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El cerco antidroga que alaba la UE

Europol destaca a Andalucía como la comunidad española más eficaz en la lucha contra el narcotráfico. Se decomisan cada año 13.000 kilos de sustancias estupefacientes, casi un cuarto de lo que intervenido en todo el país.

el 04 abr 2010 / 20:19 h.

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Un guardia civil vigila la inspección de una lancha de 'narcos' en la playa de Fuentebravía en El Puerto de Santa María (Cádiz).
Andalucía es hoy la comunidad española más eficaz contra el tráfico de drogas, donde más crecen las detenciones, los decomisos y las denuncias. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado impiden que lleguen al mercado casi 13.000 kilos de estupefacientes cada año, algo más del 23% del total que se incauta en España. Por eso la Europol, el conglomerado de policías de la Unión Europea, ha reconocido a la región en su último informe como un referente a imitar en el cerco a los narcotraficantes, que cada año introducen en los países miembros más de 250 toneladas de drogas.

 

Según los datos elaborados por la Secretaría de Estado de Seguridad, este esfuerzo reconocido en Bruselas supone la paralización de algo menos del 30% de la droga total que entra en la comunidad, un porcentaje "aún lejano al triunfalismo pero en modo alguno desalentador", teniendo en cuenta que la media nacional no pasa del 20% y la europea oscila entre el 19 y el 24%. Esas son las sombras que aún impiden cantar victoria.

Pese a ello, la profusión de buenas estadísticas es notable: las detenciones han crecido un 4% en el último año (hasta aproximarse a las 3.500, el 20% del Estado), un 18,8% han aumentado los decomisos (73.400, el 23% nacional) y las denuncias han crecido otro 18,5% (51.400, un 18% del total del país). "Quizá es en el caso de las denuncias en el que Andalucía aún debe aumentar varios puntos para ir en consonancia con la media, ya que el nivel aún es algo bajo para los movimientos que aquí se observan", explican especialistas del departamento que comanda Antonio Camacho. En su mayoría, las operaciones se han llevado a cabo con narcotraficantes minoristas, en el momento de entrada o reparto de las drogas o en el momento de la venta, en zonas de ocio y colegios, básicamente.

Por sustancias, han aumentado en el último año las aprehensiones de hachís (unos 150.000 kilos), por la reactivación de la producción en el norte de África, y éxtasis (casi 70.100 dosis), especialmente el líquido; el repunte en heroína ha sido notable (un 42% más, con casi 100 kilos), pero el consumo sigue siendo muy residual, en caída libre desde hace 15 años. Las aprehensiones de marihuana, lo más vendido, se han disparado un 400%. La cocaína es la que más dinero mueve, pero ahora llega poca a Andalucía porque las rutas estás muy vigiladas, se han detectado y se han anulado, "y hasta que los traficantes no hallen otras rutas de introducción, el flujo será menor", de unos 3.000 kilos en infinidad de operaciones, dosis a dosis. Interior calcula que el gramo de coca tiene un precio de mercado de 60 euros, con lo que el negocio es "millonario" si se tiene en cuenta que el más puro de los gramos que se vende no tiene más del 60% de cocaína; el resto es relleno, corte.

Las operaciones desarrolladas en el último año por la Guardia Civil y la Policía Nacional, además de los operarios de Aduanas, constatan un incremento constante en la demanda de depresivos, sedantes y tranquilizantes, por encima de los estimulantes.

El viaje desde América y África

La droga que se intenta introducir en Andalucía tiene por origen, en la mayoría de los casos, el continente americano. Las sustancias parten de Colombia, Venezuela -la mayor productora de la cocaína europea- y Brasil y, en menor medida, del triple eje centroamericano compuesto por México, Honduras y Nicaragua. Nueve de cada diez kilos de estos estupefacientes recalan en el continente africano, donde el consumo era "inexistente" hace apenas 15 años y que hoy es uno de los principales problemas sociales a los que se enfrenta. Las mafias, en muchas ocasiones, pagan en especie y generan más dependencia, nuevos clientes. Un negocio redondo.

La escala africana tiene en Cabo Verde, Guinea Bissau y Guinea Conakry sus principales puertas de entrada. Por ello, el Ministerio de Defensa español tiene patrulleras trabajando con los gobiernos de ambos países para reducir el flujo de drogas. Una vez en el continente, las partidas cruzan el Sahara y llegan al norte de Marruecos y, en un porcentaje mucho menor, a Argelia. De ahí, rumbo a Andalucía, Galicia, Murcia y Portugal, o a Baleares, el nuevo foco de las mafias en mitad del Mediterráneo. El cómo es de lo más variopinto: en zodiac, motos de agua y barcos nodriza, en mulas que tratan de cruzar en ferry, en dobles fondos de coches y maletas, en la escayola de un herido o disuelta en vino dulce. La Guardia Civil está teniendo especial éxito en frenar las avionetas y helicópteros que traían droga a la comunidad, aterrizando en pistas escondidas en las marismas del Guadalquivir y los olivares de Córdoba y Jaén. Métodos espectaculares aparte, la mayoría de la droga termina entrando por carretera, desde la A-4 y la A-92, hasta almacenes en zonas aisladas. Por eso se han incrementado los controles de tráfico.

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