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Camps apela a sus logros y no enseña los contratos

El presidente valenciano pide al Gobierno que se deje de montajes y que arregle España.

el 27 may 2010 / 20:00 h.

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Como cada vez que comparece en algún sitio, el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, volvió a ejecutar ayer la pirueta de sospechoso a acusador. Convocado por los parlamentarios autonómicos socialistas para preguntarle por qué les pone tantas trabas para examinar los contratos de la administración autonómica, el líder popular prefirió no entrar al trapo de ese debate (“aquí se ha hecho todo correctamente”, volvió a remachar) sino volver a plantear otro que a él le parece más importante: el de compararr quién está trabajando más y mejor para satisfacer las expectativas y atender a los intereses de los ciudadanos. En su intervención en las Cortes Valencianas, Camps dijo que lo que les está pasando con todo este escándalo por su hipotética corrupción responde al “envite de todo un aparato del Estado para intentar generar una sombra de duda sobre un gobierno democrático como es el del Partido Popular”, y a ese respecto afirmó se coge a la bandera de su comunidad –la Senyera– y a sus conciudadanos “para seguir trabajando por el futuro” de esa tierra. El portavoz socialista, Ángel Luna, que era quien le había hecho la pregunta, lanzó sus contramedidas al afirmar que las últimas noticias procedentes de los tribunales (la inhibición del magistrado instructor del caso Gürtel, Antonio Pedreira, a favor de la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Valencia) dejan a las claras “el fin de una ficción y de un anhelo”, puesto que el auto v “indicios más que evidentes de corrupción”. Mientras tanto, el secretario general de los socialistas valencianos (PSPV), Jorge Alarte, que se había quedado con lo de la bandera, exigió a Camps que no use la Senyera ni a sus paisanos para “tapar sus delitos y vergüenza” por el caso Gürtel, y que lo que tiene que hacer es dimitir. Frente al denuedo con que Francisco Camps volvió a airear las qie a su juicio son grandes hazañas de su legislatura, como el nuevo Hospital La Fe y otros méritos susceptibles de “matrícula de honor”, los representantes del Partido Socialista del País Valenciano volvían a preguntarse en voz alta, como el ya citado Alarte, “qué tiene que ocultar” el PP de Mariano Rajoy para seguir apoyando a Camps. En todo caso, el secretario general manifestó ayer, tras escuchar a su rival, que es “imposible” que “nadie en España entienda a estas alturas” que el presidente del PP siga sosteniendo a Camps, por lo que consideró que Rajoy es “sin duda responsable de todo lo que está pasado”. Lo cual le va a poner a éste muy difícil, o eso sostiene Alarte, “venir a la comunidad a hacerse una foto con Camps”. Contra la teoría del presidente que habla del envite de todo el aparato del Estado contra el PP, el portavoz socialista Luna (a quien Camps incluía ayer como una terminal más de ese aparato) dijo que el problema del gobernante popular es el Código Penal, y que eso “no lo resuelve con una multa”, porque el delito de cohecho está penado con entre dos y seis años de cárcel. Censuró a Camps por seguir “empeñado en la mentira”, ya que, dijo, no son ni 80 contratos ni tres trajes, “hay muchos más contratos y muchas más cosas”. Camps prefirió dedicar sus críticas al Gobierno de España y apeló a su patriotismo para que se ponga de acuerdo con el PP y colaboren ambos en la resolución de los verdaderos y más graves problemas de la nación, empezando por la crisis. “Una crisis económica espectacular y una falta de confianza terrible” de la que culpa a Zapatero y a su partido.

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