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El cartonero que conoció al cura Bergoglio

El argentino Marcelo Villarreal expone su testimonio como recogedor de residuos

el 30 nov 2014 / 12:51 h.

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Sevilla 2911 2014: Encuentro diosesano contra el paro.Foto: J.M.PaisanoParafraseando a sus compatriotas, diríase que Marcelo Villarreal es uno de esos tipos a los que merece la pena conocer en la vida. Llegó a Sevilla el viernes para participar en el primer encuentro diocesano de la Acción conjunta contra el Paro y ayer se presentó en el seminario metropolitano de Sevilla, escenario de este foro, vistiendo su uniforme de faena de cartonero de Villa Fiorito, provincia de Buenos Aires. Un mono azul con franjas fluorescentes. A los organizadores del encuentro les costó trabajo meterlo en el hotel que le tenían reservado a su llegada porque lo consideraba «excesivamente lujoso». Y en vez de dejarse guiar a la Catedral –una visita turística que le tenían preparada– solicitó a sus acompañantes que le condujeran a los barrios marginales de la ciudad, «donde solamente van los que aman a la gente», según sus palabras. Y allí que lo llevaron el viernes al Polígono Sur. Hombre sencillo, trabajador, Villarreal ha rechazado la más mínima gratificación de los organizadores por contar sus vivencias como delegado de la Federación de Cartoneros y Recicladores y Secretario de Deportes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular de Argentina. Ante un auditorio de más de 200 personas deseosas de escuchar alternativas duraderas al drama del paro, el suyo fue un testimonio de superación del ser humano. Marcelo Villarreal trabajaba de chófer en un casino de Puerto Madero, en Buenos Aires, pero en 2001 «nos echaron a todos a la calle». «Me quedé con cinco pibes y sin laburo», lo que le obligó a replantearse su vida. «No había trabajo y en 2001 no tuvimos más remedio que inventárnoslo». Por su cabeza pasaron entonces muchas cosas «que no se les debe de ocurrir a nadie» y, por suerte, fue un amigo el que le sugirió lanzarse a la calle a juntar cartón. Le consiguieron un carro prestado y allí que comenzó a recorrer cuadras y cuadras de la capital bonaerense en busca de residuos. Plásticos, botellas, cartón. En su estreno como cartonero no tuvo mucho éxito. «¿Dónde está el cartón?», se preguntaba, hasta que otro compañero le advirtió de que era necesario abrir las bolsas de basura y removerlas para juntar residuos. «Es difícil llevar el sustento a casa meneando bolsas de basura y que la gente te mire con desprecio. Es una actividad que nos animalea un poco, que nos lleva a un grado de decir para qué servimos o qué le estoy enseñando a mis hijos». Villarreal contó cómo el por entonces cura Bergoglio se acercaba de noche a los grupos de cartoneros. «A todo el mundo le parecía extraño que un cardenal estuviera dando vueltas por allí por la noche». Fue de esa forma, como el cardenal de Buenos Aires «se hizo amigo de nuestra causa». Estos trabajadores de la subsistencia se toparon además con otro problema, que lo que hacían estaba prohibido, por lo que la policía les requisaba lo que recogían. «Entonces comenzamos a movilizarnos, a defendernos juntos cuando la policía quería detenernos». El cardenal Bergoglio fue el primero que les apoyó en su causa y, tras 11 años de lucha, la Federación de Cartoneros y Recicladores ha logrado mejoras en las condiciones de vida y trabajo de los compañeros. A sus 51 años, Marcelo Villarreal participa en diferentes congresos y foros internacionales representando a la Federación de Cartoneros y Recicladores de Argentina, a los que el ya Papa Francisco les alienta a seguir desarrollando formas dignas de trabajo. Asenjo inauguró el encuentro. El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, inauguró ayer el primer encuentro diocesano de la Acción Conjunta contra el paro, celebrado en el seminario metropolitano bajo el lema Interpelados por la nueva configuración del trabajo humano. En su discurso, el prelado realizó un llamamiento a toda la Iglesia de Sevilla a poner en el centro de las comunidades la preocupación por las personas que viven en situación de desempleo. «La crisis ha hecho que muchas familias hayan perdido todo: el trabajo, la casa y hasta la esperanza». Señaló que el paro «es una lacra social en buena parte de España y muy especialmente en Andalucía» y confesó que ha dado «permiso» a muchos curas «para tirar de las cuentas de sus parroquias, que son distintas de las de las cáritas paroquiales, para socorrer a los pobres». Asenjo se mostró «contento» con el trabajo que está desarrollando la diócesis en respuesta a esta «realidad faltal y omnipresente» del paro, si bien advirtió de que «en el campo sociocaritativo hay muchísimas iniciativas», lo que a veces resta eficacia. «Sería necesario hacer un recuento de fuerzas y unirnos todos» lo que haría más eficaz este esfuerzo. «A veces tengo la impresión de que abundan los francotiradores, navegando desde su propia piragua particular», dijo.

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