

-El origen de la empresa se produce cuando una serie de compañeros -prácticamente todos trabajábamos por cuenta ajena- decidimos poner en marcha nuestras propias iniciativas. La firma en sí comienza a funcionar en 2011 pero el germen surge antes, hace unos cuatro años, cuando ya decidimos hacernos autónomos. Gracias a esto van surgiendo empresas con distinto objeto social que se unen para afrontar proyectos sumando esfuerzos de personas con distintas capacidades y competencias, ya que, en el seno de la iniciativa, ha habido una evolución y especialización. Cuando nos unimos, decidimos afrontar trabajos que van desde los recursos humanos hasta proyectos comerciales. En Iniciacom nos especializamos en el ámbito de la consultoría, concretamente la orientada a sectores de la economía verde.
-¿Y hay proyectos a los que acudir? Como están las cosas, las empresas a lo mejor no miran tanto por la sostenibilidad...
-Sí hay demanda. Además, como consultoría de negocio que trabaja en este ámbito hay pocas empresas. No hay competencia directa, ya que me resulta complicado encontrar a alguien que haga algo parecido en Sevilla. Se trata de un negocio muy nuevo porque las empresas a las que prestamos servicio también lo son. Son firmas dedicadas al desarrollo rural, la economía verde... y estos son sectores que acaban de surgir y están ligados al desarrollo sostenible. La mayoría está alentada por emprendedores con motivaciones conservacionistas. Como es muy nuevo, encuentran poca información y normativas y se sienten llaneros solitarios a la hora de montar sus proyectos. Poco a poco, esos emprendedores se han erigido como empresarios y les surgen problemas como el desarrollo de productos, el acceso a la financiación o la duda de cómo abordar el mercado exterior. Se encuentran solos y para eso estamos nosotros. En realidad, nuestra función es conseguir que otras empresas tengan éxito.
-¿Y las empresas ya asentadas acuden a Iniciacom?
-Hay otro perfil de empresas que se interesan por estos temas, y son las que tienen trayectoria, incluso son bastante grandes, y que se van adaptando a los tiempos. Algunas con las que trabajamos quieren cambiar en lo que respecta a su organización interna o los productos que comercializan. Ejemplo claro de ello son los hoteles, que buscan ser cada vez más sostenibles o restaurantes que deciden convertirse en vegetarianos ecológicos.
-¿Se demanda este tipo de cosas por parte del gran público más que en otras épocas?
-La sociedad andaluza y española de 2012 tienen otro perfil de formación y conocimiento y, por tanto, otra serie de inquietudes que las anteriores, por lo que demandan otros productos y servicios. A pesar de la crisis, hay sectores que crecen, como el de la venta de aceite de oliva ecológico, que lo hace de forma espectacular, a pesar de ser escaso y caro. El cliente valora ya que sea saludable.
-¿Qué relevancia tiene que las empresas salgan al exterior?
-No somos expertos en internacionalización. Lo que afrontamos con las empresas es si deben o no salir porque se trata de una decisión estratégica. Andalucía es el primer productor europeo ecológico y se exporta casi el 85%. Las agroalimentarias ecológicas de la comunidad son ejemplos a seguir. Hay muchas que venden el 100% fuera. Muchas veces les planteo por qué buscan mercado en Japón cuando a lo mejor lo pueden tener a dos calles. Soy defensor del mercado local, de que valoremos nuestros productos.
-¿En qué sectores trabaja?
-Sobre todo en el agroalimentario, el de las energías renovables y el turismo sostenible en el sentido amplio, desde un hotel rural hasta un guía ornitológico en Doñana. También hacemos consultoría ambiental y rehabilitación de viviendas. A mí me ha llevado a montar la empresa mi afición a los pájaros y a los temas medioambientales. A través de ellos, se van conociendo amigos que te animan a montar una empresa y son los primeros clientes. El tipo de trabajo que desarrollamos requiere mucha confianza porque tienen que contarnos los entresijos de la empresa y eso es complicado. A partir de esos clientes poco a poco te va conociendo más gente y te va recomendando.
-Según decía antes, la competencia no le afecta.
-Empresas similares o que tengan la misma actividad apenas existen. Eso sí, las consultorías tradicionales han ido creando pequeños departamentos centrados en estos nuevos sectores en la medida que se van consolidando a partir de sus clientes. Deloitte o Ernst&Young cuentan con ellos.
-¿Dónde tiene su negocio?
-Fundamentalmente en Andalucía y tenemos algún proyecto en Canarias, Extremadura y Madrid. No tenemos afán de ampliación geográfica, lo que nos interesan son los proyectos. Como tenemos un producto que no es tangible, la ubicación nuestra no es importante.
-¿Cuál es su objetivo a medio largo plazo?
-Queremos consolidar el negocio, porque nuestra continuidad depende de eso. Tenemos trabajo garantizado para los próximos meses pero sabemos que estamos muy condicionados por nuestras empresas clientes. Si ellas no mueven ficha, nosotros tampoco, porque no podemos ayudarlas.
-¿Trabaja también con el sector público?
-Sí, pero están muy paralizadas las inversiones. Existen proyectos muy pequeños financiados por fondos europeos. Que yo sepa, los destinados al desarrollo de economía verde están prácticamente bloqueados por las administraciones andaluza y central, a pesar de que existen informes que corroboran que puede ser una de las vías más importantes de generación de empleo. Y no se incentiva. El que quiere montar su negocio se encuentra muy solo, tanto en lo que se refiere a ayudas como a financiación. El problema es que la gente no se anima a emprender, ya que sabe que luego se encuentra solo ante el peligro y solo asume riesgos.

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