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Cofradías

"El ensayo comienza en la estación del AVE"

"En 1996, Guillén me avisó para sacar una cruz de mayo en el Cerro del Águila".

el 29 mar 2010 / 18:22 h.

Pese a su acento manchego, al hablar con Ernesto Naranjo se desprende un amor incondicional por todo lo que huela a Sevilla, especialmente en lo relacionado a sus dos grandes aficiones: la Semana Santa y los toros. Y es que Ernesto no sólo es costalero de tres cofradías sevillanas -el Polígono de San Pablo, la Bofetá y la Carretería- sino que desprende una filiación incondicional por la escuela sevillana del toreo, siendo uno de los más fieles seguidores de Morante de la Puebla.

Enrolado en la Semana Santa de Sevilla desde hace años, este ciudadrealeño cumplió en 2007 el sueño de ser costalero de Sevilla. "Mi andadura comenzó en 1996, cuando tenía 8 años Juan Antonio Guillén -capataz del palio del Cerro- me avisó para sacar una cruz de mayo. Al cumplir los 18 ensayé con la Redención pero no hubo suerte, y ya al año siguiente formé parte de la primera cuadrilla que llevó al Cautivo del Polígono de San Pablo a la Catedral", narra.

Ya en 2009 este fotógrafo manchego se enroló en una de las cuadrillas más cuajadas de Sevilla, la de la Bofetá. "Gracias a la afición por Morante de la Puebla, conocí a mi amigo Curro Santiago. Él, que entró unos años antes, me habló de la posibilidad de que fuera a igualar a la Bofetá. Yo siempre que podía veía la entrada en San Lorenzo, me animé y tuve suerte". Ernesto, por tanto, cumplirá hoy su segunda estación de penitencia bajo el misterio que tallara Castillo Lastrucci, y espera que sea al menos como la primera.

"Esta cuadrilla tiene un andar muy bueno, siempre de frente, constante y muy elegante. Siempre digo que es una cuadrilla muy profesional, en el aspecto de que no todos se conocen y vamos a realizar el trabajo lo mejor posible. Ahora me gusta más la salida que la entrada, ya que la hice el año pasado y me llamó la atención", comenta.

Para los ensayos que tiene que realizar en Sevilla, Ernesto suele coger el AVE, pagando unos 90 euros para la ida y la vuelta. "Si no vengo en tren viajo con otro costalero de Ciudad Real que saca la Resurrección, ya que coinciden los ensayos. Al terminar, nos esperamos el uno al otro y volvemos en coche. Si tenemos sueño nos echamos a dormir en alguna cuneta y llegamos a casa sobre las cinco de la mañana. Y al día siguiente a trabajar", y es que lo de este costalero, que saca otros dos pasos en su ciudad natal, sí que es afición.

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