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Bajo sospecha

el 01 dic 2011 / 17:36 h.

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Robert Redford estrena esta semana La Conspiración, una película que se remonta al año 1865, días después del asesinato del presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln. El veterano actor repite el buen trabajo como director que se puede apreciar en su último filme, Leones por corderos. El estreno esta previsto en las salas de España para este próximo viernes 2 de diciembre.
La cinta aborda la vida del único detenido por el crimen, una mujer (interpretada por Robin Wright) que nada tuvo que ver con el hecho, pero que era la desafortunada dueña de la pensión donde se reunieron los asesinos. Su abogado, encarnado por el actor James McAvoy, es el único que cree en su inocencia y descubre a uno de los conspiradores prófugos, hijo de ella.
Para el director, se trata de una historia en la que se expresa el amor de una madre con su hijo, y su voluntad de sacrificarse a sí misma para protegerlo. “Esta es la historia que quería contar. La historia dentro de la historia”, dijo Redford.
Y es que, cuando un realizador, que además es el productor, se enamora de un tema, el resultado es una película como La conspiración (The conspirator, 2010).
La película se estrenó en EEUU el 15 de abril, exactamente al día siguiente del aniversario de la muerte de Lincoln con una trama centrada en la figura de Mary Surratt, una mujer probablemente inocente y condenada a “permanecer colgada hasta la muerte” por su presunta participación en la conspiración para terminar con la vida del presidente.
Tras el juicio, Aiken, frustrado por su participación en lo que fue a todas luces un montaje político y una clarísima denegación de justicia a su defendida, abandonó la abogacía y se convirtió en el primer editor del diario The Washington Post, que empezó a publicarse un año después. Completan el reparto Kevin Kline, Tom Wilkison, Justin Long y Alexis Bledel, procedente de la serie televisiva Las chicas Gilmore.
Con 71 años cumplidos y recién casado de nuevo, Robert Redford se lanzó en 2010 a la dirección y producción de este drama político-histórico escrito por el guionista James Solomon: “La película no aborda una sola conspiración, sino varias. Está la del asesinato, desde luego, pero también existe una maquinación guiada por el oportunismo político”. La película explora además la reacción de todo un país frente a lo que, entonces, fue el crimen más horrible jamás perpetrado en la historia de los EEUU: el asesinato de Lincoln.
La historia se repetiría después y habría ocasión de vivirlo recién empezada la segunda mitad del siglo XX.
En este sentido, para Redford, “la película plasma los tenaces esfuerzos llevados a cabo por impedir que la fragmentación política del momento fuera a peor. El país estaba profundamente dividido, no sólo entre el Norte y el Sur, sino incluso dentro del propio gobierno: se enfrentaban los partidarios de castigar con condenas y sanciones al derrotado Sur y los moderados como Lincoln, que abogaban por una reconstrucción del país basada en la reconciliación”. n

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