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El enésimo servicio de Roberto Alés

Antes del almuerzo y alejados de los focos, el expresidente unió las manos de Castro y Del Nido Carrasco con la suya, las apretó con fuerza y les miró a los ojos. Todo un gesto por el bien del Sevilla.

el 31 dic 2014 / 10:29 h.

De izquierda a derecha: El presidente del Sevilla, José Castro; expresidente Roberto Alés; y vicepresidente José María Del Nido Carrasco. / Foto: Inma Flores. De izquierda a derecha: El presidente del Sevilla, José Castro; expresidente Roberto Alés; y vicepresidente José María Del Nido Carrasco. / Foto: Inma Flores. El Sevilla despidió el año con su tradicional almuerzo navideño. Más de 700 personas disfrutaron de un día señalado, sobre todo los chavales, que se fotografiaron en el Sánchez-Pizjuán junto a sus ídolos y luego disfrutaron de un estupendo rato, también a su lado, en Robles Aljarafe. Pero más allá de eso, el día dejó una imagen reveladora. Sus protagonistas, José Castro, Roberto Alés y José María del Nido Carrasco. La jornada había comenzado con una foto de familia de todos los equipos del club en el estadio. Tras la misma, una fila de autobuses puso rumbo hacia Robles Aljarafe. El primero en llegar fue el primer equipo, que coincidió con Roberto Alés. El expresidente, en silla de ruedas pero derrochando fuerzas y señorío como siempre, llegó en taxi y se encontró con Castro y Del Nido. Tras saludarse con naturalidad, fueron los primeros en tomar asiento junto a la mesa destinada a consejeros y accionistas de peso. Tras ella, una gran pancarta exhibía el lema elegido para el almuerzo navideño de este año: ‘Máxima ilusión. Máxima ambición. Siempre’. Sin embargo, de fondo latía el distanciamiento entre Castro y Del Nido a raíz de lo ocurrido antes y durante la Junta General de Accionistas. Fue entonces cuando Alés, sin apenas testigos,  protagonizó un gesto absolutamente revelador. Sentado entre Castro y Del Nido, y tras intercambiar algunas palabras con ellos, el expresidente les cogió una mano, las puso sobre la suya, apretó ambas con fuerza con su otra mano, les miró a los ojos y les dijo unas palabras. No era necesario saber lo que les dijo. Su simple gesto hablaba: unión, unión y unión. Justo lo que siempre ha defendido Alés, quien, de nuevo, vuelve a prestar un servicio impagable al Sevilla. Minutos más tarde, percatados de la presencia de medios de comunicación, no dudaron en fotografiarse juntos, sabedores de que las miradas estaban puestas en ellos. Lo verdaderamente importante, sin embargo, ya estaba hecho: el enésimo servicio de Alés al club. Castro y la unión Durante el almuerzo, Castro atendió a los medios. El presidente fue cuestionado por la reciente Junta General. “Fue muy positiva porque se aprobaron todos los puntos por mayoría. Lo único que hubo fue una discrepancia jurídica, la cual quedará resuelta a partir del 29 de enero, cuando Sevillistas de Nervión se reúna. Puedo comprender las discrepancias, pero no las comparto, porque Sevillistas de Nervión existe únicamente para dar estabilidad al club, de ahí que decidiera que votase”, explicó. Respaldado Castro también habló de la presencia en el almuerzo de Alés y Rafael Carrión, quienes no asistieron el pasado día 22 a la junta. “Más que para mí, son importantes para el Sevilla. Yo podré tener mil defectos, pero soy un hombre de unión, no un hombre de guerras. Ellos están como sevillistas y expresidentes, igual que hay exconsejeros. Las juntas ya sabemos cómo son: se dilatan en el tiempo y ellos tienen una edad. Han querido estar de nuevo con el Sevilla, lo que para mí es una alegría enorme. Lo que buscamos en esta entidad es estar unidos”, recalcó el presidente.

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