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Economía

El agricultor sin cuaderno de higiene vegetal perderá ayudas

El Ministerio advierte, en el transcurso del Symposium de Sanidad Vegetal que se celebra en Sevilla, que lanzará una inspección para que todos los agricultores tengan ese documento.

el 28 ene 2015 / 22:54 h.

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Los ganaderos saben perfectamente que han de llevar al día un cuaderno de sanidad animal, pero los agricultores no tienen aún asimilado que están obligados a mantener actualizado otro de higiene vegetal donde recojan al detalle los tratamientos aplicados contra qué enfermedades y plagas en sus cultivos. Y que conste: no se trata de un documento más y elaborado a la virulé. No confeccionarlo con corrección, según un modelo que consta en la web del Ministerio de Agricultura, puede incluso llevar aparejados «problemas» para el cobro de las ayudas europeas de la Política Agraria Común (PAC). Antonio Vergel, presidente del Colegio del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas  de Andalucía; Valentín Almansa, director general de Sanidad de la Producción Agraria del Ministerio de Agricultura; Mónica Muñoz, presidenta del symposium, y Carlos León, vicepresidente del Colegio. / JESÚS BARRERA Antonio Vergel, presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía; Valentín Almansa, director general de Sanidad de la Producción Agraria del Ministerio de Agricultura; Mónica Muñoz, presidenta del symposium, y Carlos León, vicepresidente del Colegio. / JESÚS BARRERA Es advertencia oficial, y la lanzó ayer Valentín Almansa, director general de Sanidad de la Producción Agraria del Ministerio, durante una ponencia en el XIII Symposium de Sanidad Vegetal, que se celebra hasta mañana en la capital sevillana y reúne a expertos y técnicos en agronomía y a directivos de las principales empresas de fitosanitarios (plaguicidas, pesticidas) y de lucha biológica contra plagas. Es más, Almansa anunció que se emprenderán «inspecciones de higiene» para constatar que se cumple con una legislación, el Real Decreto de Uso Sostenible de los Fitosanitarios, que, por exigencias de Bruselas y aunque reciente y complejo, acumula dos años en vigor. En suma, esta norma trata de reducir el impacto de los plaguicidas –especialmente de los químicos– sobre la salud de las personas y el medio ambiente (suelos, aguas, avifauna, paisaje, etcétera) a través de un uso siempre sostenible y con criterios técnico y profesional. «Y un uso sostenible no es abolición. Es un uso sólo cuando sea necesario», dejó claro el director general, quien recalcó que «todos» los agricultores deben llevar la estricta observancia de un cuaderno tipo acordado entre su propio departamento y las comunidades autónomas. Almansa explicó que el compromiso del Ministerio de Agricultura es publicar medio centenar de guías de Gestión Integral de Plagas –son documentos que especifican las mejores técnicas y cómo manejarlas– para abarcar la inmensa mayoría de los cultivos en España, pero que con las 5 publicadas y las 3 que están en puertas absorben ya las tres cuartas partes de la producción agraria del Estado. Pues no, no puede hablarse de abolición, porque de los fitosanitarios depende la ruina o no de una cosecha. En efecto, previamente, en el transcurso de la inauguración de este evento de los médicos del campo, Antonio Vergel, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas, hizo hincapié en el término económico de la eficiencia, que cabe lograr con mejoras al cultivar, por supuesto, pero también al prevenir y sanar. «Se puede ser eficaz a la hora de cultivar, pero nosotros pensamos que la Gestión Integrada de Plagas da eficiencia a la producción. Pocos saben que una tercera parte de la producción actualmente cultivada se pierde debido a ataques de plagas, enfermedades y a la competencia de las malas hierbas con los cultivos». La consejera Elena Víboras, durante la inauguración del evento en el hotel Los Lebreros de Sevilla. / JESÚS BARRERA La consejera Elena Víboras, durante la inauguración del evento en el hotel Los Lebreros de Sevilla. / JESÚS BARRERA Vergel puso en valor al profesional de la sanidad vegetal, «una pieza clave» para la agricultura y, por extensión, para el medio ambiente, y al respecto, Valentín Almansa apostilló que el asesor «no es un mero firmador de recetas (para prescribir los fitosanitarios)», sino que es un técnico que conoce cuándo aplicar un tratamiento y cuánto. Es más, ante la necesidad de una mayor capacitación, el proyecto del Ministerio es homologar centros de formación «y evitar los chiringuitos». En estos momentos, el número de asesores en Andalucía ronda los 4.000, según estimación oficial. El presidente de los ingenieros técnicos agrícolas se abonó al dicho de que mejor prevenir que curar. «Es necesario ir a la prevención y a la gestión integrada de plagas, no solo al control». Y a partir de ahí, reseñó la suma importancia para el campo de las nuevas tecnologías de la información aplicadas (las denominadas TIC). «El dron o la teledetección no son ciencia ficción, sino ciencia real, están ya y han venido para quedarse en nuestra agricultura». «Cuando se usan drones o medidas de teledetección se facilita un menor uso de productos fitosanitarios. Se incide en la prevención mediante productos de calidad. Son técnicas que minimizan el recurso a los fitosanitarios», comentó. De hecho, una de las estrellas de este symposium, en el que se dan cita unas 800 personas, es la empresa sevillana Dronning. «Andalucía es un gran banco de pruebas para los ‘médicos’ del agro» Tenemos ya sobradas experiencias negativas para tomar muy en serio la importancia de la sanidad vegetal. Cuatro partidas de pepinos con un plaguicida no autorizado en la Unión Europa (UE) nos pueden amargar las exportaciones de frutas, ¿se acuerdan? Estrategia de defensa interior pero, también, hay que estar muy pendientes de las fronteras, como se refleja en la estrecha vigilancia frente a la mancha negra de Sudáfrica, muy temida entre los productores de naranja de Sevilla. Elena Víboras, consejera de Agricultura de la Junta de Andalucía, fue la encargada de inaugurar el XIII Symposium de Sanidad Vegetal en Sevilla, ámbito que, dijo, es «crucial» para la «competitividad» de la agricultura. El estar en un mercado global y abierto, sostuvo, depara numerosos «riesgos y amenazas», y hay que «sumar esfuerzos» tanto desde el control como, sobre todo, desde la prevención. Todo se complica, asimismo, con la realidad del cambio climático.

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