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Del lechazo de Valladolid al referéndum de Escocia

Los participantes en el encuentro Hablemos de Europa lamentan el desapego de los ciudadanos respecto a la UE y destacan las ventajas que supone para España la pertenencia a la Unión.

el 19 sep 2014 / 11:47 h.

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hablemos-europa Vista general de la mesa con los invitados que anoche participaron el foro Hablemos de Europa. / Foto: Pepo Herrera Todas las fotos del evento Con el iPad conectado con los resultados del referéndum sobre la independencia de Escocia, el director de la Representación de la Comisión Europea en España, Francisco Fonseca, aseguraba anoche que la posible secesión «no le quita el sueño a la Comisión» y eso que los escoceses tienen hasta un «plan z» para asegurarse su continuidad en la Unión Europea pese a esa virtual independencia que, según desveló casi al final de la cena en el Hotel Meliá Gran Colón, no se lograba por una ajustada diferencia a favor del no (53% de los votos). Pero a los invitados a este encuentro Hablemos de Europa, organizado por El Correo de Andalucía con la colaboración del Parlamento Europeo y la Comisión Europea, lo que en realidad les preocupaba es la desafectación de los españoles respecto a Europa, en general, y hacia la política, en particular. «La UE no ha sabido vender a los ciudadanos todas las ventajas que tenemos gracias a que estamos en Europa», expuso la catedrática de Derecho Internacional Público de la Universidad Pablo de Olavide Lucía Millán. Y en esta preocupación incidieron la profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad de Sevilla Marycruz Arcos, y la profesora de Periodismo Mar García Gordillo, que subrayó: «Bruselas ha tenido un escaso éxito al acercarse a los ciudadanos pese a las grandes decisiones que se toman en Europa y que afectan a nuestra vida cotidiana», aunque «cada organismo cuenta con su propio departamento de Comunicación». Fonseca, que recordó que el entonces presidente de Brasil Lula da Silva afirmó en Madrid que «habría que declarar la UE Patrimonio de la Humanidad», explicó que «hay 28 maneras de comunicar la UE» y lamentó que no hubiera una prensa europea, pese a que «el 80% del BOE de todos los días deriva del derecho europeo» y a que, efectivamente, el gran centro de decisión está en Bruselas y en Estraburgo. El director de la Representación de la Comisión Europea en España defendió la Unión como «una tierra de oportunidad» que ha permitido que España, a punto de ser intervenida, se haya convertido, apenas cuatro años después, en «el alumno aventajado». Y es que Europa contribuyó al crecimiento español en el momento de la incorporación, cuando, como señaló Alfonso Garrido, coordinador general de la Secretaría General de Acción Exterior de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía, «queríamos tener lo que tenía Alemania», y en «esta crisis de crecimiento, la culpa de que sólo tengamos para el mantenimiento de las infraestructuras logradas es de Bruselas». Por este motivo, Fonseca recordó durante el coloquio con los invitados que «Europa no es sólo hacer autopistas. El ciclo económico nos lleva a plantearnos otras cosas». La cohesión política, la social, la defensa de los Derechos Fundamentales son también logros de la fuerza de la Unión y sus retos: «Hay que garantizar que las situaciones de desigualdad no se pueden permitir dentro del modelo económico». Antonio Ojeda, presidente del Instituto Europeo de Relaciones Industriales, apuntó: «La crisis no es sólo debido a nosotros. Responde a un entorno globalizado. Europa está perdiendo fuelle y otros países, como China o Malasia, nos imponen parámetros que no son europeos. La ética europea, de la solidaridad y la igualdad, se enfrenta a la de la supervivencia en la que se sacrifican los Derechos Fundamentales por la creación de empleo». «Orgulloso de la marca Europa», el presidente del grupo Morera y Vallejo, Antonio Morera Vallejo, expuso que «el problema es que los europeos no tienen un sentimiento patriótico y tenemos que luchar contra los pensamientos localistas». Defensor de la riqueza que aporta que los estudiantes y los trabajadores vayan a Europa, «pese a la fuga de talentos», Fonseca recordó en varias ocasiones los lechazos que compartía en su tierra, Valladolid, con el profesor Antonio Ojeda, mientras seguía de reojo los resultados de Escocia.

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