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El ejemplo americano

Las elecciones americanas han monopolizado las informaciones, debates y tertulias en todos los medios durante las dos últimas semanas.

el 15 sep 2009 / 18:31 h.

Las elecciones americanas han monopolizado las informaciones, debates y tertulias en todos los medios durante las dos últimas semanas. Ello ha permitido conocer y analizar todos los aspectos y circunstancias de esa convocatoria, desde los más nimios e intrascendentes hasta los de mayor calado e influencia en el presente y futuro inmediato de la política americana y mundial. De todo ese maremagnum de hechos y opiniones, de análisis y juicios, yo destacaría dos que me parecen fundamentales: la llegada a la Casa Blanca, símbolo del poder político americano, de un ciudadano de raza negra y la movilización del electorado que ha elevado la participación a cotas desconocidas durante muchos años.

La elección del Presidente Obama representa la culminación de la larga lucha por la igualdad de los derechos civiles y el impulso definitivo hacia una sociedad abierta, alejada de todo dogmatismo, especialmente étnico y religioso; y superadora de la segregación no solo de los negros, sino de los nuevos inmigrantes como los hispanos.

La masiva participación ciudadana confirma la falsedad de las tesis de la decadencia irreversible de la democracia representativa.

Por muchas que sean sus carencias, los ciudadanos se movilizan y votan, cuando los políticos saben transmitirles mensajes ilusionantes y coherentes con los problemas y demandas que les afectan. El discurso de Obama, la noche electoral, pasará a la historia como un modelo ejemplar de comunicación y sintonía con un electorado enfervorizado; como un paradigma de retórica política, donde los valores humanos y éticos y la esperanza ilusionante se combinaban para enaltecer y engrandecer la POLÍTICA como la actividad más noble del ser humano.

Otras consecuencias que se pueden extraer de toda la campaña electoral americana afectan a la actuación y protagonismo de los partidos políticos. Reconociendo las diferencias claras e indiscutibles entre los partidos americanos y los nuestros, es necesario superar el círculo cerrado de la militancia y abrirlo a los simpatizantes y a los que quieran adherirse en el momento concreto de una campaña electoral por sintonizar con el proyecto propuesto. El partido político no debe ser un coto cerrado, exclusivo de los militantes, sino un lugar de encuentro, debate y confrontación de ideas y proyectos.

Y como conclusión de esta revisión partidaria, la generalización de las elecciones "primarias" en el ámbito de cada partido para la designación de sus candidatos, con la participación de militantes, adherentes y simpatizantes.

Ya ha habido intentos en este sentido por parte de algún partido como el PSOE. Es evidente que no se trata de copiar de forma mimética el modelo americano, imposible de trasladar y practicar en otras latitudes, sino de organizar de forma reglada una consulta para la previa designación de los líderes que deban encabezar el cartel electoral, cualquiera que sea el ámbito de la consulta.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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