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Con sombrilla y nevera a ver al 'Boss'

Los fans de Springsteen acuden preparados para aguantar la cola a 40 grados. Los primeros de la fila llevaban desde el viernes por la mañana.

el 13 may 2012 / 17:47 h.

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Sombrillas, paraguas, neveras portátiles... "Es como estar en la playa pero sin agua", se consuela Rafa con sus amigos, llegados el sábado desde Málaga -salvo Marga, que está trabajando en Alemania- y que llevaban desde las 13.30 horas en los alrededores del Estadio Olímpico soportando los más de 40 grados resguardándose en las sombras de los raquíticos árboles y tirando de las cervezas y el hielo que llevaban en el coche. El calor hizo estragos -aunque los servicios de emergencias sanitarias solo atendieron tres casos de lipotimias- y los fans de Springsteen se concentraron directamente en la cola -pocos botellones alrededor-. "Que abran las puertas" gritaban ante los rigores del sol. Y parece que la organización les escuchó, porque adelantó tres cuartos de hora el acceso al Estadio Olímpico (a las 17.15 horas). A media tarde, unas gotas refrescaron algo el ambiente.

 

Pero nadie puede con los fans más entusiastas, los que lucían orgullosos las pulseras que les garantizaban las primeras filas de la pista (el sábado se repartieron 400 y ayer otras 200 por la mañana y algunas más por la tarde). Allí llevaban, desde el viernes a las siete de la mañana Rocío, de Alicante, o Arturo, de la localidad sevillana de Los Palacios.

Junto con una quincena fueron los primeros y durante dos días se turnaron para no perder el puesto. Ya se conocen de otros conciertos del Boss por todo el mundo. Arturo lo ha visto "más de treinta veces, una vez fui a New Jersey" -la tierra del Jefe- y guarda como un tesoro la armónica que le regaló, que ayer no se llevó pero sí una foto en el móvil. Durmieron en sillas de playa y sacos, nada de tiendas o caravanas, por turnos y matando el tiempo con el póker y otros juegos de cartas. Ayer por la mañana, pasaban lista cada dos horas porque "siempre hay algún listillo". Al abrir las puertas "vamos andando, al que corre se le echa", explica Rocío. Y esta espera les merece la pena por ver a su ídolo "muy cerca, tocarle la pierna, que nos sude encima. Para verlo de lejos me pongo un DVD", asegura Arturo.

Curiosa estampa la de Juanjo, Fernando y Alejandra cruzando los aparcamientos sombrilla en mano. La que se habían traído desde Chiclana (Cádiz). "Todavía tiene hasta arena", bromea Juanjo. Llegaron ayer a las 9.00 de la mañana, cuando pasaron lista por primera vez en la cola. Lograron sus pulseras, del 425 al 427, en el reparto de la primera hora de la tarde y solo les habían dejado abandonar la cola porque Alejandra, que sí vive en Sevilla, se había mareado por el calor. Un poco de sombra, un mucho de agua, y de vuelta para entrar lo antes posible. Eso sí, bajo la sombrilla, que más de uno les envidiaba. "La vamos a subastar", ironiza Alejandra, ya recuperada. Es la segunda vez que ven a Springsteen. Ya estuvieron en el concierto que dio en Sevilla en 2009.

Alejandra no fue la única. El dispositivo del 061 previsto estaba en el interior del Estadio, activado a partir de la apertura de puertas. Pero antes, la Policía Local tuvo que dar aviso de un par de lipotimias. Hasta allí se desplazaron dos ambulancias, que atendieron in situ, sin necesidad de traslado, entre otros a una mujer alemana residente en Málaga. "Es que la gente está loca. Esto es para los jóvenes pero ya con esa edad... Si estamos atendiendo en la ciudad a gente de aquí acostumbrada...", decían los sanitarios.

Los que hicieron su agosto fueron los vendedores ambulantes de agua, que añadieron a su negocio mercancía nueva: gorros de paja. "Pues no es mala idea", se escuchaba comentar al oírle pregonar. Eso sí, eran negros, acorde con la indumentaria que suele lucir Bruce Springsteen, quien seguro cumplió lo de "sudar como un perro" que prometió el sábado.

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