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Economía

El fondo CVC compra Deoleo y dinamita el ‘frente’ español

La oferta era la más atractiva pero inferior al mercado, de ahí el éxito de una opa. La andaluza Dcoop sopesa vender y carga contra banca y administraciones.

el 10 abr 2014 / 19:31 h.

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Deoleo, la compañía propietaria de Carbonell y Koipe, unas marcas vitales para la industria del aceite de oliva andaluz, quedará finalmente controlada por el fondo CVC Capital Partners, con sede central en Londres. En principio, tomará el 21,31 por ciento ahora en venta, después tratará de alcanzar el 29,9 por ciento (hasta aquí, 131,65 millones de euros)y por último lanzará una opa por el resto de la envasadora (439 millones de valor total). El precio, 0,38 euros por título, es sensiblemente inferior al del mercado. Pero en unas aguas en exceso revueltas es seguro que superará el 50 por ciento que le dará mayoría en el consejo de administración y, por tanto, el ordeno y mando en la gestión. Antonio Luque, director gerente del grupo cooperativo Dcoop, en una imagen de archivo. / JOSÉ PEDROSA (EFE) Antonio Luque, director gerente del grupo cooperativo Dcoop, en una imagen de archivo. / JOSÉ PEDROSA (EFE) No pudo ser. Que CVC hiciera la mejor oferta económica pesó más que cualquier llamada a garantizar la españolidad de la empresa a pesar de que Caixabank –en un evidente guiño a Andalucía– y la entidad vasca Kutxabank decidieran retirar de la venta sus respectivas porciones del accionariado y a pesar, también, de que aceptar ese precio por título (casi el 11 por ciento por debajo de la cotización en bolsa) envía el siguiente mensaje: esta aceitera no vale tanto, así que, minoritarios, vendan. Una opa cuyo éxito, pues, está garantizado. El proceso será el siguiente. Primer paso: adquisición del 16,5 por ciento que Bankia posee en Deoleo y el 4,85 por ciento de BMN. Segundo, ampliación de capital –quien no acuda diluye su porcentaje– para alcanzar el 29,9 por ciento. Y tercero, oferta por el 70,1 por ciento restante para completar el pastel. Se fija, asimismo, un crédito puente de 470 millones mientras se emprende la refinanciación de la deuda. Es precisamente en ese último trámite donde surge la siguiente duda: ¿El grupo de grandes accionistas que ayer se vendió como los garantes de la españolidad se desprenderá o no de sus acciones? A tenor de declaraciones posteriores, ese frente español está abocado al fracaso, como fracasado ha sido también el intento de Andalucía por tomar Deoleo. Caixabank dispone del 5,282 por ciento que asumió de Banca Cívica –en la que se integraba Cajasol–, Kutxabank conserva un 4,84, el grupo Dcoop –que lidera Hojiblanca– tiene el 9,965 y Unicaja, el 11,349. Suman un 31,43, y ese porcentaje es elevado, sí, pero no garantiza nada si el fondo logra la mayoría. El malestar de Dcoop fue mayúsculo porque se esfuma la posibilidad de una operación fraguada por la industria aceitera española, al tiempo que cargó contra las entidades financieras –especialmente con las nacionalizadas Bankia y BMN, esta última con la absorbida y extinta Caja Granada, aunque mandó también su tirito a Unicaja– y contra las administraciones públicas (el Gobierno central y la Junta de Andalucía) por no haber frenado esta operación a pesar de las buenas intenciones –y titulares de prensa– que manifestaron días atrás. «Ha quedado demostrado que el Gobierno, como propietario de Bankia, ha preferido vender a un fondo extranjero antes que articular un proyecto nacional posible y viable». Es más, el grupo cooperativo reveló las negociaciones que había entablado en los últimos días para tomar o canalizar paquetes de acciones. «La operación se ha hecho con una gran celeridad, sin la necesidad de hacerlo así, pese a los nuevos escenarios que se abrían, y aunque han pasado muy pocos días desde la presentación de ofertas vinculantes». Dcoop, a través de un comunicado, hizo hincapié en las «incertidumbres» que se ciernen sobre el olivar español, al quedar Deoleo en manos de un fondo de capital riesgo que no conoce el sector y podría buscar rentabilidad inmediata. ¿Seguir en tal contexto? «Puede que no», sentenció. CVC, con inversiones en otras grandes compañías españolas, defiende su proyecto: sede en España, marcas y más exportación.

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