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Cultura

¿Dónde la épica?

Lugar: Teatro Central, 11 de enero. Obra: La evitable ascensión de Arturo Ui. Autor: Bertolt Brecht. Dramaturgia: José Manuel Moral. Dirección: Carlos Álvarez-Osorio. Interpretación: Juanfra Juárez, Gregor Acuña-Pohl, Antonio Garrido, María Alfonsa Rosso, Víctor Vidal, José Chaves, Paqui Montoya, Paco Inestrosa, Daniel Ortiz, Laura Barba, Verónica Moreno, Virginia Nölting, Paco Luna, Esosa Omo. Calificación: Dos estrellas.

el 12 ene 2015 / 17:05 h.

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Bertolt Brecht concibió Arturo Ui como parábola del ascenso de Hitler al poder. Pero para él el dictador no era más que un títere en manos de los grandes burgueses capitalistas, políticos y financieros corruptos capaces de todo por enriquecerse. Por desgracia se trata de un tema de plena vigencia y por ello su elección por parte del Centro Andaluz de Teatro puede considerarse como acertada. Fiel a su teoría del extrañamiento, esta obra se decanta por una forma teatral épica que aspira a suscitar una reflexión crítica dejando las emociones en un segundo plano. De ahí que Hitler sea representado como un gánster inspirado en la figura de Alcapone. Con ello Brecht desvía la mirada del nazismo para focalizar la crítica en la corrupción como un mal inherente al capitalismo. Para otorgarle una mayor universalidad construye la obra como una sucesión de tramas paralelas que concluyen en el último acto, cuando el poder del gánster se le escapa de las manos a aquellos que lo encumbraron para que sirviera a sus fines.  En ese sentido cabe destacar el trabajo actoral de Juanfra Juárez, quien consigue hacer evolucionar a su personaje hasta perfilar a un asesino cruel y despiadado, cegado de poder. Lástima que todo ello se pierda en una puesta en escena que no acaba de retratar la dimensión épica de la historia. Y es que, en su empeño por contextualizar esta nueva versión, Álvarez-Osorio se empeña en recrear una puesta en escena que se ceba en los gritos y las acciones violentas, alejándose así del extrañamiento brechtiano. Tampoco la dramaturgia resulta demasiado acertada. Inexplicablemente, a pesar de haber reducido el número de personajes, da la impresión de que algunos sobran mientras que otros, como el inmigrante de color, están metidos con calzador. El uso del audiovisual resulta un tanto gratuito al igual que la duración, que podría haberse resuelto con mucho menos tiempo teniendo en cuenta que la dramaturgia dedica más de media hora en presentar a los  personajes y éstos no son más que una máscara, en la mayoría de los casos poco conseguida. Y eso que la obra cuenta con un excelente reparto. Actores y actrices andaluzas de reconocido prestigio y trayectoria que por desgracia aquí no acaban de lucirse como consecuencia de una dirección que confunde la épica con la grandilocuencia, y la experimentación con romper la diégesis del relato sin venir a cuento.

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