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El empleo público pierde atractivo

La limitada oferta de plazas, los anuncios de recortes y la reordenación del sector desanima a opositar y caen los aspirantes

el 19 nov 2011 / 19:14 h.

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El número de alumnos en las academias ha bajado un 35% y ha cambiado su perfil.

El empleo público siempre ha gozado de gran atractivo por aquello de la estabilidad y la seguridad de lograr un trabajo para toda la vida, y en los primeros años de la crisis se convirtió en una opción barajada por profesionales de los sectores más afectados como la construcción. Pero la reordenación de la administración andaluza emprendida por la Junta en contra de los funcionarios y el hecho de que el número de empleados públicos y sus sueldos se hayan convertido en arma arrojadiza entre los políticos para presumir o demandar austeridad parece haber retraído las ganas de opositar. En las próximas semanas se celebrarán los exámenes de la oferta pública de empleo que en realidad corresponde a 2010: 500 plazas de acceso libre, repartidas en 17 cuerpos, a las que concurrirán 27.952 opositores (a la espera de la lista de admitidos para las diez plazas de letrados de la Junta y las ocho reservadas a discapacitados para administrativos). La proporción es de casi 58 competidores por plaza, 30 menos que en las oposiciones de 2009 cuando se presentaron 63.557 aspirantes para 720 puestos de libre acceso.


El reparto no es homogéneo, pero resulta especialmente significativo que no sea para las plazas de administrativos rasos donde haya más competencia sino en cuerpos superiores de especialidades técnicas como arquitectura, de los que tradicionalmente salen pocas plazas pero a los que tampoco aspiraban muchos profesionales al tratarse de campos donde la empresa privada solía pagar mejor que la Junta. Así, si el año pasado para 150 empleos de administrativos se presentaron 17.225 aspirantes (114 por plaza), este año pese a salir más plazas de esta especialidad -227 más 8 reservadas a discapacitados- hay menos solicitudes -16.889-, por lo que en el examen del 18 de diciembre competirán 74 aspirantes por plaza. En cambio, para las cinco plazas de arquitectos técnicos hubo 572 opositores (la prueba se celebró el día 5), es decir, 114 por puesto. Una competencia similar a la que encontraran el 17 de diciembre quienes opten a una de las 15 plazas para trabajadores sociales, ya que se han inscrito 1.754 personas. Tras estos dos, el que cuenta con más solicitudes es el cuerpo superior de administración general, en el que se ofertan 40 plazas a las que aspirarán el día 26 de noviembre 3.232 licenciados.


La limitada oferta de plazas y la incertidumbre sobre futuras convocatorias generada por la reforma del sector público -que ha dado entrada a la administración a 20.000 contratados de 111 empresas públicas suprimidas- y por el mensaje político sobra la necesidad de austeridad, hace que muchos no vean posibilidades y, dado que prepararse unas oposiciones es un proyecto a medio plazo en el que casi nadie aprueba a la primera, opten por no invertir tiempo y dinero. Y es que, si ha bajado el número de aspirantes al examen, más aún quienes se lo preparan en una academia. Según Isabel Ruiz, gerente de la academia Adams y vocal de oposiciones en la asociación sevillana de centros privados de formación Cecap-Aefes, los alumnos de las academias especializadas en preparar las oposiciones de la Junta han caído desde 2009, cuando se celebraron los últimos exámenes, un 35%. "La gente está estudiando en su casa y si antes se apuntaban para prepararse durante todo el año, ahora si acaso vienen tres meses antes del examen o como máximo seis", dice.


De hecho, el sector ha adaptado su oferta a la situación y las academias sevillanas tienen cursos de cinco horas semanales concentradas en un solo día a la semana a precios más bajos. El coste medio de un curso oscila entre 105 y 120 euros mensuales y lo recomendable es asistir al menos durante un año, lo que supone un desembolso de más de 1.200 euros, a los que hay que añadir las tasas que hay que pagar para hacer el examen, entre 12,84 y 37,40 euros según los cuerpos. "El poder adquisitivo ha bajado mucho", reconoce Ruiz. Y quien está en paro y hasta ha agotado las prestaciones "necesita dinero rápido" mientras que las oposiciones son una carrera de fondo.


Eso sí, los alumnos que pese a todo deciden intentarlo "están mucho más concienciados". Muchos llevan tiempo parado y ven la oposición como "su último recurso" por lo que "se lo toman más en serio". También ha cambiado el perfil. Frente al tradicional licenciado en Derecho cada vez más recurren a las oposiciones profesionales de carreras técnicas que no sólo concurren a las plazas de su especialidad sino "a oposiciones de un nivel completamente distinto al que les corresponde". Las academias se han llenado "de peritos y arquitectos de 38 o 40 años preparándose oposiciones de auxiliares de Justicia, administrativos y hasta para Correos".

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