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Cajasol alega falta de recursos para dejar Laraña ante el desembarco en Atarazanas

La fundación no indemnizará al consistorio por renunciar al Álvarez Quintero seis años antes de lo pactado. Ahorrará 300.000 euros anuales pero gastará 400.000 en actividades para el viejo astillero.

el 22 oct 2014 / 12:00 h.

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teatro-alvarez-quintero La Fundación Cajasol devolverá el próximo 14 de noviembre al Ayuntamiento las llaves del centro cultural de la calle Laraña, el antiguo Álvarez Quintero, que gestiona desde 1995. El consejo de Urbanismo tiene previsto aprobar hoy la toma en conocimiento de esta renuncia a la explotación de estas instalaciones, que se produce seis años antes de que acabe el plazo que en los noventa pactaron ambas partes. Finalmente, se trata de una decisión perfectamente legal, ya que el convenio que en su día firmaron la caja y el consistorio contemplaba esa opción, por lo que el gobierno local no tendrá derecho a indemnización alguna. La Gerencia ha mirado con lupa el contrato que firmó en 1995 con el Monte de Piedad y Cajas de Ahorros de Huelva y Sevilla, por el que esta institución se comprometía a rehabilitar el edificio y gestionarlo durante 25 años, abonando un canon anual de 182.791 euros –que con las sucesivas actualizaciones, hoy se sitúa en 295.170 euros–. Según dicho acuerdo, Cajasol tiene la facultad de renunciar al uso del antiguo Álvarez Quintero antes del plazo establecido de reversión, sin que esto dé derecho a indemnización alguna. Eso sí, deberá entregar en perfectas condiciones el inmueble, valorado a principios de los noventa en unos tres millones de euros. La antigua caja sevillana presentó el pasado 26 de septiembre un escrito a la administración municipal, comunicando que abandona y le entrega el teatro, alegando razones económicas motivadas por la crisis, que le impedirían afrontar el canon de 300.000 euros anuales que paga por el teatro municipal. En concreto, explica que la «mengua de los recursos y presupuestos de la fundación, causada por la realidad económica actual, limita sus posibilidades de realizar las actividades culturales que le son propias», según el acta de Urbanismo, a la que ha tenido acceso este periódico. Sin embargo, esta aparente falta de medios contrasta con los nuevos proyectos en los que Cajasol tiene previsto embarcarse en los próximos años. En primer lugar, la creación de un museo propio en el edificio que posee en la Plaza de San Francisco, donde quiere instalar su colección de arte, una de las más importantes de Andalucía. Bien es cierto que esta iniciativa, que inicialmente fue pensada mucho más a lo grande e iba a incluir también su antigua sede de la calle Sierpes, ha ido yendo a menos desde la fusión con La Caixa, que ya tenía planteado su propio centro cultural, que ahora irá en la torre Pelli. Este futuro Caixafórum iba a situarse inicialmente en las Reales Atarazanas. Precisamente para no abandonar a su suerte el antiguo astillero medieval, y tras las presiones de la Junta, el banco catalán también aceptó hacerse cargo de la rehabilitación y apertura de este monumento, si bien implicó también a Cajasol, que una vez concluida la restauración del espacio, pasaría a gestionar la programación y actividades del nuevo contenedor, aportando para ello 400.000 euros anuales, es decir, 100.000 euros más de lo que ahora paga por Laraña. Desde la fundación señalaron ayer a El Correo que estos nuevos retos han influido en su decisión de devolver el Álvarez Quintero al consistorio, ya que han obligado a reordenar las prioridades, dejando en un segundo plano un edificio que no es titularidad de Cajasol, y al que, según recuerdan, le quedaban pocos años de gestión. Las citadas fuentes indicaron también que la entrega del teatro se hará conforme a lo establecido, sin que medie indemnización y dejando el inmueble en buen estado. La fecha del 14 de noviembre responde a que ese día vence el periodo de liquidación trimestral del canon de explotación. Cabe recordar que el ahorro que logra la fundación es de 1,8 millones de euros, a razón de 300.000 anuales durante seis ejercicios. Una de las condiciones incluidas en el convenio de los noventa es que la Gerencia no deberá subrogar en las relaciones laborales que existen, al personal. Esto no ocurrirá porque a los trabajadores del centro, externos, se les despedirá. Urbanismo aceptará la renuncia, aunque está condicionada al cumplimiento de unos requisitos de carácter técnico. Una vez producida la devolución, las instalaciones, que tienen calificación de uso sociocultural de carácter público, según el Plan General de Ordenación Urbana, se entregará al área de Hacienda. En cuanto al posible uso, tal y como avanzó este periódico, distintas entidades culturales, como orquestas y festivales, están preparando una propuesta, aunque todavía no hay nada definitivo. El 25 de octubre de 1993 el Ayuntamiento acordó sacar a concurso la rehabilitación del teatro y su externalización. El 24 de abril lo adjudicó a la caja, que fue la única que se presentó, y que firmó el contrato el 12 de junio de 1995. El plazo eran 25 años prorrogables, hasta el 15 de mayo de 2020. Durante los primeros once años, la caja pudo amortizar con cargo al canon la inversión de que realizó en la restauración. El 14 de mayo de 2006 concluyó dicho periodo de carencia, viniendo desde entonces la entidad –ya San Fernando– pagando anualmente el canon.

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