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Día de gloria para Barriguitas

el 19 oct 2011 / 19:56 h.

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Fans de Barriguitas, ayer en la puesta de largo de los nuevos modelos.

Cuando la crearon hace 42 años muchos papás pensaron que aquella muñeca de la que se habían encaprichado sus hijas era poco menos que La cosa del pantano (los Gremlins no habían nacido aun). Aquellos muñecotes regordetes y cabezones, tipo bebés, de ojos inmensos, penetrantes y muy pequeños conquistaron las almas cándidas.

Adiós a la chochona. Adiós al menos hasta que las tómbolas de feria las recuperaron unos años después en coalición con el perrito piloto para desbancar a las Barriguitas. No lo lograron.

Los científicos de Famosa habían ideado en su laboratorio a la muñeca perfecta. Porque sólo una muñeca perfecta puede mantenerse casi medio siglo en el mercado, reproducirse en 1.648 modelos diferentes y convertirse en el regalo favorito de las niñas de Brasil, donde se la conoce con el nombre de Pancitas.

Sin embargo en los últimos años del pasado siglo y en lo que va de este otros seres inanimados tomaron el relevo. Hasta ahora. Porque como recién aterrizadas de otro planeta, ayer aterrizaron en algunas de las jugueterías más grandes de España. En Sevilla eligieron la sede de Osorno como plataforma de lanzamiento. 30 años han tardado en volver desde que se fabricaron los últimos modelos.A la pregunta de si todavía quedarían nostálgicos y nuevas generaciones dispuestas a achuchar a la nueva hornada de Barriguitas, la respuesta a tenor de lo comprobado ayer, es sí. Y tanto.

Suerte que no concurrieron al acto para petardear los hooligans de Mariquita Pérez. Porque hasta medio centenar de coleccionistas y otros humanos que no quisieron hacer pública su relación personal con las Barriguitas asistieron a la puesta de largo. Y es que sí, sin ánimo de ofender, los fans de estas muñecas tienen algo de acérrimos militantes. Clara Rodríguez, de 63 años, cruzó el Puente de Triana para llegar a San Pablo y disfrutar con la pasarela. "Tengo 39 Barriguitas diferentes en casa, muchas de la infancia, otras las fui comprando de más mayor, y las últimas me las compró un nieto a través de subastas y cosas de esas por internet", explicaba sin quitarle ojo a un modelo de Barriguitas retoño, cosecha de 1985, con ojos móviles a lo Cortocircuito, que la miraba susurrándole: "Cómprame, llévame a casa".

La comunicación ayer era complicada. Quienes se habían desplazado para ver qué tal les sentaba el siglo 21 a las Barriguitas no estaban por la labor de atender a nadie de la prensa. "¿Habrá alguna rusa?", preguntaba a su mamá una niña a la que su progenitora le había permitido "excepcionalmente" faltar a clase por su devoción desmedida a este lobby infantil. La cuestión, fuera de contexto, parece de difícil comprensión. Lo cierto era que sí, las había rusas, también indias, del África tropical, alguna otra de rasgos ecuatorianos y otra más allá que parecía fruto de la unión de un esquimal islandés con un tabernero sajón.

"En la década de los 80 Barriguitas rompió moldes y apostó por la multirracialidad en unos años en los que el número de extranjeros en España empezó a aumentar, eran las Barriguitas del Mundo". La frase, lógicamente, no era de ninguna abuela bien informada, si no de una portavoz de la casa Famosa. Aunque por la juguetería todos parecían saberse la lección histórica. Incluidas las adolescentes que se presentaron ataviadas con algunos de los trajes más característicos de estas muñecas y que se fotografiaron al lado de dos moldes de cartón que representaban dos Barriguitas gigantes. Tanta devoción había allí por estas angelicales criaturas de plástico que hasta un cliente pugnó por llevarse a casa los pósters anunciadores.

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