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Bienvenidos a Bolonia

Los alumnos sevillanos de 53 grados estrenaron ayer nuevo modelo de Universidad: el Plan Bolonia. 

el 28 sep 2009 / 19:17 h.

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"¿A qué os suena Bolonia además de a un plato de spaguetti y a una ciudad bellísima de Italia?" La profesora de Matemáticas I, en la Escuela Técnica de Arquitectura, incorporó ayer -día oficial de comienzo de las clases en las dos universidades sevillanas- un tema nuevo con respecto a otros cursos dentro de la presentación de la asignatura: el estreno del Plan Bolonia o nuevo sistema de enseñanza superior, que ha echado a andar en 32 grados en el caso de la Universidad de Sevilla, y en 21 (la totalidad de su oferta académica), en el de la Pablo de Olavide.


A Gema y Patricia, sentadas en la última fila del aula, Bolonia les "suena" a menos horas de clase y a que "quieren poner la Universidad de pago". El primer cambio que han notado tiene que ver con el propio nombre de la carrera: ya no serán graduadas en Arquitectura Técnica, sino en Ingeniería de la Edificación. "A mí me gusta más el nuevo nombre", afirma Patricia. A Gema, sin embargo, lo que menos le preocupa es el cambio de nomenclatura: "Lo que es una putada es que tengamos que estudiar un año más [la carrera pasa de tres a cuatro años]".


La profesora hizo un paréntesis entre derivadas, logaritmos y estadísticas para enseñarles a sus pupilos "el nuevo lenguaje de Bolonia". "Ojo, es muy, muy, muy importante vuestro trabajo personal. Para ello contáis con material en la plataforma virtual de la Universidad. Yo os voy a introducir en el lenguaje de las Matemáticas, pero sois vosotros los que tenéis que trabajar cada tema en vuestra casa", les explicó. Y les hizo casi un ruego: "Pongan en cuestión todo aquello que yo diga en la tarima. Eso es el espíritu crítico y la mayor cualidad del mundo universitario".


El mensaje que más ha calado entre los estudiantes de primero que estrenan el Plan Bolonia es que éste les obligará a conocer y acreditar el manejo de un segundo idioma (inglés, francés y alemán, preferentemente). Juan, Adrián y Antonio, futuros ingenieros de la Edificación, lo tienen claro: "Tendremos que tener un nivel B1 [indicador estándar de un conocimiento medio de una segunda lengua]".


Elena, que espera en el pasillo del edificio 13 de la Pablo de Olavide a entrar en su primera clase de Derecho Romano, asegura que esta obligación de conocer idiomas es lo que más le gusta del nuevo modelo universitario. Sus compañeras Laura y Verónica son escépticas en cuanto a otra de las bondades vendidas sobre Bolonia: una formación más práctica. "Una cosa es lo que se dice y otra, lo que se hace". Pues la primera en la frente.


"Buenos días. Esto es Derecho Romano, una materia eminentemente práctica. Saquen un papel y pongan su nombre. Vamos a hacer el primer caso práctico de la asignatura". La presentación del profesor Bernardo Periáñez de su materia el primer día de clase levanta un murmullo entre los más de treinta alumnos que abarrotan el aula 10. "No se preocupen, no tiene consecuencias. Esto no es un examen". Dichas las palabras mágicas, los flamantes universitarios se relajan y entran de lleno -y con entusiasmo- en la resolución del caso. Unos hacen de abogado defensor, otros de acusación y el resto de jurado. Como en la vida misma.


Las universidades -es decir, profesores y alumnos- de Sevilla y Olavide dieron ayer la bienvenida al Plan Bolonia. Todos tienen claro que la reforma es imparable ya. Y como bien resumió la profesora de Matemáticas I de Aparejadores: "No hemos podido elegir, es una realidad que nos viene dada. Aceptémosla e intentemos aprovechar aquellas cosas que vienen a mejorar lo anterior".

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